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Agosto, mes aniversario de “El Rancagüino”:1915

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Era el primero de agosto del año 1915, un día como hoy, un tanto frío, en plena época de invierno. Un joven rancagüino llegaba hasta la puerta de una antigua casa colonial, de un piso, de adobe y teja, como casi todas del Rancagua de entonces. Se ubicada en la calle de la Independencia, entre las calles Campos y Astorga, signada con el número 519. Iba acompañado del dueño de la casa, que abrió la puerta de calle y le entregó enseguida las llaves. Entraron juntos para revisar la casa que desde ese momento quedaba arrendada por el joven que se llamaba Miguel González Navarro.


Después del saludo de despedida del propietario, Miguel inició febrilmente, la tarea de convertir la casa en un local de negocio muy particular. Se trataba de una pequeña imprenta que tendría, para partir, una sala de recepción y atención de futuros clientes y amigos, y de otras piezas que se convertirían en oficinas y un taller. Dos operarios, tipógrafos, prensistas, más dos muchachones ayudantes, más su hermana Flor González, secretaria, fueron el personal con que se comenzaba a formar en Rancagua una pequeña empresa periodística, en ese primer día de agosto, hace más de 100 años.


En los días siguientes llegaron una prensa, comprada en Santiago, chibaletes, colecciones de “tipos”, mesones, estantes, resma de papel y otros elementos, que fueron dándole forma, apresuradamente, al nuevo negocio. Se trabajaba contra el tiempo, porque la idea era comenzar a editar un periódico semanal, que se llamaría “La Semana” y cuyo primer número tendría que ser entregado al público el domingo 15 de agosto de ese año 1915, a mediodía.


Cuando todo lo urgente estuvo instalado y en funciones, Miguel González comenzó a escribir el primer Editorial del periódico, que explicaría su objetivo y formularía una especie de declaración de principios. Al mismo tiempo tendría que preocuparse de recoger, captar y escribir noticias para el periódico.


Así fueron los comienzos preliminares de la historia que se iniciaría oficialmente el día 15 de agosto de ese 1915 en Rancagua, de la actual Empresa Periodística “El Rancagüino”.

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Miguel González Navarro, el fundador

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Al celebrarse hoy un nuevo aniversario de este medio de comunicación, no podemos, dejar de mencionar el nombre del fundador de este diario y de la Empresa Periodística que lo edita.

            Miguel González Navarro, que fuera designado “Hijo Ilustre de Rancagua” y que recibiera la Condecoración Municipal “Medalla Santa Cruz de Triana”, nació en Rancagua el 23 de febrero de 1889, en el hogar de don José del Carmen González y de doña Agustina Navarro de González.

            Realizó sus estudios primarios en la Escuela Superior Número 1 de Rancagua (actual “Moisés Mussa”) y al obtener el título de ”mejor alumno”, recibió como premio una beca para la Escuela Normal “José Abelardo Nuñez”, de Santiago, en la cual también destacó todos los años como el mejor de su curso.

            Cumplió con su servicio militar en la Compañía Tren Número 2, en Limache, destacándose de tal manera que fue contratado por un año como Sargento Escribiente.

No era la carrera de las armas su vocación. Se retiró y posteriormente estudió Contabilidad en el Instituto Mercantil. Tras obtener el nuevo título trabajó como cajero y Agente de la “Singer”.

            Después de tres años, con el dinero ahorrado, emprendió un viaje de esfuerzo a Europa, recorriendo especialmente España,  Inglaterra y Francia. En París ingresó a la revista “Paris Select”, hasta que lo sorprendió el estallido de la Guerra de 1914. Decidió regresar a Chile y a su Rancagua, en 1915. 

            Después de varias actividades, determinó iniciar una pequeña Empresa Periodística cuyo primer periódico fue “La Semana”, que apareció el 15 de Agosto de 1915, y que se transformaría posteriormente en “El Rancagüino”.  En los siguientes años publicó también, simultáneamente, en distintas oportunidades, varios otros periódicos en Rancagua y ciudades como Rengo, San Vicente, San Antonio, Melipilla y Talagante.

            A cada una de esas publicaciones le dio una línea de absoluta independencia política y eminentemente regionalista, noticiosa  y servicial.  Fue también autor de varios libros y de algunas traducciones de obras del inglés o del francés.

            En 1918 contrajo matrimonio con una joven rancagüina de hermosos ojos verdes: Herminia Valenzuela Caviedes. Tres hijos: Héctor, Raúl y Gilda.

            En Rancagua fue miembro destacado del Rotary Club, del Club Social, Consejero de la Cruz Roja, fundador del  Círculo de Amigos del Arte y del Primer Círculo de Periodistas.

            Al cumplir 40 años de periodismo, en 1955, fue declarado Hijo Ilustre de Rancagua y la Municipalidad le otorgó la condecoración Medalla de Santa Cruz de Triana,

            El 15 de enero de 1945, un mes antes de cumplir los 70 años de edad, fue vilmente asesinado en su escritorio de trabajo, en el diario, al mismo tiempo que su imprenta y oficinas eran totalmente destruidas por el incendio provocado por las mismas manos criminales.

            Pero su gran obra, el diario que renació de sus cenizas, le sobrevive, y hoy cumple 104 años,  impulsada por su espíritu.

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Carretas en El Teniente

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En 1905 el gobierno chileno autorizó a la empresa norteamerica Braden Copper Company para iniciar la explotación del mineral El Teniente. Para poner en marcha la empresa fue necesario llevar a cabo diversas obras y para el traslado de los diversos elementos que se requerían se usaban carretas, como la que se muestra en la antigua fotografía. La segunda foto corresponde a un aviso que se publicó en esos años en La Semana -antecesor de Diario El Rancagüino- en que se solicitaba nada menos que 150 carretas.

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Catástrofe de la nieve en Sewell

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“Enormes rodados de nieve sepultaron a numerosas personas anoche en Sewell”…
Esa fue la primera noticia, en un destacado titular de “El Rancagüino”, encabezando la primera página de su edición del miércoles 9 de agosto de 1944.


El furioso temporal se había desencadenado sobre toda la zona central del País. Todas las comunicaciones con el Mineral de El Teniente estaban cortadas, pero las noticias, con retraso considerable, comenzaron a llegar a las oficinas de la Braden Copper Company. En Rancagua comenzaron a difundirse, siendo este diario el primero en dar detalles.


Nadie podía imaginar todavía los tremendos alcances de la tragedia blanca que se había desencadenado sobre el campamento minero. Noticias fragmentarias decían que algunos “camarotes” y (viviendas colectivas de los mineros) habían quedado sepultados por la nieve y que desde debajo de los escombros habían sido rescatados 17 cadáveres.


A medida que transcurrían las horas se supo de nuevas víctimas y que el primer rodado cayó a las siete de la tarde del día anterior, martes 8, aplastando los camarotes 60, 61 y 62. Otro rodado a las 10 de la noche, arrasó con cinco camarotes.


Poco a poco se fueron conociendo listas de muertos identificados que finalmente

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