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Editorial

EDITORIAL: ¿Cuánto costó el 18?

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Diversas cifras han salido a la luz pública con motivo del feriado de Fiestas Patrias . Unos calculan en muchos miles de dólares las pérdidas que al país le significa la falta de producción industrial por tantos días.


Para los comerciantes detallistas el llamado Feriado Irrenunciable del comercio de Mall y Supermercados les significó utilidades por los pequeños negocios atendidos por sus propios dueños y parientes.


Para otros las cifras de personas que viajaron tanto dentro como fuera del país alcanzan también a cifras muy elevadas y en las carreteras que salen de la capital circularon miles de vehículos por hora.


Las personas que fueron a las ramadas suman miles en cada ciudad y pueblo.


Los fallecidos y accidentados también se trasforman en cifras comparables con las de otros años y pasan a formar parte de las estadísticas de estas celebraciones.


Todos ellos tienen razón. Estamos en un mundo donde todo hay que cuantificarlo y en lo posible traducirlo a platas para luego concluir si todo fue bueno o malo.


El problema es que el bien o el mal no se puede medir con dineros. La felicidad no tiene precio.
El asado en familia, la reunión con los compadres a quienes vemos unas pocas veces en el año, el regreso a casa del estudiante universitario, el esquinazo en la Parroquia, en el trabajo o en la junta de vecinos no valen la pena reducirlos a pesos.


Son sentimientos, son alegrías en medio del stress cotidiano , son tradiciones que le dan identidad a nuestra tierra y que es bueno dejarlas fluir para que al día siguiente nos sintamos más chilenos que nunca y con ganas de ser mejores por el bien de nuestras familias de nuestra región y de todo el país.


Los días de fiesta se deben entender desde la emotividad y no desde la racionalidad, desde el corazón y el alma y no desde la inteligencia.


Cuando estamos de cumpleaños nos sentimos todo el día distintos vemos a las personas y a los seres queridos de otra forma es casi mágico y satisfactorio la mayoría de las veces, aunque en la “Realidad” sea un día como muchos otros .


El 18 es el cumpleaños de la Patria, el cumpleaños de todos sin importar si lo que celebramos es la Independencia o la Primera Junta de Gobierno o cuanta plata nos estamos gastando.

Alejandro González Pino
Director

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Columnas

Coronavirus: Mascarillas y calidad

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Cuando ocurren fenómenos mundiales relacionados a infecciones, tanto virales como bacterianas, comienzan voces a exigir medicamentos (y vacunas) e insumos para la población. El problema de estas exigencias es que muchas veces provienen de poca evidencia científica, y en otros casos gatillan lo peor del ser humano: la codicia. Por mecanismos de mercado, ya que el medicamento y los insumos médicos son tratados como tal, aumenta los precios por temas de demanda. Esto no es exclusivo del área sanitaria, no hay que hacer mucha memoria para recordar la exigencia de los chalecos reflectantes para los autos. El problema es que en el caso de salud tenemos otro problema de fondo, especialmente en relación a la calidad de los dispositivos médicos en el país, dentro de los cuales se encuentran las tan demandadas mascarillas.

Más allá de las aprensiones del uso limitado de las mascarillas (en términos de tiempo de uso) para su eficacia, su calidad no necesariamente esta resguardada por el Instituto de Salud Pública (ISP). Hoy solo se encuentran bajo control obligatorio en el ISP los guantes de examinación, guantes quirúrgicos, preservativos, agujas y jeringas hipodérmicas estériles de un solo uso. Esto se está abordando en la Ley de Fármacos 2. Sin embargo, aún no se concreta su discusión parlamentaria, y por lo tanto sigue estando bajo la voluntad del proveedor.

El sistema sanitario chileno tiene muchas cosas buenas, comenzando por los técnicos y profesionales que trabajan en él, pero es imprescindible que avancemos más rápidamente en temas de calidad, tanto de medicamentos, insumos médicos y servicios farmacéuticos en Chile, ya que en un mundo globalizado como el actual este tipo de situaciones como el coronavirus no serán ni la primera ni la última.

Jorge Cienfuegos
Académico Escuela Química y Farmacia U. Andrés Bello

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Columnas

Antofagasta ocupada por chilenos: 14 de febrero de 1879

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Fue en un día como hoy, el 14 de febrero de 1879, cuando se produjo la ocupación de Antofagasta, para defender los derechos de los centenares de chilenos que trabajaban en industrias de empresas chilenas, en las guaneras y en el salitre. Este mineral había sido descubierto por el chileno José Santos Ossa en 1868, que fundó una empresa, junto con otras que llegaron de Chile, aportando capitales e instalando maquinarias, con trabajadores chilenos.


Por un tratado de 1866, ante las dudas sobre límite fronterizo con Bolivia, se acordó una zona común en la que ambos países se repartirían el producto de la venta del guano, exportación de metales y derechos de aduana.


Bolivia no cumplió lo pactado y en 1874 se firmó un nuevo tratado que terminó con la propiedad común, comprometiéndose Bolivia a no aumentar, durante 25 años, los impuestos a las empresas chilenas. El gobierno boliviano tampoco cumplió y se apoderó de las empresas chilenas, anunciando el remate de ellas para el 14 de febrero.


Justamente en ese día se produjo el desembarco de los chilenos y la ocupación del puerto. Las autoridades bolivianas abandonaron el lugar, que fue ocupado por los chilenos, sin resistencia.
Así comenzó la Guerra del Pacífico. Terminado el conflicto bélico, un nuevo tratado de tregua indefinida, reconoció la ocupación chilena y el compromiso de Chile de establecer franquicias a Bolivia en sus puertos de Antofagasta y Arica.

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Editorial

EDITORIAL: San Valentín tiene su día

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Nunca pudo imaginar San Valentín, que vivió en el siglo III, que el mundo lo seguiría recordando a través de todos los siglos siguientes y que, justamente en el presente siglo XXI, fuera recordado con extraordinario fervor.


Así queda comprobado en Rancagua, en Chile y en gran parte de los países del mundo, en los cuales, el 14 de febrero se destaca emblemáticamente como el “Día de los Enamorados”, o, más simple y universalmente, como el “Día del Amor”.


Todos saben lo que es el amor, pero tenemos dificultades para definirlo. Son múltiples las acepciones que tiene la palabra. A pesar de que son solamente cuatro letras, “amor”, en el Diccionario de la Real Academia Española, la definición ocupa 51 líneas, en letras pequeñas.
La primera acepción dice: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. En una segunda acepción, más poética, lo define: “Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”. Y siguen muchas más acepciones y frases con ejemplos.


El mismo diccionario, define el verbo “amar”, diciendo en forma escueta: “tener amor a alguien o algo”.


Muchos, especialmente los poetas, han tratado de definir el amor. Los científicos, por otra parte, han tratado de explicarse el amor. Ninguna de las explicaciones teóricas ni las definiciones románticas nos dejan plenamente satisfechos. El amor es inexplicable e indefinible. Aparece, se siente, se palpa, en cualquier momento, en las más distintas circunstancias. Entre un hombre y una mujer o entre una mujer y un hombre, ajeno al tiempo y a diferencias de nacionalidades, tendencias políticas, doctrinas religiosas, edades, color de piel, etc.


Lo importante es que el amor exista, porque gracias al amor existe la vida: existimos, y nos permite recordar, aunque sea como pretexto, que hubo un Santo que se llamaba Valentín
y que hoy es su día.

Luis Fernando González V
Sub Director

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