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Estallido Social versus Felicidad

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Pareciera que no tiene nada que ver una cosa con la otra. Pero están relacionadas. La felicidad es un concepto muy variable, depende de cómo, cada uno, lo mire. Pero lo concreto es que todos los seres humanos buscamos ser felices, la Felicidad. Mientras más resolvemos nuestros problemas cotidianos, aparentemente somos más felices. Pero esto no es así, es paradojal, porque en la medida que resolvemos nuestras necesidades básicas, simultáneamente van apareciendo otras necesidades superiores. Lo que pasa, es que la persona va tomando conciencia de que existen otras cosas que le sirven para ser más felices. Esto lo podemos traducir en un ejemplo.


Si Usted le pregunta a cualquier persona común y corriente, si es feliz, lo más probable, es que le conteste que más o menos. Que le falta para ser feliz, le pregunta . La respuesta es, ganar un poco más de dinero. Cuanta gana Ud.?, como 300 mil pesos. ¿Y con cuánto cree UD, que sería realmente feliz? Yo creo que con unos $ 500 mil pesos sería muy feliz. Tome, de ahora en adelante usted ganará los 500 mil. Al año siguiente, le pregunta nuevamente, y , como estamos, es ahora feliz? Sí, pero me anduve quedando corto, creo que con un millón, podría ser feliz. Y así sucesivamente podría llevar a ésta persona a valores muy altos.


Lo que pasa, es que , en la medida que uno tenga mayores ingresos, va aumentando, su espectro de conciencia de las cosas. Al tener mayor conciencia, tiene más necesidades. La necesidad, se define como la falta o carencia de algo en forma consciente. Si tuviste algo y lo dejas de tener, esto constituye una necesidad a cubrir. También, si observas algo en la sociedad, que te pueda servir, ese algo, también se transforma en una necesidad. Aquí, está la madre del cordero. Si tus necesidades son muchas, es decir, la brecha que hay entre lo que tienes y te gustaría tener es muy grande, es decir, tu conciencia, en vez de ser, éstas expectativas una motivación, éstas se transforman en frustración. Eso es lo que ha pasado con la sociedad chilena. El crecimiento económico ha sido muy veloz en estos últimos 30 años y los cambios sociales, si bien es cierto han crecido, pero a un ritmo mucho menor que el económico y cada año la brecha , de lo que uno tiene versus lo que le gustaría tener, se distancia cada vez más.


El desarrollo pareciera que le llega a algunos pocos, pero no es así. El desarrollo le ha llegado a todos, casi todos tenemos autos, internet, celulares, viajes y muchos otros bienes materiales, pero queremos más y mucho más y ojalá gratis, porque nuestros recursos no alcanzan para pagar todo. La política económica del capitalismo neoliberal, es buena, porque permite el desarrollo de las personas y sus libertades, pero es peligrosa a mediano plazo, porque no todos tienen la capacidad de adecuarse al desarrollo y muchos se quedan atrás, sin ser beneficiarios del modelo. Por ello, hay que tener cuidado con la liberación absoluta del mercado, no todos tienen la capacidad para adaptarse, a no ser que lo hagan con malas prácticas. Es decir, eludiendo impuesto, colusiones,etc, etc. Hay que propiciar el desarrollo del país, pero debe ser, un desarrollo controlado, para que todos tengamos el tiempo necesario de adecuarnos. En caso contrario, como está sucediendo hoy, las necesidades insatisfechas son muchas, lo que provoca un alto grado de frustración, que lleva a una estampida social para aquellos que son altamente infelices y están dispuestos a provocar mucho daño para mostrar su gran frustración..


Alejandro González González

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OPINION: Inversionistas, este es el momento

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Por Gonzalo Kirberg CEO de Cumplo.

Los hechos ocurridos las últimas semanas en Chile han impactado en todos los sectores de la sociedad, generando turbulencias en los ámbitos económico, laboral, legislativo y social. Sin duda, uno de los más afectados han sido nuestras pequeñas y medianas empresas, que como sabemos son un importante motor de la economía.

Sin embargo y más allá de las dificultades que estamos enfrentando, creemos que este momento es crucial para seguir fortaleciendo una cultura empresarial que promueva el emprendimiento, el desarrollo sustentable y el apoyo a pymes locales. Como empresas B, hace tiempo entendimos las dificultades a las que se enfrentan y ese ha sido nuestro propósito facilitando el acceso a capital para que puedan seguir creciendo.

Creemos que iniciativas como flexibilizar los plazos de pago de las Pymes, favorecer el pago al contado u oportuno por parte de las grandes empresas, agilizar el cobro de seguros, como también invertir en pymes, son sólo algunas de las tareas que debemos empujar desde el sector público y el mundo privado.

La situación actual puede representar inseguridad, pero es también la oportunidad de reafirmar el compromiso que tenemos como sociedad para apoyar a las pequeñas y medianas empresas, abriendo las puertas a inversiones que hoy tienen el doble impacto de potenciar a las pymes y levantar al país. En esta tarea, todos son bienvenidos.

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OPINION: Busque la paz y sigala

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“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”
Isaías 26:3.


El profeta Isaías era un hombre acostumbrado a tener profundas experiencias con Dios. Le había sido encomendada la difícil misión de anunciar su mensaje en una época muy conflictiva para la nación. Fue criticado, perseguido, amenazado y si pudo estoicamente soportar todo eso, no se debió a sus fuerzas sobrehumanas sino porque Dios, su Creador lo ayudaba. Este servidor fiel, mantenía una relación de tan íntima amistad con Dios, que podía disfrutar de paz aún en medio de las tormentas más intensas de su vida. Es por eso que, con toda certeza y plena convicción, alienta a sus lectores con esta maravillosa promesa. “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.


La confianza de un hombre en el poder de Dios, el meditar de continuo en su fidelidad y llenarse el corazón y la mente con sus promesas, permiten alcanzar la tan anhelada paz.


La sociedad actual está sometiendo a las personas a un nivel de presión cada vez mayor y eso le está haciendo perder la paz y nos está enfermando. Chile ha sido declarado el segundo país a nivel mundial con un altísimo nivel de depresión en su población. Las consultas a centros de atención psicológica, la venta de psicofármacos, han aumentado en los últimos años de un modo alarmante. El insomnio, fobias diversas, ataques de pánico, parecen constituirse en verdaderas endemias. La tranquilidad, la paz se ha perdido ¿Qué hacer frente a esta situación? La Biblia como Palabra de Dios tiene la respuesta, y esta es Jesucristo. En el Evangelio según San Juan Jesucristo hizo esta declaración:


“La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden” – Juan 14:27.


La paz que Cristo ofrece no es la que nosotros conocemos como paz. Para el ser humano, la paz es únicamente ausencia de guerra, de conflicto y de lucha exterior. Lo podemos ver en las manifestaciones populares en favor de la paz, viene multitudes portando banderas y carteles con la consigna: “Queremos paz”; “No a la guerra”; “No más sangre de inocentes”.


Pero, en medio de esa multitud se puede observar rostros enardecidos, ojos llenos de odio, gente atormentada por conflictos interiores, esposos que abandonaron a sus esposas e hijos, quienes no respetan a sus padres. Pero, quieren paz. ¿Qué tipo de paz, es esa? Esta es la paz que el mundo ofrece: solo ausencia de guerra exterior, y nada más.


La Paz que la Palabra de Dios nos ofrece, por medio de Nuestro Señor Jesucristo, es ausencia de perturbación dentro de nuestra alma, es perfecta armonía reinante dentro de nosotros aun en medio de las adversidades de la vida. Para poder obtener esta paz se requiere de fe.

El Señor Jesucristo procuró la paz para nosotros en la cruz del Calvario, y esta paz se transmite a nuestros corazones y mentes por medio de su Espíritu Santo. La Palabra de Dios en la carta a los Gálatas nos dice: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad.” (Galatas 5:22).


No es posible tener paz entre los hombres, si no hay primero paz con Dios.
Los títulos que el profeta Isaías da a Jesucristo son:»…y se llamará su nombre, admirable, consejero Príncipe de paz» (Isaias 9:6). Busque a Jesús el “Príncipe de paz” y él le dará la paz que sobrepasa todo entendimiento.


Pastor: Alejandro H. Cabrera C.

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OPINION: ¿Cómo seguir?

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Han pasado casi dos meses de estallido social y no logramos recuperar la paz, lo que tiene muchísimas consecuencias negativas en diferentes dimensiones y que a estas alturas son muy graves. ¿Cómo seguimos? Se han generado muchos diálogos en los que la ciudadanía ha podido ir expresando su malestar, sin embargo, pareciera que nada cambia.


Sería interesante poder tener todos esos diálogos sistematizados para hacerse cargo de lo allí planteado, que es el sentir ciudadano. Al interior de las empresas se observa lo mismo, diálogos con los trabajadores y la disposición de los empresarios a escuchar, predominando la reflexión personal sobre nuestras responsabilidades y los compromisos que podemos asumir para generar un cambio. Lo anterior, más allá de los beneficios de haber hecho la catarsis y lograr algunos acuerdos puntuales, parece ir quedando encapsulado en ese pequeño ambiente restringido y controlado. Para entender los efectos, vale recordar las encuestas que muestran que cerca del 80% de las personas encuestadas opinan que las empresas tratan mal y abusan de sus trabajadores, sin embargo, en un porcentaje similar, también opinan que la empresa en la que trabajan no es así.


Necesitamos seguir dialogando con apertura de nuestra mente y corazón para que, en una escucha empática, podamos entender lo que sucede desde lo profundo. Pero este tiene que ser mucho más amplio y tiene que tener por objeto producir cambios, generar acciones y/o proyectos que contribuyan a mejorar el ecosistema. Las empresas no pueden limitar el diálogo a sus trabajadores sino que tienen que extenderlo a cada uno de sus stakeholders y generar también diálogos más amplios con el conjunto de ellos.


Hoy este diálogo debe ser un mecanismo de construcción de una visión compartida del ecosistema que formamos, donde la empresa no es el centro ni el gestor de todas las iniciativas, sino que un actor más que aporta con todas sus capacidades, al igual que el resto de los actores, a generar actividades y proyectos que contribuyan a dar mayor bienestar. Este tipo de relacionamiento requiere de abandonar la soberbia y abrazar la humildad, de abandonar los prejuicios y dejarnos sorprender por los demás, de privilegiar el bien común y el valor de las personas. Como Symnetics creemos que estos espacios de conversación permiten construir un proyecto futuro de empresa, pero también de país, con una visión establecida, objetivos y valores comunes.


¿A qué le tienen miedo los empresarios y ejecutivos que no lo han hecho aún si de esto venimos hablando desde hace tanto tiempo? Pareciera que estuviéramos esperando que se cumpla el lema de nuestro escudo nacional: “Por la Razón o la Fuerza”.


Ese no es el camino. Estamos en el momento perfecto para explorar y reflexionar sobre las posibles evoluciones del entorno y atreverse a abandonar viejos paradigmas para emprender diálogos horizontales y de confianza con todos. Es más, debemos -entre todos- buscar caminos para hacernos cargo de las demandas y/o necesidades que se desprenden de dichos diálogos. Este tipo de instancias implican escuchar, pero también asumir responsabilidades.

Se debe aprender a hacer organizaciones de una forma nueva, con una mirada hacia el nuevo ciudadano 2.0. ¿Cómo seguir? ¿En qué fijarnos? Propósito; Personas; Bien Común. Porque si logramos construir un sueño compartido por cada uno de los actores, podremos también involucrarlos a todos ellos en su construcción y así hacerlo posible.

Ignacio Cruz Zabala, Director Asociado Symnetics

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