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Misteriosa piedra en Baquedano reflota historias que hablan de milagros


– Vecina que vive justo al frente de ella cuenta que por años suele ver a personas sentarse en la piedra para seguir al pie de la letra lo que allí está escrito “Si le haces cariño y te sientas amablemente la dicha y prosperidad te acompañarán… Pero si le haces daño la desgracia te perseguirá…”

Gina Pérez Orellana

Fotos: Marco Lara

La historia la avalan los fundadores del barrio Irene Frei. Siendo una verdadera leyenda urbana en el sector poniente de Rancagua. Atesorada por sus vecinos más antiguos, quienes dan fe de lo que allí ocurría. La historia es antigua del tiempo en que aún no era pavimentada la avenida Baquedano, siendo un camino bastante pedregoso el que era utilizado por carruajes, carretelas y  carretones mayoritariamente.

De hecho lo que se conocía como límite urbano se contemplaba hasta el paso bajo nivel, por lo que desde esa línea hacia el poniente se consideraba rural y llamada como “El Tropezón”. Justo frente a la casa de la señora Amanda Acevedo, – en la misma avenida Baquedano pasando Provincial- yace una piedra en forma de asiento y -que según los mismos vecinos se han hecho estudios y ésta tendría más de trescientos años en el lugar-. La historia comienza con la existencia de la familia Naretto, en una casa muy alta y de material de adobe, perteneciente a una familia pudiente siendo propietaria de cientos de hectáreas en el sector.

Cuenta la historia que durante algunas noches por un portón colindante de la casa de los Naretto que daba a los inquilinos por una especie de callejón interno de la misma propiedad y que además daba a los viñedos lo que hoy es urbano, salía un carruaje tirado por varios caballos negros el que era conducido por un hombre que vestía elegantemente y que era visto con un sombrero de copa, quien se detenía frente a esa piedra, se bajaba del carruaje y tomaba un descanso en ella. Luego de un rato volvía a subirse al carruaje y emprendía viaje con una risa chillona que asustaba y era consideraba como fantasmal. Tan así que ni los perros ladraban, sólo eran capaces de producir un gemido de llanto, lo que llamaba la atención de los antiguos vecinos.

“En más de una oportunidad el señor Naretto relataba a los mismos vecinos apoyado en esa misma piedra que  sus ventanas daban al camino lo que le permitía ver al cochero pasar sin poder nunca verle el rostro. Este misterioso hombre sólo pasaba de noche. Y ya los vecinos se habrían acostumbrado a sentir el paso del carruaje el que era intimidante y solía pasar pasado la medianoche”, cuenta de manera pausada la señora Amanda en el living de su casa donde con su mano corre el velo de la cortina y vemos juntos la piedra. Lo más asombroso, prosigue, “Era que el portón de la casona del fundo de los Naretto permanecía cerrada por orden de Don Emilio siempre a la misma hora  por una  tranca, cadena gruesa con un enorme candado, quedando la llave en un lugar específico en la casa principal. Pero para sorpresa de todos, este portón amanecía abierto y nadie podía dar una explicación válida para ello(..) Se sentían pasos y el paso de los caballos…como también se sentía abrir el portón… esta historia la conocemos varios” comenta

Y ¿ Usted lo vio alguna vez?

Yo llegué joven embarazada de mi hijo Marco, fue el 5 de abril de 1966. Y con lo que me contaron …. No nunca llegaba la noche y yo no me aparecía por el living. Me daba miedo imagine embarazada …si debo decir que vi muchos accidentes en ese lugar. El miedo era reinante nadie se atrevía a salir y menos mirar. No había alumbrado público en aquella época, era una oscuridad plena de campo.

Por un tiempo corrió el rumor que creían que era el mismo dueño del fundo, es decir don Emilio el que provocaba todo esto, intentando hacer una broma a los vecinos. Pero él era un hombre de carácter  fuerte que nadie podría asegurar algo así. Y la teoría se fue abajo ya que don Emilio luego cayó muy enfermo, manteniéndolo por mucho tiempo en cama, y la situación seguía repitiéndose noche tras noche, por lo que los vecinos desecharon esa teoría.

Con el tiempo recuerda la señora Amanda que solía sentarse en la piedra a tejer y a conversar con otras vecinas pero del tema no se hablaba mucho, ya que lo que sucedía no tenía explicación y evitaban hacer conjeturas. Al poco tiempo don Emilio Naretto falleció, y el hombre del sombrero de copa no se volvió a ver jamás y la piedra fue removida por los trabajos de pavimentación. De hecho la habían  puesto en forma de punta en el mismo lugar haciendo caso omiso a la solicitud de los vecinos de la manera correcta de instalarla. Quienes se habrían burlado, pero al tiempo uno de esos trabajadores sufrió un accidente y el otro se enfermó gravemente. Luego de ello, otro trabajador preocupado de lo acontecido se ocupó de modificar y volver a instalar, lo que provocó que una de sus hijas se recuperara de una gran enfermedad. Es por ello, que los vecinos desde ese momento, dicen que es milagrosa y procuran de traspasar la historia. Nadie sabe si lo que se cuenta sea verdadero, pero los relatos permanecen en el subconsciente de los lugareños y según cuentan que quien sienta en la piedra y lo hace con cariño tendrá fortuna pero quien la  maltrate recibirá puras desdichas. La verdad es que la piedra se encuentra en el lugar y hoy luce una placa y si bien en el lugar se hicieron trabajos de hermoseamiento en la principal avenida, ella luce como parte del patrimonio barrial y es usual que sea visitada “Yo desde esta ventana veo a mucha gente, de hecho hay una niña que pasa muy a menudo y se sienta. También los fines de semana se estacionan al frente y cruzan se sientan un rato …. cuando hicieron los trabajos iban a sacarla pero los mismos vecinos se opusieron y hoy ya es parte de nuestro barrio patrimonial de nuestra historia no sé si será cierto o no a veces me da risa igual ver a distintas horas a las personas…pero mejor  tener respeto y bueno con fe todo es posible”, señala sin antes aconsejarnos que también cumplamos con la tradición y sin saber a ciencia cierta si será verdad o no mi colega y yo nos sentamos en ella y la verdad es que la piedra es cómoda y con fe decretamos que lo mejor llegue a nuestras vidas”.

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