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Agua para todos

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Miles de jóvenes salieron a las calles en todo el mundo hace unos días para pedir la adopción de medidas concretas contra el cambio climático, en un llamado a la acción que no puede dejarnos indiferentes. La marcha se realizó una semana antes del Día Mundial del Agua, otro evento que busca crear conciencia y generar un cambio de conducta que mejore la vida de todos los seres humanos y del medioambiente.


El tema elegido este año por la Organización de Naciones Unidos para celebrar este día mundial del agua es “Agua para todos”, con la promesa de “No dejar a nadie atrás”. La ONU quiere relevar que a estas alturas del siglo 21 hay millones de personas que viven sin agua potable, en sus hogares, escuelas, lugares de trabajo, y deben esforzarse el doble y el triple por sobrevivir y prosperar.


La ONU estima que un total de 2.100 millones de personas viven sin agua potable en sus hogares y que unos 4.000 millones de personas (casi dos tercios de la población mundial) padecen una escasez grave de agua durante al menos un mes al año. La falta de agua podría obligar a unos 700 millones de personas a dejar sus hogares de aquí a 2030, convirtiéndose en “refugiados climáticos”. El acceso se complica por partida doble: no hay infraestructura para llegar a todos y el cambio climático está mermando el agua disponible.


En Chile, la escasez hídrica se está haciendo notar, aunque no en el suministro de agua potable que reciben las ciudades. Las empresas sanitarias chilenas trabajamos para que todos quienes viven en las áreas urbanas de nuestro país tengan acceso al agua potable, incluso en las situaciones más difíciles, con inversiones en infraestructura y gestión bajo una mirada de largo. Somos responsables de un servicio que es esencial para la salud y calidad de vida de nuestros clientes y para el desarrollo de las comunidades y regiones de las que somos parte.
Pero hacer frente a los desafíos que trae el futuro requiere la participación de todos. Junto con la inversión en nueva infraestructura, las empresas estamos incorporando tecnología para hacer un uso más eficiente del agua. También estamos fortaleciendo nuestros sistemas productivos e incorporando la gestión basada en riesgos. El cambio climático tiene una forma curiosa de manifestarse en el agua, por un lado reduce la disponibilidad, por otro, hace más frecuentes eventos de precipitaciones intensas y concentradas que pueden causar inundaciones y aluviones. Por eso, estamos trabajando también en planes de suministro alternativo, de modo que las personas sigan teniendo agua incluso en las emergencias.


Hay ocasiones en que el problema de acceso es de otro tipo. El marco regulatorio vigente ofrece a las familias un subsidio de agua potable que cubre parte importante de la cuenta, gestionado por las municipalidades. Además, Essbio pone a disposición de sus clientes una ayuda adicional a través del programa Essbio Contigo, dirigido a sus clientes más vulnerables.


Todos los caminos conducen a la necesidad de hacer un consumo responsable del agua. Este mes hemos organizado múltiples actividades para que la comunidad aprenda más sobre el agua y su cuidado. Sólo alcanzaremos la meta si nos movemos hacia ella todos juntos.

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Actuar como Start Up: experimentar, fracasar y resurgir

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Recientemente leí un artículo de Jeanne Ross, destacada investigadora del MIT, que habla sobre las acciones que tiene que realizar una empresa para obtener una estrategia digital exitosa. Deben considerar siempre las necesidades de los clientes y la valoración de las soluciones por parte de ellos.


Los empresarios deben responder dos interrogantes: ¿qué pueden hacer los datos y las tecnologías digitales para resolver los problemas de mis clientes? Y ¿qué soluciones son valoradas por los clientes?, pues está claro que poner foco en aspectos que no valoran los clientes es un esfuerzo en vano.


Ahora bien, ¿cómo lograr que una empresa sea exitosa como las grandes compañías? Hay que comenzar con la disposición al fracaso. Además, hay que ser consciente de que toda experimentación requiere de un “trade off”: estar dispuesto a una inversión que puede ser vista como gasto en el corto plazo para obtener una ganancia de largo plazo.


Pero ¿cómo creamos una cultura abierta a la experimentación? Existen diversos pasos que podemos dar para lograrlo. Favorecer el ambiente de “testing” al interior de la compañía, invitar a mirar los procesos, revisar la estrategia, mejorar los ambientes de trabajo y la forma en que las áreas se relacionan son algunos de los desafíos, donde la propia gente de la empresa puede colaborar para mejorar.


También se debe aceptar el fracaso como una instancia propia de los procesos de cambio, crecimiento y mejora. Fuimos criados para buscar el éxito y la aprobación por las cosas bien hechas, por eso el fracaso nos asusta tanto. Debemos cambiar nuestro foco y entender que el fracaso es una oportunidad de mejora.

Además, es necesario que todo cambio sea “top-down”. Si el liderazgo de las empresas no está comprometido y no demuestra el interés, el cambio jamás será posible. La cultura empieza por la cima de la pirámide y sólo a través del ejemplo se logra la adhesión consciente y verdadera.

Por último, resulta de interés considerar que estas recomendaciones no son más que parte de la receta para que las empresas empiecen a “actuar como Start Up”. Las Start Ups tienen una relación muy sana con el riesgo. No temen probar, ni equivocarse, porque todo aquello les deja enseñanzas para lanzarse nuevamente a la aventura y “sacar la lotería”. Creando ambientes de experimentación y testeo estamos insertando en nuestro ADN tradicional una porción de Start Up que resulta muy sana para no perder competitividad en industrias cada vez más exigentes.

Mauricio Ríos Martínez
CEO everis Chile NTT Data

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Los medicamentos ¿son seguros?

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Dr. Ricardo Espinoza González

Facultad de Medicina y Clínica de la Universidad de los Andes


En estos días hemos sido alertados sobre los efectos adversos, potencialmente muy graves, que tienen los medicamentos. Se estima que cada año 100 chilenos “mueren por uso excesivo de fármacos”. ¿Es, por tanto, inseguro el uso de medicamentos? Lo cierto es que no; la salida al mercado de un nuevo producto debe transitar por una muy exigente cadena de pruebas científicas y observaciones sobre sus efectos en lo inmediato y a más largo plazo, antes de poder ser prescritos a la población general. En ese proceso, y durante la etapa de evaluación, hay también resguardo médico y legal para proteger de posibles efectos nocivos. ¿Entonces, por qué los medicamentos pueden desencadenar problemas mayores e incluso letales? La respuesta va, fundamentalmente, por su utilización sin una adecuada supervisión. Y es que los fármacos tienen efectos secundarios, hay dosis tóxicas y muchos deben ser administrados por un plazo determinado. Y eso es lo que muchas veces las personas no observamos, acudiendo a la autoadministración. Esto cuando nos referimos a los pacientes ambulatorios, entre los cuales están especialmente expuestos los adultos mayores con una merma de su capacidad cognitiva y de memoria, que los lleva a cometer más errores en la toma de medicamentos. En general las investigaciones sobre este asunto identifican más frecuentemente involucrados medicamentos tales como analgésicos y antiinflamatorios no esteroidales, los benzodiacepinas, los antitrombóticos (anticoagulantes y antiagregantes), los corticoides y los diuréticos.


Pero los problemas asociados a fármacos no se circunscriben al ámbito ambulatorio; se incrementan en la población internada en hospitales y residencias de adultos mayores. A nivel hospitalario los eventos adversos asociados a medicamentos pueden alcanzar niveles alarmantes. Recordemos la clásica advertencia hecha por el Instituto de Medicina de los Estados Unidos de Norteamérica en 1999, cuando en la publicación To Err is Human, señaló que en ese país ocurrían 98.000 fallecimientos al año por errores derivados de la atención clínica, dentro de los cuales los errores de medicación eran los más importantes y, además, potencialmente prevenibles. Pocos años después, observaciones de períodos más recientes señalaban que esa cifra podía llegar a ser cuatro veces mayor que la estimada inicialmente. La invitación a corregir esto se ha expandido mundialmente y hoy existen diversos mecanismos para disminuir los eventos adversos, aumentar la calidad y seguridad de la atención clínica. No obstante, los errores persisten. El Programa de Prevención de Errores de Medicación implementado en Cataluña, por ejemplo, señaló recientemente que, si bien el 60% de los errores finalmente no llega al paciente, entre los que sí lo alcanzan, casi un 2% produce daño. Los errores dentro del proceso de la cadena terapéutica más frecuentemente están en la prescripción y administración de los medicamentos. Han sido los sistemas informáticos y robóticos los que han colaborado enormemente en la reducción de estos errores, complementando la entrega al paciente con una confirmación sobre la identificación del mismo, la dosificación y vía de administración, entre otros. También estos sistemas ayudan en la “conciliación de la medicación”, proceso a través del cual se ajustan dosis; se evitan interacciones de riesgo, dosis excesivas u omisión de ciertas prescripciones, sobre todo, cuando un paciente recibe indicaciones de más de un médico.


Pero cualquier adelanto técnico, muy deseable y útil, pasa por el “factor humano”. Es esperable que cada persona a quien se ha encomendado la prescripción y administración de medicamentos, de modo habitual y riguroso, cumpla paso a paso el proceso diseñado. Sin ello, lo anterior sería inefectivo, como lo es el burlar los sistemas de seguridad industrial implementados en el ambiente fabril. La diferencia está en que un error en este ambiente puede dañar e incluso producir la muerte de un tercero que se ha confiado a su cuidado. Por tanto, sea en el ámbito de la medicina ambulatoria o de pacientes hospitalizados, los medicamentos -que nos otorgan grandes beneficios- deben ser siempre controlados para lograr todos sus efectos favorables, pero en un marco de seguridad, que está muy relacionado con el cuidado personal y la calidad clínica.

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Dios mira el corazón

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“Porque Dios no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón.” – 1 Samuel 16:7

El hombre ve lo que está delante de sus ojos, pero como dice un dicho popular: No todo lo que brilla es oro; lo que puede lucir bueno y agradable a la vista puede ser dañino y maligno. Lamentablemente, cuando miramos con los ojos físicos vemos lo externo y somos dados a hacer juicio, el cual, la mayoría de las veces, es equivocado.
Vivimos en un mundo superficial donde la gente juzga por la apariencia. todos de una u otra manera, estamos influenciados por las apariencias.
Muy a menudo nos fijamos en lo que podemos ver en el exterior – belleza, talento, fama, etc., pero Dios ve directamente al corazón – los motivos, intenciones y carácter.
La Palabra de Dios en 1 Pedro 3:3-4 nos dice que nuestra belleza no debe proceder del adorno externo, tales como peinados ostentosos y el uso de joyas de oro o vestidos lujosos que llaman la atención sobre nosotros. Más bien, debe ser la de nuestro ser interior, en la belleza inmarcesible de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.

El profeta Samuel se dejó llevar por la apariencia física, al encontrarse con el primer hijo de Isaí, Eliab, e inmediatamente asume que de cierto delante de Dios está su ungido. Pero Dios respondió a Samuel y le dice: “No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. “1 Samuel 16:6-7

Como se puede ver desde la perspectiva de Dios, la apariencia externa no es la mejor manera de juzgar a una persona. Hay algunos dichos que dicen: ‘no juzgues un libro por su cubierta.’ O “El habito no hace al monje” Su significado es simple, la apariencia de una persona, sean estas, sus atributos físicos o ropa, no son indicación de su interior. Tenemos que tener mucho cuidado porque la apariencia externa puede ser muy engañosa. Hay gente en este mundo que muchos consideran hermosos por fuera, pero su interior no coincide con su belleza exterior temporal. “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura, pero la persona que teme a Jehová, ésa será alabada.” (Proverbios 31:30)

Jesús les dijo a los maestros de la ley y fariseos: “¡Hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” Mateo 23:27-28

Las primeras impresiones o la belleza superficial, rara vez nos dicen mucho sobre una persona, así que nosotros debemos esperar un tiempo para que la persona revele a través de sus acciones, palabras lo que está en su corazón. Jesucristo en el Evangelio de Mateo nos dice: “que del corazón provienen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.”

El corazón del hombre sigue enfermo, a diario vemos en los noticieros evidencias claras de la maldad del ser humano, por este motivo Dios nos habla al corazón, esto es, a nuestra alma, con el Evangelio, la buena nueva para el corazón. Ninguna otra Palabra tiene el Poder de transformar al hombre en su corazón como Jesucristo.

De aquí que Dios está interesado en nuestro corazón. El es la única persona que puede hacer ese trasplante en nuestra vida. La Palabra de Dios en Ezequiel 11:19 dice: que “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo…y quitaré el corazón de piedra… y les daré un corazón de carne.”
Ese corazón duro, que ha sido trastocado por el pecado, que ha sido golpeado, lastimado, ese corazón que se endureció dadas las circunstancias que vivió, necesita ser restaurado, cambiado, acérquese a Nuestro Señor Jesucristo con fe y encontrara sanidad para su corazón y su alma.

Pastor: Alejandro H. Cabrera C.

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