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Editorial

Equipo lento, sin juego aéreo y con camisetas de barrio

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Manuel Polgatiz

Comentarista deportivo


Se podrá excusar a un equipo profesional de fútbol, jugar en forma tan displicente como lo hizo ante Huachipato en la primera fecha. Ya el nivel demostrado ante Wandererse el fin de semana pasado había sido preocupante y para los que estuvimos en aquel encuentro, no vimos mayores diferencias en el O’Higgins 2019. 
 La lentitud en la recuperación, defensa y construcción del fútbol fue exasperante. Lo del «refuerzo» Alejandro Contreras me parece preocupante. Tengo un par de amigos sobre los 100 kilos de peso, que tienen mayor capacidad para correr y posicionarse en el campo de juego. 
Los kilómetros de espacio entre la última línea y el medio campo, fueron un agujero insubsanable para los celestes. Por grandes pasajes ambos laterales (Cereceda y Magalhaes) fueron sobrepasados y los relevos nunca funcionaron como un proceso previo de trabajo y conocimiento. 
 Si hablamos de intensidad, está claramente no existió. Marco Antonio Figueroa se equivoca al insistir en este ítem, pues, el partido televisado es ineludible. No adornemos una derrota justa de un elenco eficiente, que sabe buscar jugadores punzantes y que dan resultados en mercados emergentes. 
O’Higgins no ganó ni un solo cabezazo en área propia o rival. Alinear a los «nuevos» solo por hacerlos debutar, no es justo para aquellos que por años se ganaron una jineta en Rancagua, como Albert Acevedo. 
Por último y no menos importante, la numeración de las camisetas (hecha con bastones de papas fritas y ketchup). Detalle de barrio, sin faltarle el respeto a la «pobla». Es un error imperdonable para una institución que se jacta de hacer las cosas bien y responsablemente en Chile. 
Como el bolsillo no es mío que paguen la multa y guarden silencio, porque fue una vergüenza lo hecho. Nadie vió la casaquilla en El Monasterio, en el hotel o ya en camarines del Ester Roa?. 
Pongámonos serios…incluso el técnico deja entrever que los dirigentes no pusieron «billete» para contratar un 9 de clase. Me preocupo porque los rodajes en clubes como O’Higgins no debieran existir. No vengan con el verso de la primera fecha, acá el rendimiento y el látigo siempre debe estar presente de lo contrario normalizamos los rendimientos de los ex técnicos Milito y Larriera. 
Que venga la «U»…me transpiran hasta las manos!

Columnas

La Gruta de Lourdes de Baquedano.

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            Hace 160 años, en Massabielle, en los roqueríos que bordean el río Gave, la Virgen María se apareció a una humilde pastorcita, María Bernarda Soubirous. Era el 11 de febrero de 1858. La Virgen se apareció a Bernardette dieciocho veces entre febrero y el 16 de julio de ese año. El párroco del lugar pidió a la vidente que preguntara a la celeste aparición cuál era su nombre. En la visión del 25 de marzo, la Virgen le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Las palabras de María venían a corroborar el dogma que San Pío IX había proclamado solo cuatro años antes. Nació así no solo uno de los más famosos y concurridos santuarios del mundo, (cada año 80 mil enfermos acuden a Lourdes en busca de salud espiritual y corporal) sino también una de las advocaciones marianas más populares del mundo católico.

            En Chile, esta devoción a la Madre de Dios bajo la advocación de Lourdes se debe al Pbro. José Jacinto De la Arriagada, Capellán del Monasterio del Carmen de San Rafael. En 1878, el señor Alejandro Vigoroux (francés) donó el terreno en el cual hoy se alza el Santuario (Gruta y Basílica) más grande después del que se edificó donde Bernardette recibió los mensajes de la Virgen. El  Pbro. De la Arriagada encargó a Francia una imagen de Ntra. Señora de Lourdes, de madera policromada, la misma que fue solemnemente entronizada en el templo construido para ella en 1887. En 1919 (en Quinta Normal) se bendijo la primera piedra de la magnífica basílica estilo bizantino moderno y de la nueva gruta, que imita en lo posible a la de Massabielle. La nueva basílica solo se vino a inaugurar en 1958. (Cf. Miguel Laborde. Templos históricos de Santiago. 1967) La belleza y magnificencia de este templo, añadimos, hizo que desde su inauguración se le diera el tratamiento de Basílica. Fue el cardenal Carlos Oviedo (1990-1997) quien descubrió que nunca se había tramitado ante la Santa Sede el título de Basílica, situación que él se encargó de regularizar. Entre tanto, a lo largo y ancho de Chile fueron muchas las “grutas de Lourdes” que fueron surgiendo, no solo en torno o al costado de los templos, sino también en los patios y antejardines de las casas particulares. En muchos lugares, la fe del pueblo alzó grutas de Lourdes en paisajes rocosos, en algún cerro vecino o en espacios aptos para peregrinar o recogerse a orar.

            No nacía todavía la diócesis de Rancagua cuando se alzó la gruta de Lourdes de Baquedano. Funcionaba allí la Capilla de San Pedro Apóstol, desde 1915, y en la esquina de lo que hoy es Baquedano con Lourdes, el 11 de febrero de 1923, se inauguraba la Gruta de Lourdes que ahora está a punto de caer (usando un gastado lugar común) bajo la picota del progreso. Las generaciones nuevas rancagüinas, ignoran que todo lo que hoy es el Pequeño Cottolengo fue el Seminario Cristo Rey. El 30 de octubre de 1927 se bendijo solemnemente la Primera Piedra del seminario. La construcción se inició el 7 de marzo de 1928. El 30 de octubre de 1933 se bendijo el nuevo edificio y el 7 de mayo de 1934 se iniciaron las clases con 13 alumnos. Fue su primer Rector D. Eduardo Larraín Cordovez, que sería el segundo obispo de Rancagua. El Seminario tuvo primeramente el rango de seminario menor. La viceparroquia de S. Pedro (hoy Parroquia Cristo Rey) y la gruta de Lourdes adjunta, eran parte del seminario, edificado en terrenos que donó la Sra. Adela Errázuriz Salas al arzobispado de Santiago. Al crearse la diócesis, Monseñor Lira reclamó esa propiedad para la iglesia de Rancagua.

            El Seminario, como edificio, prestó sus servicios hasta 1972, año en que el Rector, Mons. Alfredo Salas traslada su domicilio a la casa parroquial de El Sagrario. (Catedral) Para entonces, en el edificio de Baquedano se alojaban 115 niños del Hogar Don Guanella, damnificados por la nevazón del 21 de junio de 1971. El 10 de mayo de 1972, los alumnos de la Universidad Técnica del Estado (Campus Rgua.) se tomaron el Seminario. El tema alcanzó ribetes internacionales porque se consideró que los religiosos y religiosas a cargo de los niños estaban secuestrados puesto que eran todos italianos. Se apeló al Subsecretario de Justicia (José Antonio Viera Gallo) y finalmente los universitarios depusieron la toma. En 1974 se creó la Parroquia Cristo Rey y el domingo 16 de marzo de 1975 se inauguró allí el Pequeño Cottolengo.

            En el pasado reciente, años 70, esta propiedad de la Iglesia que tantos servicios ha prestado a la sociedad rancagüina, fue violentada por las “tomas”. Mal endémico chileno. A la vergonzosa invasión de los universitarios hay que sumar las tomas que los pobladores hicieron por el costado sur de la propiedad. Nunca sabremos quiénes fueron los vándalos que en dos ocasiones consecutivas pusieron fuego al templo; una construcción que constituye todo un historial del arte de edificar en Chile. Gracias  al ahínco y fortaleza del Padre Giácomo Valenza, hoy luce restaurado. No obstante, pesa ahora sobre la ya casi centenaria gruta, la orden de expropiación, la que necesariamente lleva su demolición en todo o en parte. Lamentamos que así sea. Lo lamentamos, no por sentimentalismos nostálgicos, ni por remar contra la corriente. Sucede que, con frecuencia, se recurre a estas remodelaciones, ampliaciones o como quiera que se llamen y para eso se daña severamente el patrimonio. Porque, queramos o no, el ex Seminario Cristo Rey, con su templo y su gruta son un conjunto arquitectónico valioso para la Historia de Rancagua. Auténtico patrimonio, construcciones de la primera mitad del siglo XX de las cuales casi nada es lo que va quedando. Que no pase como en la Estación de Ferrocarriles. Pocas estaciones de provincia tenían un andén tan amplio, extenso y señorial como el de nuestra estación. Se lo intervino bárbaramente para hacer más expedito el paso de los viajeros. Y ahí está ese andén truncado, despilfarrada la primera belleza, inútilmente, porque casi no hay trenes. Lamentable esta expropiación de Baquedano porque además, aunque se construya una gruta nueva, igual o casi igual, (las “reconstrucciones” me hacen temblar) tendrá que pasar un tiempo para eso. Entre tanto ¿dónde irá a parar todo ese cúmulo abigarrado de ex-votos, dónde encenderán los fieles sus velas y adónde volverán sus ojos si ya no está la imagen que los acogía en esa gruta donde la ampelopsis compite por el espacio con esa vieja buganvilia? Es más importante que los vehículos tengan por donde circular. Una vez más el pobre sale perdiendo. El pobre fiel tendrá que esperar una nueva gruta. Los pobres de la calle, que en los bancos de la gruta dormitan sin que nadie los moleste y los pobres que allí se refugian buscando en la oración, en la promesa que se ilumina con una vela ofrecida con simple esperanza o en la flor que efímera muere con el sol de la tarde, todos ellos tendrán que esperar. Quiera Dios que me equivoque, cuando venga la nueva versión, se echará de menos la vieja gruta, con sus viejas enredaderas, con sus acacias apestadas y sus rejas enmohecidas. Porque, lo nuevo será más estrecho, más exiguo y si ahora la contaminación acústica todo lo invade, entonces será peor. Pobre futuro le aguarda a la única gruta de Lourdes (pública) que tenemos en Rancagua. Termino con un recuerdo. Yo no estuve allí. El 14 de noviembre de 1948, el obispo diocesano Mons. Eduardo Larraín C., bendecía la Gruta de Lourdes de Sewell. Eso de gruta de Lourdes, me cuentan, era algo sobremanera extraño para los norteamericanos de Braden. Nunca he ido a Sewell y no sé aún se conserva esa gruta que si Ud., saca la cuenta cumple 70 años. Quizás, ya hay muchos que, imbuidos por las nuevas formas de vida, se pregunten qué cosa será eso de gruta de Lourdes. Puede ser. Hoy, la fe vive su exilio en Babilonia. En 1858, el agua que brotó de la roca y la vela que ardía en las manos de Bernardita renovaron los corazones de muchos. Para todos aquellos que ven como se les cierran las puertas, la gruta de Lourdes (la de aquí, la de Santiago, la de Rengo, de donde sea) es como un remanso de paz. Allí Jesús, por medio de su Madre nos dice: “No temas. Tan solo cree”.

                                                                                  Mario Noceti Zerega       

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Editorial

¿Gruta Lourdes no es patrimonial?

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En estos días se trabaja para ampliar las vías del sector de Baquedano, un espacio vial que ya está colapsado y que los vecinos piden hace años. Pero para que esta nueva infraestructura pueda llevarse a cabo algunos puntos tradicionales deben desaparecer, según los diseños de las autoridades municipales y gubernamentales. Uno de ellos es la Gruta de Lourdes.

La gruta es parte de la parroquia Cristo Rey en Rancagua, existe desde la década de 1920 cuya construcción emula al santuario original emplazado en la localidad homónima en Francia. Un lugar tradicional espacio para las oraciones, penitencias y recogimiento que pese a los años y las miles de placas y agradecimientos de los fieles las autoridades no ven como sagrado o que tenga reconocimientos patrimoniales que sean dignos de mantener.

https://www.elrancaguino.cl/?p=53646

¿Qué es un lugar patrimonial?¿ estos nacen o se hacen?, La verdad que la gruta cumple con muchas características que pueden convertirla en un sitio patrimonial, primero su historia, segundo su arquitectura, tercero la relación que tiene con los habitantes de la región de O´Higgins. Es una muy mala idea borrar toda esta historia y cambiarla por una vía – que dicho de paso no es necesaria en ese punto de las vías ya que existe la doble vías actualmente-  hoy se pretende destruir plegarias, compromisos, reencuentros, vivencias y peticiones, pero sobre todo un pedazo gigante de la vida de los miles que hemos peregrinado al lugar con el fin de cumplir por ayudarnos en una prueba, en la sanación de un enfermo, entre otro.

Queremos que el lugar tiene actitudes suficientes para ser mantenido y convertirse en un monumento público así perpetuar la memoria del lugar y sus características.

Recordemos que el patrimonio no nace patrimonial, sino que se hace y es tareas de todos protegerlo y mantenerlo de aquellos que simplemente quieren una modernidad sin historia.

Alejandra Sepúlveda

Jefe de informaciones

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EDITORIAL:» La Sociedad de los Datos» en el día internacional de internet

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Hoy hay más datos disponibles que los que hubo antes en cualquier momento de la historia, se calcula que cada dos años se generan más datos que en toda la historia anterior. Dato es todo lo que hagamos en línea, un comentario, un like, una opinión, el ver una película, el pagar con una tarjeta, etc.


A través del Big Data es posible predecir comportamientos, generando oportunidades de negocios lícitos y a veces no tantos, sin embargo la sociedad basada en los datos plantea nuevos retos que deben ser abordados desde diferentes perspectivas. En definitiva, se debe encontrar un equilibrio sostenible en el que se garanticen los derechos y se promocione la innovación tecnológica en un marco de convivencia social que inspire un desarrollo comprometido con el ser humano.


No sabemos lo suficiente sobre nuestros propios datos y el valor que tienen sin embargo las grandes corporaciones entienden el valor de la información personal y colectiva, pero también hay potencial para que los individuos aprendan cómo acceder y utilizar sus datos para crear informaciones significativas. Al crear una plataforma que permita el manejo seguro de información, oportunidades de negocios aún no imaginadas pueden beneficiar tanto a individuos como a las empresas.
Si bien hoy no controlamos la mayoría de nuestras informaciones personales cada vez queremos tener más control y transparencia sobre los mismos. La creación de sistemas tecnológicos en los cuales las personas puedan confiar es imprescindible para el surgimiento de la voluntad de utilizarlos. La industria y la sociedad están apenas empezando a descubrir estas nuevas exigencias.

Luis Fernando González Vallejos
Sub Director

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