Home » Editorial » Columnas » Antropologia de la mujer

Antropologia de la mujer


La antropología es una ciencia que nace en el siglo XIX desarrollada por varones, intenta producir conocimiento sobre el ser humano, abarcando la evolución biológica y los modos de vida de las sociedades anteriores como actuales y sus expresiones culturales.


La existencia de los precursores a nuestra especie data de 6 millones de años y desde hace 100.000 años existían varias especies humanas en la Tierra. El Homo sapiens superó a sus otros rivales humanos, debido al privilegio de desarrollo de la masa encefálica con su potencial de inteligencia en desmedro de otras funciones determinando que los recién nacidos presenten un grado de prematurez, incapaces de alimentarse y sobrevivir por sí mismos, imponiendo severas restricciones a la libertad de circulación de su madre, que a su vez se volvió dependiente del padre para proveer las necesidades de la vida.


Estos hechos inherentes al desarrollo y mantención de la especie grafican la importancia y reconocimiento del rol de la maternidad elemento crucial para entender el estudio antropológico, cuyo interés y estudio data de la segunda mitad del siglo XX.


Saber el cómo y el cuándo los hombres empezaron a atribuirse el poder sobre las mujeres es una incógnita que ha llamado la atención de las investigadoras feministas. Los estudios sobre este tema no han logrado desvelar cuál fue la causa de una situación que ha perdurado por siglos, y que aún sigue vigente en la mayoría de las sociedades.


Durante siglos las mujeres estuvieron vetadas en áreas del conocimiento: arte, literatura, el gobierno, la música, la ciencia. A partir del siglo XIV, algunas buscaron salir del anonimato impuesto a través de las letras. En el siglo XIX ganan un mayor espacio, con la revolución industrial se provoca la ruptura del modelo doméstico tradicional pudiendo formar parte del engranaje productivo. En el siglo XX las feministas tomaron mayor fuerza política y académica en la búsqueda de liberación de la mujer, denuncian la opresión que el hombre ejercía sobre la mujer, movimientos que tomaron fuerza a partir de los años 60. Sus logros son incipientes en muchas sociedades actuales, en donde la cultura, legitima la desigualdad entre hombres y mujeres. En numerosos países la violación de los derechos fundamentales hacia la mujer se toma como algo “natural”, instituyéndose en la sociedad una misoginia colectiva. Hoy existen muchas culturas donde la mujer no tiene prácticamente ningún derecho como India, Etiopía, el Congo o China.


La distinta biología de varones y mujeres fundamentaría, la creación de los roles de género, pero su jerarquización masculino- superior/ femenino- inferior sólo se explica como resultado de una valoración cultural, destacan la carencia de poder en las relaciones personales, laborales, económicas, sociales profesionales y políticas. Tienen hijos y en la mayoría de los países los crían. Muchas desarrollan tareas dobles, en el hogar y en el trabajo.


En Chile en 1949 se concede derecho a voto a la mujer. En 1950 la radical Inés Enríquez Frodden, es la primera parlamentaria elegida diputada por Concepción. Han luchado por décadas por el reconocimiento de su ciudadanía plena, las condiciones actuales revelan que el proceso no resultó exitoso, son víctimas cotidianas de violencia simbólica y física.
La representación parlamentaria actual es 26% en el senado y 22,5% de diputadas. Los países de comunidad europea superan 35% de participación femenina, situación que avala logros de demandas concedidas como por ejemplo el aborto voluntario asumido por muchos países.


La participación laboral en nuestro país ha aumentado 10% en 20 años, la brecha salarial no baja del 24%. En 2017, 48,5% de mujeres trabaja, del total de ocupadas 31,9% se desempeña en el sector informal.
El ingreso a la educación superior data de 1877 en nuestro país, con aumento progresivo asistiendo hoy en día también a fenómenos mundiales como la feminización de la medicina, estudian más mujeres que hombres, como en casi todas las carreras de la salud.


Concluimos, aunque el varón y la mujer son iguales ante la ley ha sido necesario establecer mecanismos e instituciones para garantizar la igualdad y promover la equidad de género, además de proteger la organización y el desarrollo de la familia, abordando además la violencia contra las mujeres en los distintos espacios. El concepto de equidad está vinculado a la justicia, imparcialidad e igualdad social, dista mucho de nuestra realidad y la de muchos otros países ya que las diferencias socioeconómicas son un factor que marca e impera frente a las oportunidades, ricos y pobres no tienen las mismas, por lo que la equidad de género quimera deseada ciertamente está influenciada no tan solo por la cultura sino por otras variables.


Dr. Jorge Cabrera Ditzel
Profesor Titular de Obstetricia y Ginecología
Universidad Andrés Bello

Comentarios