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Hoy se celebra el día Mundial Sin Alcohol

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Por: Marcela Ragni Vargas
Directora de Carreras del Área Salud
CFT Santo Tomás Rancagua

Establecido por la Organización Mundial de la Salud, cada 15 de noviembre se conmemora el Día Mundial Sin Alcohol, momento en que se difunde y crea conciencia sobre los perjuicios de su consumo y tratamos de fomentar la responsabilidad a la hora de su ingesta.

El consumo excesivo de alcohol está relacionado con un gran número de trastornos y enfermedades. En Chile no existe una evidencia clara de cuánto es realmente lo que consumimos, ya que es el indicador con mayores cifras dispares, según distintas organizaciones.

Algunos estudios no formales señalan que el consumo es 40% mayor que en otros países. Por su parte, SENDA y la Encuesta Nacional de Salud señalan que el consumo se inicia desde los 12 años, mientras que jóvenes entre 15 y 24 años consumen en promedio 8 tragos cada día, lamentablemente con una cultura de llegar a la embriaguez profunda y progresiva inconciencia. Cuando se estima la carga de enfermedad usando como indicador los Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVISA) la dependencia de alcohol es la cuarta causa, responsable del 4% del total de las muertes.

El consumo se asocia a muchos problemas de salud de manera directa, como dependencia de alcohol, intoxicación alcohólica, gastritis, daño hepático, pancreatitis y enfermedades de salud mental. En otros, de manera secundaria, como cáncer hepático, cáncer esofágico, epilepsia, hipertensión, accidentes de tránsito con causa de muerte, así como muertes por suicidios y homicidios. Lo que más impacto produce hoy en día es que también lleva a nuestros jóvenes al inicio de actividad sexual a edad más temprana, sin protección, provocando una cascada hacia enfermedades de transmisión sexual.

Pero independiente de las cifras, es bueno siempre dedicarnos a la prevención en el corazón de la sociedad. El foco aquí nos orienta a fortalecer los factores protectores de la familia y evitar, de esta manera, la presencia de elementos de riesgo que promueven conductas no saludables. La actividad de prevención debería también ser permanente en los colegios.

En caso de ser conductor, recuerde que el alcohol produce pérdida progresiva de la capacidad motora, percepción de velocidad y de riesgo. La influencia del alcohol depende de varios factores, como sexo, estatura, peso y metabolismo. A la hora de una alcoholemia, 2 copas de vino o 1 vaso de cerveza podrían llevar a tener hasta 0,3 gramos de alcohol por litro de sangre, existiendo ya una disminución de la agudeza mental. Bajo la influencia del alcohol se clasifica a un conductor con 0,3 a 0,8 gramos de alcohol por litro de sangre, lo que equivale al consumo de 1 a 2 tragos con destilado (ron, pisco o whisky) y donde ya se ve afectada la capacidad de reacción. Una cifra mayor a 0,8 informa estado de ebriedad, donde la coordinación se perturba fuertemente y existe un estado de embriaguez importante.

Recuerde que la pena es para todos; pero la pena que se siente en el alma, sólo tú no la podrás olvidar.

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OPINION: Simios somos todos

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Convengamos en que el título de esta columna es provocativo. Pero si Usted se indigna y le hierve la sangre al leerlo, al considerar que el autor está relativizando las acciones de todo tipo de violentistas, cumple justamente con la premisa que está detrás del enunciado: la comunicación política, sobre todo en tiempos de crisis, es altamente emocional y se rige por comportamientos más instintivos que racionales. ¡Qué mejor ejemplo que el Chile de hoy para comprobarlo!.


Es que los seres humanos no dejamos de ser primates solo parcialmente racionales. Lo cierto es que vivimos en celo permanente durante más de 50 años y nuestro comportamiento se ve influido en forma constante por un variopinto cóctel de hormonas y reacciones químicas.


Ahora bien, efectivamente poseemos la razón y con ello el don de generar códigos como el lenguaje. Eso es lo que nos identifica y diferencia de otras especies. Pero esa virtud no siempre opera como tal. El biólogo Humberto Maturana sostiene que en muchos casos el lenguaje, las ideologías y las teorías se utilizan como subterfugios para justificar las emociones, incluso las peores. ¿Cómo se explican si no las guerras religiosas?.


La irracionalidad humana está por lo demás detrás de todo conflicto bélico, incluyendo las guerras civiles, una amenaza de la cual nuestro país no está liberado. El gran cantautor argentino, Facundo Cabral, ironizaba al respecto, señalando que “no me importa si alguien es negro, blanco o amarillo. Lo que me importa es que es un ser humano. Peor cosa no podría ser”.


Pero, también excepcionalmente, ha habido momentos en que se han impuesto visiones políticas y mensajes virtuosos, que han salvado a miles y miles de vidas humanas del exterminio. Liderazgos como los de Gandhi o Mandela son ejemplo de ello. Quizás, entonces, no todo esté perdido para esta humanidad y para este país, por mucho que nos sintamos en un callejón sin salida.


Jorge Gillies, académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de Comunicación social, UTEM

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OPINION: «Rechazar para reformar»

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El “Acuerdo por la Paz y por la Nueva Constitución” suscrito por las fuerzas políticas democráticas fue un hito muy relevante en el curso de esta crisis social. A través de él se pretendió dar curso institucional al conflicto, aislando a los violentos y generando concesiones mutuas entre aquellos llamados a conducir políticamente el país.


Habiendo transcurrido varios días desde ese momento, solo nos queda concluir que la oposición no ha estado a la altura y no ha cumplido su palabra de buena fe. ¿Cómo se puede contribuir a reestablecer el orden público, si catorce días después de suscrito el acuerdo se acusa constitucionalmente al Presidente en ejercicio? ¿Cómo se argumenta que se está de buena fe, si la inmensa mayoría de la oposición votó a favor de esa acusación, manifiestamente infundada? ¿Se cumple con el acuerdo cuando se le ponen todas las trabas posibles a la legislación que busca endurecer las penas para los desordenes públicos, con pedida de disculpas por parte de los diputados del Frente Amplio entremedio? ¿Cómo interpretamos el que ayer Revolución Democrática se querelle por delitos de lesa humanidad contra varias autoridades, sabiendo que hasta el Informe de la Alta Comisionada de la ONU (es decir, Michelle Bachelet) rechazó el carácter de “sistemático” de las posibles violaciones a los derechos humanos? Cualquier análisis desapasionado nos lleva a la conclusión de que la izquierda chilena tiene una actitud vacilante y de doble estándar con el combate a la violencia.


Lo anterior es muy relevante pensando en el plebiscito del 26 de abril. ¿Cómo se asegura una razonada reflexión constitucional en ese cuadro? ¿Cómo se garantiza un clima de diálogo y un proceso electoral plebiscitario, cuando ni siquiera es factible desarrollar partidos de fútbol o pruebas de selección universitaria? Sabiendo que el Gobierno es minoría en la Cámara de Diputados y el Senado, ¿está colaborando la oposición? ¿O más bien se complace obstruyendo y complicando al Gobierno, sin darse cuenta del autogol que eso significa? Que la izquierda no se queje después: son cómplices activos de la sensación de desorden que se ha ido normalizando en el país.
Muchos votaremos rechazo porque creemos que no hay interés real de construir una “casa común”, sino más bien imponer un modelo de sociedad por la fuerza de la presión y el matonaje. Se busca la refundación de Chile, por una vía alternativa a las elecciones de autoridades (siempre esquivas para la izquierda extrema).Y junto con rechazar, presentaremos un proyecto de reforma constitucional, donde hagamos los cambios que permitan mejorar el Chile que se ha construido. No creemos que haya que botar a la basura los últimos 30 años. Hay que hacer correcciones, pero no demoler el edificio como quieren los sectores extremos. Eso es rechazar para reformar: una tercera vía moderada entre el inmovilismo de no hacer nada, y la revolución refundacional de la hoja en blanco.

Diego Schalper, Diputado Distrito 15.

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Femicidios en 2019: un desafío intersectorial

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En nuestra legislación, un femicidio es el asesinato de una mujer realizado por quien es o ha sido su esposo o conviviente, y se encuentra asociado a los delitos de parricidio.


El principal abordaje (y el más desarrollado) ha sido el jurídico, implicando un avance en el establecimiento de límites claros a los delitos. Sin embargo, la discusión acerca del fenómeno y su relación de continuidad con el resto de las manifestaciones de violencia contra las mujeres en nuestra cultura, va más lento y requiere de otras acciones, ya no sólo jurídicas.


El femicidio es la forma más extrema de violencia contra las mujeres. En 2019, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género registró 46 femicidios consumados en Chile y ya existe un caso concretado en lo que va de 2020. La cifra se encuentra en el promedio de los crímenes de esta naturaleza que se cuentan cada año, a excepción de 2016, año en que descienden los femicidios ejecutados, pero se elevan considerablemente las cifras de delitos frustrados.


La acción política de los gobiernos de Chile para detener y prevenir la violencia contra las mujeres ha prosperado, aunque de manera oscilante. Si bien se ha avanzado considerablemente en la desnormalización de fenómenos como el acoso callejero y otros tipos de violencia sexual, y existen dispositivos de prevención y abordaje de las violencias que se viven en las relaciones de pareja, el trabajo del Estado – sin embargo- sigue llegando tarde, sigue siendo parcial y sigue requiriendo mayor articulación intersectorial.


Las violencias abordadas de manera fragmentada y con organismos que no pueden dar abasto con los elevados niveles de vulneración de los derechos, se encuentran en la ruta de muchas mujeres hacia la muerte. El femicidio, como sabemos, es la crónica de una muerte anunciada.
Debemos avanzar hacia un abordaje institucional del femicidio, eficazmente preventivo de toda violencia hacia las mujeres, el cual requerirá anclarse en una política intersectorial orientada a la construcción de una cultura que haga posibles verdaderas relaciones de respeto mutuo entre las personas.

Mg. María Ester Buzzoni G.
Psicóloga Clínica y docente U. San Sebastián

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