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Sociedad

El nacimiento de Villa Triana: la Historia del proyecto “Jardines y Huertos Familiares de Villa Triana”.

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  • Cada barrio tiene una historia de sacrificio, recompensas y emociones que marcan la historia de sus habitantes, aquí uno de sectores que han pasado de ser tierras agrícolas a casas con una ubicación privilegiada de Rancagua.

La siguiente es la historia del barrio conocido como Villa Triana, una mirada bajo las recopilaciones y vivencias de su vecino: Ángel García Godoy.

En el año 1948, en la cuidad de Rancagua y en los Campamento de la Braden Copper, hubo mucho tiempo para departir entre vecinos y compartir los anhelos que cada uno de ellos y sus familiares tenían para el futuro a mediano plazo. Esas tertulias las aprovecharon muy bien y se dieron cuenta que lo que más deseaban era tener casa propia con el encanto del campo y las bondades de la cuidad.

Pero ¿Cómo lograr este sueño? Con trabajo, organización y optimización de los recursos.

Un Grupo de Trabajadores de la Braden Copper y que cotizaba sus previsiones en la  Caja de Empleados Particulares, se organizan y se constituyen como Cooperativa. Sin duda alguna las actividades más urgentes y prioritarias  fueron  la elaboración de un cronograma y el listado de todos los trámites que hay que realizar cuando se emprende la construcción de un barrio residencial. Se terminaron todos los trámites y se acotó el financiamiento el 27 de Mayo de 1952. La autoridad dio autorización para el proyecto que se llamó “Jardines y Huertos Familiares de Villa Triana”.

Se eligieron los terrenos disponibles y se compra al Sr Osorio 32 Hectáreas. Para resguardar, en aquel entonces,  las construcciones a futuro, se protocolizaron en el momento de hacer la escritura, los terrenos que se destinarían para: una capilla, una plaza, una escuela y una sede de una junta de vecinos.

Para anticiparse a cualquier problema en la construcción se decide hacer  una casa piloto y tomar decisiones con los problemas encontrados en esa construcción, estructura que actualmente está  ubicada en la calle Guillermo Saavedra N°320 

Se decide que las casas fueran pareadas  y que su orientación sea Norte y Sur. De esta manera se optimizaba el uso de la luz solar.

Algunas casas son independientes por el trazado de las calles

Las casas se empezaron a construir en los terrenos que eran de más o menos  800-1.000 y 1.200 metros cuadrados.

Se decide que la asignación de las casas sea en función del Grupo Familiar.  Grande fue la sorpresa que cuando todas las casas estaban entregadas a los inscritos, quedaron cuatro casas vacantes. Por tal razón se ofrecieron a personal de otros campamentos.

Estas propiedades de los Jardines y Huertos Familiares obligaron a sacar agua de regadío del Rio Cachapoal  y hacerla llegar a estas casas.

Los materiales de construcción

Estas fueron construidas sin fijarse en gastos y la calidad de los materiales que se usaron para  construir robustos radieres, sólidos muros y gruesos pilares y cadenas

Los pisos eran de madera de muy buena calidad tipo parque y en la techumbre se emplearon vigas de raulí que pudieran soportar el peso de una palmeta de concreto  muy pesada.

Las casas entregaban sus desechos líquidos y orgánicos a una cámara por casa. Estas  dos cámaras a su vez vaciaban a una general.

La energía eléctrica se instaló tempranamente y Villa Triana tenía alumbrado público. Una poderosa red eléctrica que funcionaba a dos fases y neutro permitió otro beneficio que muy pocas personas tenían en Rancagua. Una fase con su medidor alimentaba los alumbrados y enchufes. La otra fase alimentaba un termo eléctrico de 250 litros que permitía bañarse con agua caliente.

Pasaron los años y empezó la entrega física de las casas que se separaban de sus vecinos por una simple reja de alambre.

Algunos las usaron de inmediato, otros las recibieron pero no las ocuparon y otros las arrendaron.

El sueño de 1948 estaba casi terminado y llego la hora de avanzar    en los otros diseños. Construir la Capilla, la Plaza una escuela y la sede de la Junta de Vecinos.

Capilla de Villa Triana.

Todo el entusiasmo de ver que poco a poco se avanzaba dio un fuerte impulso a la construcción  de la capilla.  Las señoras se lucieron haciendo queques, vendiendo entradas para los bingos y más bingos, entre otras acciones.

Un requisito para construir un recinto religioso es que la propiedad debe ser patrimonio del obispado. La Cooperativa, que desde el  inicio del proyecto había reservado el terreno, la donó al obispado.

El nombre de la Capilla es Nuestra Señora del Pilar en honor a la virgen que el Sr Antonio Orueta trajera desde Zaragoza, España. Un dicho popular decía que la capilla se hacía con los donativos de los vecinos más acomodados y el trabajo de los pobres.

Plaza de Villa Triana.

Era un recinto lleno de matorrales, piedras y muchos otros desperdicios. Las primeras actividades fue la limpieza y terminar con la costumbre de llevar a pastar a los caballos que eran numerosos.

Los trabajos de dar forma a la plaza y  las continuas mejoras que se fueron haciendo  año tras años nos llevan a tener la mejor plaza de Rancagua, atendida por tres funcionarios que son contratados por la Municipalidad, y apoyados por otros funcionarios que cortan el pasto y refuerzan el regadío con un camión  aljibe

Esta hermosa  plaza tiene durante el día muchos visitantes.

A primera hora de la mañana e invierno o verano, el Maestro Taiwanés empieza sus clases de Taichí, totalmente gratis. A media  mañana  los vecinos de la tercera edad caminan por los amplios senderos que rodean a la plaza. Después de almuerzo las señoras que andan en silla de ruedas son paseadas,  por sus nanas.

A mediana tarde, llegan niños con sus padres y juegan a la pelota,  gritan, corren y arriendan autos a pedales. Terminados los juegos, vuelven los vecinos de la tercera edad. Y comienzan los estudiantes a pololear.

Al encenderse las luces que son de muy buena calidad, los pololos más aventajados tienen todo a su disposición.

Los carabineros pasan varias veces para mantener controlado el tráfico de drogas.

A mediana tarde, llegan niños con sus padres y juegan a la pelota,  gritan, corren y arriendan autos a pedales. Terminados los juegos, vuelven los vecinos de la tercera edad. Y comienzan los estudiantes a pololear.

Al encenderse las luces que son de muy buena calidad, los pololos más aventajados tienen todo a su disposición.

Los carabineros pasan varias veces para mantener controlado el tráfico de drogas.

Sede Social.

La Junta de Vecinos # 17 El Progreso de Villa Triana, empezó a reunirse, en los primeros días, en un galpón acondicionado Aquel recinto de reunión se usó hasta que se construyó el que se acaba de demoler para construir el que hoy estamos inaugurando.

Una feliz coincidencia  es que entre los miembros del primer directorio de esta Junta de Vecinos figurar   el Sr  Luis Tapia Ormaza, padre del  actual presidente, Sr Sergio

Recuadro destacado.

Los datos históricos contenidos en este relato pertenecen a la Comunidad de Villa Triana y han sido recopilados por la Comisión Historia de este barrio. Esta la integran, además del sr. Ángel García, la sra. Fresia Abarca y los srs. Ricardo Bustamante y Rafael Tornería.

Sociedad

Florencia Sánchez Santis : Colegio Javiera Carrera dio emocionante despedida a su fundadora

Luego de la misa fúnebre, la comunidad carrerina le ofreció un emocionante adiós en las afueras del establecimiento, donde colmaron los pañuelos blancos, globos amarillos, aplausos y el sonido de la campana como señal de respeto y agradecimiento.

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-Luego de la misa fúnebre, la comunidad carrerina le ofreció un emocionante adiós en las afueras del establecimiento, donde colmaron los pañuelos blancos, globos amarillos, aplausos y el sonido de la campana como señal de respeto y agradecimiento.

Ximena Mella Urra

Fotos: Nico Carrasco

A los 84 años de edad dejó de existir la reconocida educadora rancagüina Florencia Sánchez Santis, socia fundadora del Colegio Javiera Carrera, establecimiento que abrió sus puertas en marzo de 1982 con solo 146 estudiantes de Enseñanza Pre Escolar y Primer Ciclo Básico, en una pequeña parte de lo que hoy son sus instalaciones ubicadas en el centro de la capital regional.

Deja un  hijo y dos nietos, y a su marido Álvaro Aspée Arangua, quien la acompañó desde el primer día para hacer realidad este sueño educativo. “Gracias infinitas por su labor y entrega docente, gracias por construir con esfuerzo y perseverancia los cimientos que sostienen el gran colegio que hoy nos deja”, manifestaron oficialmente desde el colegio ante el sensible fallecimiento de su creadora y directora por casi dos décadas.  

En las exequias, el presbítero de la Parroquia San Francisco Asís de Rancagua, Arul Dhas Francis, destacó la labor educativa de “la hermana Florencia, quien peregrinó toda su vida, es decir, que siempre caminó hacia la casa del Señor. Ella impulsó la fe católica en su colegio, por eso también debemos practicar su enseñanza”. Luego y en medio de la comunión, algunos estudiantes entonaron “Gracias a la Vida”, de Violeta Parra, siendo uno de los momentos más emotivos de esta despedida.

Su actual directora María Soto, dedicó unas sentidas palabras a quien también fuera su amiga y colega. “Fue una mujer extraordinaria y tuve la suerte de trabajar con ella y ser su amiga. Tuvo el placer de cumplir su sueño que era educar. Con mucho esfuerzo logró cumplir su sueño y con el apoyo de su familia. Siempre recordaré la fuerza que transmitía. Sin lugar a duda dejó un legado en la ciudad y que ahora su hijo podrá seguir”, expresó.

Felipe Gutiérrez, ex alumno de la Generación 92 y ahora apoderado del establecimiento, de igual manera quiso sumarse en las palabras de despedida. “Ella pavimentó mi camino y hoy el de mis hijos. Vi nacer este colegio, donde ella junto al tío Álvaro, era nuestros padres educacionales. Luchó y trabajó por una institución que ha crecido. Vi como se sacrificaron por nosotros y eso no se olvida”, dijo en señal de agradecimiento.

Finalmente, cientos de alumnos, sus profesores, asistentes de la educación, administrativos y funcionarios esperaron que el cortejo fúnebre pasara por el exterior del establecimiento de calle Ibieta luego de la misa realizada en la Parroquia San Francisco de Rancagua. Allí la comunidad carrerina le ofreció un emocionante adiós lleno de pañuelos blancos, globos amarillos, aplausos y el sonido de la campana como señal de respeto y agradecimiento ante el legado dejado por doña Florencia Sánchez.

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    Sociedad

    Rengo: Emotiva despedida a voluntario honorario de la Primera Compañía, Vicente Vargas Guede

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    Fernando Ávila F.

    Fotos: Bomberos Rengo

    Este pasado día sábado 05 de octubre se realizó el funeral del voluntario honorario de la Primera Compañía y miembro honorario del Cuerpo de Bomberos de Rengo, Vicente Vargas Guede.  Junto con los honores que le rindió el Cuerpo de Bomberos de Rengo los presentes recalcaron que “se fue al cuartel celestial” el voluntario con 45 años de servicio. Un triste pesar en su familia bomberil y en sus familiares directos se apreció en la jornada, pero con la convicción del legado que el voluntario dejó para las generaciones futuras.

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    Actualidad

    Emprendimiento de Rancagua gana Premio Latinoamérica Verde

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    Víctor Velastino

    Se trata de Aymapu, empresa fundada por Víctor Velastino y dedicada a elaborar papel reciclado.

    Marcela Catalán

    En agosto de este año y en Guayaquil (Ecuador), el Premio Latinoamérica Verde dio a conocer al ganador de su más reciente versión. Se trata de Aymapu, emprendimiento fundado en Rancagua por Víctor Velastino. ¿La clave de su negocio? Se dedica a elaborar papel reciclado en dos versiones. Una sin semillas y la otra con estos elementos orgánicos. Sobre lo último, el empresario destaca que es el producto que “más impacto ha causado”.

    “Realizamos material gráfico publicitario, cuadernos y tarjetas de presentación. Una vez que llega a la tierra, todo eso comienza a germinar”, explica el radicado hace 21 años en la capital regional. Su proyecto funciona hace tres años y opera “con una máquina propia que yo diseñé. La materia prima la proveen los recicladores base, quienes recolectan papel en las calles, oficinas y colegios. Como retribución, les pagamos cuatro veces el precio que el mercado da por un kilo”, detalla.

    Respecto al Premio Latinoamérica Verde, Velastino resalta que “es la plataforma más grande a nivel continental”. En sus palabras, el galardón destaca “las 500 mejores iniciativas socio-ambientales de la región”. En 2017 el chileno se impuso por primera vez, cuando fabricaba “una tonelada” al mes. “Ahora aumentamos a 25 y sacamos una línea de cuadernos propia, con personajes ligados a cada semilla. Por ejemplo, ‘Tomacho Limacho’ tiene del tomate de Limache”.

    De acuerdo con el emprendedor, los primeros tres meses comercializaron 10 mil unidades de dicho artículo. “De tal modo este año quedamos nuevamente finalistas y terminamos ganando, convirtiéndonos en los primeros en triunfar dos veces”.

    El premio ha recibido más de 8 mil casos, desde que nació en 2013. En la actualidad cuenta con 90 alianzas estratégicas, globales y locales. También posee el patrocinio y auspicio de WWF, Ministerios de Ambiente de la Región, Tecnológico de Monterrey, Asociación de Emprendedores de Chile, Serfor, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), PWC, entre otras.

    Sobre la importancia de obtener este galardón, Víctor Velastino recuerda que “9 de cada 10 emprendimientos fracasa al primer año. Y de quienes sobreviven, 9 de cada 10 lo hace el tercero. Nosotros llegamos a los tres años contra todos los números, por haber ganado estas estatuillas. En 2017 logramos la visibilidad y confianza. Después levantamos fondos de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), entre otros. Esto te da una vitrina”. Hoy Aymapu despacha a todo Chile y ya comenzó a vender en Guayaquil.

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