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A propósito de la edificación en altura

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Apartando la discusión sobre normativas y procesos judiciales hoy en curso por contraloría, municipalidades y empresas constructoras. Este texto tiene por objeto abordar la temática desde la perspectiva de la habitabilidad, la calidad de vida y la ciudad.


Santiago es una ciudad donde conviven más de 7.000.000 millones de habitantes que muchas veces superponen sus intereses particulares por sobre el bien común y donde la planificación urbana en general es un bien escaso que solo pareciera existir en los barrios y comunas de mayores ingresos o en proyectos específicos, vestigios de iniciativas como la CORMU, cuya ley orgánica establecía el propósito de; “…mejorar y renovar las áreas deterioradas de las ciudades mediante programas de desarrollo urbano…”. Un nuevo esfuerzo se hizo el año 2014 con la promulgación de la Política Nacional de Desarrollo urbano; que presenta tres grandes postulados: Desarrollo Social, Desarrollo Económico y Equilibrio ambiental, pero que además considera entre sus postulados la “integración social” y el ámbito de “Identidad y Patrimonio”, política que incorpora la creación del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y que se dedica a asesorar y realizar propuestas al presidente de la república.
Por un lado, existe un consenso general en los problemas asociados a la extensión del límite urbano y la consecuente construcción de viviendas sociales o económicas en la periferia de la ciudad. Los extensos traslados, la falta de servicios y equipamientos hacen que estos habitantes tengan una deficiente calidad de vida. Eso motiva a incentivar la densificación en altura del centro y pericentro de Santiago y con ese objetivo se establecieron zonas de renovación urbana que ofrecían subsidios y normas que hacen más atractivo el negocio inmobiliario. Hoy, la llegada de migrantes y el cambio de mentalidad de la ciudadanía que prioriza los menores tiempos de traslado y la mayor oferta de servicios y equipamiento por sobre la dimensión de su vivienda ha hecho que aumente considerablemente la demanda por proyectos de edificación en altura.


Sin embargo, la falta de planificación urbana o una visión compartida de la ciudad hacen que esta densificación no se realice con criterios de sustentabilidad, habitabilidad o calidad de vida. El mercado inmobiliario maximiza el uso del suelo diseñando edificios de 42 pisos y un aproximado de 1000 departamentos (Coronel Souper 3202, Estación Central), donde algunos de ellos miden tan solo 17 m2. En esta comuna en pocos años se han construido un aproximado de 28 proyectos, todos de similares características muchos de ellos con déficit de áreas verdes o ascensores; que colapsan los servicios existentes a su alrededor y que alteran la calidad de vida de los habitantes más antiguos del barrio.


Pero esto no sucede en todas las comunas de Santiago, Providencia, Las Condes, La Reina o Vitacura entre otras tienen planes reguladores, fiscalización y una imagen de ciudad donde los proyectos que se ejecutan priorizan la calidad de vida de sus vecinos. En muchas de ellas se considera incluso la sombra que el edificio proyectará sobre las edificaciones colindantes o la cantidad de superficie libre en primer piso que garantiza mayor cantidad de áreas verdes.


El permitir que solo el mercado gestione el diseño de nuestras ciudades ha provocado como consecuencia un territorio desigual con sectores de la capital donde la infraestructura vial se construye mediante túneles subterráneos o parques que compensan el terreno utilizado mientras en otros las infraestructuras de transporte dividen los territorios, destruyen el paisaje y generan graves problemas de accesibilidad peatonal.


El mismo problema se observa con la accesibilidad a servicios, parques y ciclovías que se construyen dependiendo de los recursos de la comuna o de la capacidad económica de sus habitantes dejando a la población más vulnerable sin acceso a la mayoría de ellos.


Si bien es cierto en países como el nuestro las inversiones de este tipo de proyectos son en su mayoría privadas y es este, el que finalmente diseña la ciudad. Es el estado el que debe velar por que su desarrollo sea armónico y permita que la ciudad entregue una mejor calidad de vida a todos sus habitantes. En Chile, debemos reconocer que esto aún es un tema pendiente que urge regular con una mirada global.

Suzanne Segeur Villanueva
Departamento PYOT
Universidad Tecnológica Metropolitana

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OPINION: El mercado gris y la desprotección del consumidor

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Para todos los chilenos este inicio de año tiene un tinte diferente. De alguna manera, los efectos de las movilizaciones sociales fueron el gran tema de conversación y también la forma en que proyectamos este 2020, para construir ese Chile más justo que anhelamos.


Uno de los pilares fundamentales, tiene que ver con el mejor trato al consumidor por parte de las empresas, evitar el abuso y entregar todas las herramientas para realizar compras informadas.
Por ejemplo, el mercado de Internet fue un gran aliado del comercio durante la crisis social. Algunas empresas tuvieron que cerrar sus locales y siguieron funcionando gracias a estas plataformas virtuales. Sin embargo, en su mayoría, los portales web o marketplaces no entregan información suficiente para que los usuarios puedan tomar una decisión de compra informada.
En este escenario, la proliferación de importadores directos que venden productos vía e-commerce, constituye un aspecto a poner atención, lo que se ha denominado coloquialmente como “Mercado Gris”. Se refiere a la venta de productos que se realiza a través de canales de distribución diferentes a los autorizados por el fabricante. La gran diferencia con el mercado negro, es que estos productos no son ilegales.


El problema radica en que muchas veces se desconoce si los productos vendidos por e-commerce cumplen los plazos de garantías o están certificados por las leyes chilenas. Al respecto, se debe cautelar que estas plataformas no se conciban a sí mismas como meras vitrinas digitales que no reconocen responsabilidad respecto de lo que se publica en ellas, ni respecto a la información que le brindan al consumidor.


Para el consumidor es tentador comprar en estas plataformas, pues los valores de estos artículos son más bajos, pero se debe poner atención precisamente en aquello que no se informa al consumidor al momento de la venta. Estos productos al ser adquiridos por intermediarios no autorizados, generalmente no ofrecen garantía (o es muy precaria), no respetan los requisitos legales de etiquetado, pudiendo generar riesgos de seguridad en el consumo.


Por ello, es necesario regular al Mercado Gris y el Sernac debe fiscalizar que se cumplan los estándares informativos y regulatorios por parte de los marketplaces. Esto llevará a igualar la cancha, permitiendo un escenario competitivo leal en que prime la protección al consumidor, cautelando que menores precios no impliquen falta de seguridad en el consumo.
Es fundamental entregar mayores atribuciones a las organizaciones que velan por la protección del consumidor, de manera de colaborar a que se denuncie y, por tanto, se evite que el mercado gris se mantenga como un riesgo.


Los marketplaces deben responsabilizarse por el contenido que publican, cualquier conducta distinta constituye una mala práctica que debe ser erradicada de estas plataformas, sobre todo teniendo claro cómo viene el panorama a futuro. El e-commerce seguirá creciendo, tal como ha sido la tendencia. Según la Cámara de Comercio de Santiago, hasta el tercer trimestre de 2019, las ventas alcanzaron los US$ 4.500 millones y acumularon una expansión del 37%.


Es el momento propicio para que los consumidores de Chile tengan un marco regulatorio de alto estándar. El ejecutivo ha presentado una agenda antiabusos, la cual debe contar con una normativa de este tipo, para que empresas y usuarios puedan ser protagonistas de este nuevo pacto que ya estamos construyendo.

Hernán Calderon

Conadecus

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¡ADIÓS QUIJOTE DEL MICRÓFONO!

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Por Manuel Polgatiz
Periodista

En medio del estallido social, decidiste partir al infinito. Cuando el mundo habla de cambios radicales y el pueblo se manifiesta, tomaste el camino eterno, ese que te lleva a marcar una etapa en muchas vidas de los que se quedan.

Sin más compañía que tu alma olvidada por aquellos que alguna vez exigieron tu presencia, hoy eres guía de quienes optaron por la comunicación como núcleo de sus vidas.

Tal como el «Quijote de la Mancha», fuiste el «Caballero de la Figura Triste», de caminar errante y gentil. Luchaste contra todos los molinos de viento y te arropaste con armadura oxidada para conseguir tus sueños.

Ingenioso hidalgo medieval con cuerpo desgarbado y mirada perdida, valoro la actitud positiva de apreciar los senderos pedregosos que te instaló el destino. Sin embargo, nunca renunciaste a los principios de nobleza que motivaron tus objetivos.

Junto a «Rocinante», tu grabadora a pilas, recorrieron el hermoso mundo de la interacción con las personas. Ambos fueron capaces de construir noticias, sin importar la pobreza franciscana que jamás descolgó sus garras.

Lo de ustedes no era generar riqueza, sino más bien, ser idealistas locos en un mundo plagado de frivolidades, que se levanta para mostrarnos materialidad superflua en hechos y situaciones cotidianas.

La tarea fue «desfacer entuertos», como decía el gran «Quijote» para conocer historias y seres humanos de carne y hueso, a los que diste un lugar privilegiado en el micrófono, sin mirar la cantidad de consonantes que tuviera su apellido.

Patricio Iván Muñoz, el «Alonso Quijano» de nuestros tiempos, sé que la paz y el deber de la tarea cumplida acompaña tu último viaje. Que en tu pequeña maleta negra resquebrajada por el sol, llevas a «Rocinante» para inventar en el cielo azul, un nuevo noticiero central, en donde tu voz inconfundible será el vehículo del conocimiento.

Tus amigos y todos los que tuvimos la dicha de compartir junto a ti, te deseamos la mejor de las travesías hacia el realismo mágico de mejores expectativas. ADIOS «PATITO», «ADIÓS QUIJOTE DEL MICRÓFONO».

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OPINION: Rechazar para reformar

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Diego Schalper, Diputado distrito 15

El próximo 26 de abril se juega mucho más que la pregunta sobre el debate constitucional. Más bien, lo que está en juego es la manera en que Chile procesará el malestar social de acá en adelante. En ese contexto, es bueno evidenciar el trasfondo de las distintas alternativas.


Una alternativa es el inmovilismo y la desidia, que muchas veces ha padecido la elite. Es creer que todo está bien y hacer una especie de defensa apostólica de la Constitución. No parece que esta mirada es el mejor aliado de aquellos que quieren demoler lo avanzando. Las Constituciones no son una especie de piedra pétrea, y obviamente es posible introducir mejoras.


Otra alternativa es el extremo de la refundación revolucionaria, que consiste en creer que Chile tiene que sentirse avergonzado de las últimas décadas y, por ende, construir desde cero con una hoja en blanco. Ese es el planteamiento del libro “El Otro Modelo”, cuyo autor principal es Fernando Atria, quien expresó mediante un video su tesis de la “hoja en blanco”. La idea detrás de eso es que todo lo que no alcance los 2/3 de una eventual Convención Constituyente quedará en blanco, debiendo regularse por ley simple. Eso significa que solo bastaría la mayoría de los diputados y senadores para modificarse, lo cual es dejar materias relevantes al alero de mayorías circunstanciales.


La alternativa que hemos propuesto junto a 26 diputados y 8 senadores de Renovación Nacional (equivalente al 75% de la Bancada) se denomina “Rechazar para Reformar”, situándose como punto moderado de las dos alternativas que hemos expresado más arriba.


Queremos reformas, porque efectivamente la Constitución puede ser modernizada. Por eso dejamos presentado el 31 de enero de este año un proyecto de reforma constitucional que incorpora nuevos deberes del Estado – a una pensión digna con montos mínimos y reajustables; a una atención de salud sin listas de espera eternas; a una educación de calidad; y al orden público y la paz social –; y que propone un Estado regional y solidario, donde realmente nos juguemos por la descentralización. Sobre esa base, proponemos un “Rechazo proactivo”, donde rechazar no es sinónimo de no hacer nada, sino de no comprarse el camino de la refundación. Creemos que la ruta de dos años de la “Nueva Constitución” es incierta e inestable, y tendrá inevitablemente (es nuestro deber constatarlo) consecuencias nefastas en la economía, la inversión y el empleo, afectando especialmente a los sectores más vulnerables. Además el costo que el país deberá pagar – o mejor dicho, todos los chilenos – para instalar una “Convención Constituyente” nos resulta innecesario y cara.


No queremos inmovilismo, por eso presentamos reformas. No queremos refundación, por eso llamamos a rechazar. Creemos que lo que se juega el 26 de abril es si Chile seguirá la senda de países vecinos, o más bien seguirá trabajando sobre lo construido, mejorando lo que hemos hecho, sin por eso demoler lo avanzado.

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