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Expertos realizan cata de cordero a ciegas para descubrir sus atributos sensoriales

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Especialistas de la Escuela de Los Sentidos y de la región de O´Higgins degustaron tres cortes de las especies merino, cuádruple y suffolk down en el Hotel Las Acacias de Vitacura. La actividad formó parte del proyecto Transferencia Programa Desarrollo Cordero Saludable ejecutado por la Universidad de Chile.


Siete comensales junto a una pauta de evaluación degustaron lo que preparó en la parrilla el chef español Cristóbal Morales, en el Hotel Las Acacias de Vitacura. Se trató de tres tipos de cordero de la Región de O’Higgins que fueron analizados a ciegas, sin saber cuál era cuál. La dinámica utilizada fue un plato con los tres cortes en series (paleta, medallón de cuello y costillar) identificados con un número. Los técnicos probaron la carne cocinada sin sal ni aliños y analizaron sus atributos visuales, olfativos y gustativos.


La iniciativa fue dirigida por la Escuela de Los Sentidos, empresa dedicada a la evaluación de bebidas y alimentos y que tuvo como tarea buscar el perfil sensorial del Cordero del Secano de la Región de O’Higgins. Pascual Ibáñez, su socio director explicó que:” Estamos descubriendo qué aspectos singulares tiene este ovino respecto a otras razas. “Para mí no hay corderos mejores o peores, sino simplemente hay distintos tipos con cualidades diferentes donde uno tiene que averiguar cuáles son y así determinar la forma de cocinarlo, cómo presentarlo y entender el gusto particular de cada consumidor para así elegir el más acorde en función de esto.”


En la parrilla se pusieron cortes relativamente delgados de las razas merino, cuádruple y suffolk down que fueron evaluados en escala de 1 a 7 por tres médicos veterinarios, un productor de corderos, la dueña de un local que vende este tipo de carne, un químico farmacéutico e Ibáñez como director de la escuela, los que posteriormente llegaron a un consenso.


“A través de la ficha que hemos diseñado vimos qué elasticidad tiene la carne al tocarla con el tenedor. Si el color es más oscuro, más rosado o más blanco. En la fase olfativa, en tanto, examinamos la intensidad y la finura que corresponden a un producto sin ranciedad de la grasa. Mientras, en la parte gustativa notamos el grado de terneza al cortarla. En boca eso se tiene que corresponder con la jugosidad, es decir, que tenga cierta humectación”, explicó.


“La fibrosidad consiste en que la carne se despegue fácilmente. Cuando una fibra está muy seca significa que está muy comprimida, ahí notamos que el agua se separa en la cocción y la fibra se contrae y queda dura, eso es muy importante de evaluar. La untuosidad se refiere a que un cordero puede ser suave, untuoso, glicérico o graso. Cuando empieza a ser graso significa que la proporción en boca dominante es de la materia o el tocino. Y finalmente, vemos la intensidad del sabor ¿cuánto pesa en la boca? ¿qué volumen tiene?”, explicó Ibañez, sommelier proveniente de España.
Tras ello, se sacaron conclusiones bajo el consenso de todos los catadores e Ibáñez revisará qué diferencias poseen cada raza y cada tipo de corte, mediante la búsqueda de una explicación consecuente con nivel de sensibilidad sensorial. Trabajo que se llevará a cabo en conjunto con Mario Ávila, degustador químico de la Escuela de los Sentidos.

“Cuando empecemos a revisar las fichas vamos a ir tratando de uniformar los criterios para buscar una diferenciación en cada una de las muestras. Luego, vamos a poner estadística para poder dar una suerte de promedio ponderado, ya que este tema de los sabores es muy subjetivo. Se diferenciarán ciertos tipos de grasas y sabores para darles un poco más de clasificación a la presentación final”, sostuvo el profesional.


Promoviendo el cordero como un alimento saludable
Esta actividad forma parte de los objetivos del proyecto Transferencia Programa Desarrollo Cordero Saludable; ejecutado por la Universidad de Chile y financiado por el Gobierno Regional de O’Higgins y su Consejo Regional y que busca entre otras cosas; resaltar y promover las bondades de la carne ovina del Cordero del Secano.


Hasta la fecha y a través de la Corporación de Desarrollo Ovino Regional y el sello de calidad se inició un proceso de posicionamiento del producto en distintos restaurantes locales, entre ellos los de Sun Monticello y algunos locales del Barrio Gastronómico rancagüino.


Uno de estos es El Abasto, el que fue representado en la cata por Consuelo Poblete socia del recinto, quien comenta que hace seis meses están experimentando y trayendo recetas campesinas a la ciudad. “Hemos tenido un popurrí de gente que nos está asesorando con el tema, hemos hecho una propuesta de cocina y ha sido bien recibida”, comentó.


Sin embargo, Patricio Pérez, investigador a cargo del proyecto afirma que los beneficios de la carne ovina son conocidas en el mundo pero que en Chile aún es poco consumido. “Como parte del proyecto estamos realizando estudios que demostrarán que es una carne de calidad excepcional, que tiene un alto contenido de minerales y ácidos grasos beneficiosos para la salud y con eso podremos recomendar que sea incorporado a la dieta como muchos otros alimentos saludables”, afirma.


El chef a cargo de la cata, Cristóbal Morales dueño del local la Bodeguilla de Cristóbal y proveniente de la región de Murcia en España, también quedó sorprendido con el cordero de la zona, comentando que: “En España a la gente les gusta mucho el cordero y me pareció super interesante conocer los tipos de razas que tienen acá, he aprendido mucho para mi restaurante. Si bien este animal tiene cuatro meses, más tiempo que el cordero lechal en España que es de 40 días, éste no tenía ese sabor fuerte que tienen los corderos más viejos e igual contaba con mucha suavidad”, recalcó.


Se espera que con el resultado final de la investigación se apoyará la venta de cordero con información objetiva de sus cualidades y bondades, certificado por la entidad catadora de alimentos y bebidas: la Escuela de Los Sentidos.

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Dizuglass: El emprendimiento regional que apuesta por el reciclaje

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Ricardo Díaz y Melissa Zúñiga, comenzaron el año 2019 a reciclar botellas de vidrio para crear vasos, lo cual fue un éxito. Hoy son semifinalistas regionales del Concurso Nacional “Desafío Emprendedor”, organizado por el Banco de Chile y Desafío Levantemos Chile.

Alexis Aravena
Fotos: Marco Lara

El emprendimiento, partió formalmente el 22 de octubre del año 2019, cuando el matrimonio conformado Ricardo Díaz y Melissa Zúñiga comenzó a reciclar botellas de vidrio para crear vasos. Entre los dos, se demoraron aproximadamente un mes en hacer un trabajo de 250 ejemplares. La totalidad de la producción fue vendida en sólo tres días. Un éxito.

Díaz, de profesión ingeniero y Zúñiga, psicopedagoga, se dividen las labores, porque mientras Ricardo pule las botellas, Melissa está a cargo de la logística del negocio. Pese a que funcionan de buena forma, inmediatamente comenzaron a pensar en el factor diferenciador para poder potenciar su negocio. Ahí se dieron cuenta que el reciclaje particular era su norte.

“Cuando vendimos todos los vasos, me acuerdo que pensé: esto es fantástico, el tema del reciclaje la lleva, la cultura de reciclaje está en ascenso”, destaca Díaz.

La idea de la empresa, que vela por el reciclaje in situ, es poder sacar de circulación las botellas que tiraban las discos, pubs, restoranes, las cuales van directamente al relleno sanitario, lo cual contamina mucho más. Actualmente, Dizuglass hace un reciclaje aproximado de ocho toneladas en una buena semana.

La pareja acude directamente a las empresas, les ofrece su servicio de reciclaje de forma gratuita o pregunta si ya poseen uno, dejando un vaso de muestra, aludiendo a que le da vida a las botellas. Los clientes, se convencen y pasan a ser catalogados como tal, independiente si pagan o no, ya que se realizan alianzas estratégicas.

“Tengo un cronograma, diseñado como una carta gantt por así decirlo, en el cual tengo los socios estratégicos, donde puedo reciclar y los días que tengo libre me doy vuelta en los 66 puntos de reciclaje que hay acá en Rancagua”, señala Díaz.

“Particularmente comenzamos con dos toneladas a la semana, lo cual era un poco y sacamos 100 botellas a la semana y actualmente son 200, e incluso 300. Nos compramos una camioneta e hicimos socios estratégicos. Por ejemplo, hoy en día contamos el Mini Sheraton y ellos sacan alrededor de dos toneladas por semana. Además contamos con otras discos y locales”, señala Zúñiga.

El trabajo es íntegramente artesanal. Díaz, adaptó un taladro para poder pulir las botellas, ocupando inyección de agua para poder trabajar. Sin embargo, la pareja pretende comprar una máquina, que solamente es vendida en México. Posee inyección de agua propia y es de acero inoxidable. “Entonces se pasaría de estar cinco minutos con un vaso, paso a 30 segundos”, asegura el empresario.

¿Qué más podemos hacer?

Para seguir con la recolección, la pareja compró sacas, que son los sacos más resistente, que pueden albergar alrededor de 500 kilos. Las instalaron en diferentes puntos de la región, alegando que la empresa responsable del reciclaje de vidrio en la región no estaba siendo responsable, porque el camión con el que recolectan es el mismo que va a todos los puntos de la región, lo cual para la pareja no es muy productivo, ni consistente.

“Nosotros pusimos sacas en Machalí, Rancagua, en el Polo, Nogales y nos ha ido bastante bien y la gente está reciclando. Nos ha ido bien en ese tema. El reciclaje se está dando, faltan más tiempo y respecto a lo que es el concurso”, comenta la pareja.

¿Todas las botellas sirven?

No todas las botellas sirven afirma la pareja. Actualmente, sólo están trabajando botellas más pequeñas, porque es lo que se vende mejor y más rápido. De todas formas usan botellas de vino, que son más grandes, pero es todo un desafío trabajarlas.

“Las botellas de vino, de cada cien unidades, el 20% se rompe, por un tema de que no se corta bien. Por ejemplo, a veces no sirven porque tiene un trabajo extra, ya que hay que limar por abajo, entonces eso ya cuesta”, comenta Díaz.

Actualmente, el emprendimiento compite a nivel nacional en el “Desafío Emprendedor”, organizado por el Banco de Chile y Desafío Levantemos Chile.

“Desafío Emprendedor”

La empresa fue fundada oficialmente el 22 de octubre el año 2019. La última postulación al concurso era el 29 del mismo mes. El emprendimiento fue seleccionado por su temática. Fueron seleccionados entre 3100 postulantes.

“Salimos seleccionados a nivel regional, dentro de 3100 postulantes, quedaron seleccionados 28 emprendimientos, donde se encuentra el mío”, comenta la pareja.

“Fuimos a dar un elevator pitch a San Fernando, a la escuela de negocios y habían jueces como el Gerente General del Banco de Chile de la zona central, el gerente de Sercotec de O’higgins, estaba el gerente zonal del Desafío Levantemos Chile, entonces fue super genial haber visto que hay muchos negocios sustentables en la región”, añade Zúñiga.

El emprendimiento fue el único que postuló el tema del reciclaje de vidrio. Actualmente son semifinalistas. En marzo se seleccionarán a los finalistas, donde se seleccionarán seleccionarán a 30 emprendedores de todo Chile, quienes participarán en un Festival del Emprendimiento en Santiago. De ellos se elegirán los mejores, que obtendrán grandes premios.

“Todos lo que van, tiene un millón al bolsillo altiro y el primer lugar gana 15, el otro 13 y el otro 11. Hay otro premio, que son de cinco millones, que es por el emprendimiento familiar y por crecimiento”, señaló Díaz.

“En la primera semana de marzo se sabría si somos finalistas y después la final nacional es el 22 o 23 de marzo en el Mall Plaza Vespucio, es algo bastante grande y nosotros vamos para que las personas se unan y sepan de nuestra empresa”, señaló Zúñiga.

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Empresas

El Teniente suma más equipos mineros telecomandados desde Rancagua

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Las minas Esmeralda y Diablo Regimiento cuentan con equipos LHD que realizan el traslado y vaciado en forma automática, apoyadas por un operador desde el Centro Integrado de Operaciones (CIO) de Rancagua, ubicado a más de 80 kilómetros de la faena subterránea.

Un vehículo que se mueve y trabaja solo. Lo que antes podía parecer un sueño hoy es realidad en la mina subterránea de El Teniente, que cuenta con palas LHD automáticas para el traslado y vaciado de mineral.


¿Qué quiere decir esto? Que el LHD realiza la tarea en forma autónoma, apoyado por un operador que desde el Centro Integrado de Operaciones (CIO) de Rancagua, ubicado a más de 80 kilómetros de la faena, realiza vía remota la tarea de carguío.


Actualmente en puesta en marcha, la utilización de estas maquinarias en las minas Esmeralda y Diablo Regimiento arroja buenos resultados que permiten proyectar beneficios en términos de productividad , seguridad y continuidad al proceso.


«Apuntamos a un rendimiento igual o mejor que el manual -al menos igual-, pero la ganancia está en eliminar la exposición del operador y contar más utilización del equipo, sumando baldadas y una producción más pareja. Con 10 o 20 minutos del LHD detenido por cambio de turno u otra situación podemos sacar 3 baldadas, entonces si sumamos los tres turnos podemos tener una ganancia importante», explica Rafael Guzmán, jefe Unidad Automatización y Tecnología Mina.


La División cuenta con experiencia desde 2002, cuando utilizó las primeras palas automáticas en Pipa Norte con el objetivo de atacar zonas riesgosas sin que el operador u operadora se vea expuesto.


Sinergia
Hace unos años El Teniente desarrolló el proyecto Alfa, que buscó desafiar a los proveedores en el mercado con cerca de 60 mejoras de acuerdo a las necesidades de sus operaciones.
«Hoy sus resultados son la base para lo que pasa en Chuqui Subterráneo, cuyas bases técnicas de licitación de palas automáticas partieron con las mejoras de acá. Entonces generamos sinergia y compartimos experiencias, lo que es relevante a nivel de Codelco. Y nosotros también nos nutrimos de lo que ellos experimentan», comenta Rafael Guzmán.


¿Cómo funciona?
Cada pala tiene un computador central y sensores. El sensor principal es un láser radal que escanea el túnel y, a través de inteligencia artificial, el equipo sabe en qué posición está.


El sistema de comunicaciones wifi de la mina, que es el más grande del mundo en la actualidad, permite entregar la información de dónde debe ir, proveniente desde Control Producción.
El operador no interfiere con las instrucciones. Solo cuando el equipo LHD llega al punto de extracción, mediante señales le avisa oportunamente al operador que debe realizar el carguío teleoperado, para luego retomar automáticamente la tarea.

El aporte de la automatización
• Seguridad. Se retira al operador de la cabina, por lo que queda libre de ruido y polvo, mejorando también en ergonomía.
• Producción. Permite recuperar sectores complicados como Diablo Regimiento Fase 3 y Esmeralda Bloque 1, con zonas cerradas por riesgo.
• Productividad. El concepto manual es 1 operador 1 pala y la aspiración es llegar a 1 operador 3 palas.
• Futuro. Estos proyectos permiten que preparar las minas venideras como Andesita, Diamante, Andes Norte, que incluirán equipos autónomos. Con esto, El Teniente prepara a los proveedores y a su equipo, operadores y mantenedores, para la minería del futuro.

TESTIMONIOS


Roy Castillo Farías, operador mina:


«Llevo 12 años en Teniente, donde operé las palas tradicionales y esto es una buena experiencia, una actividad en que hay que empezar de nuevo, con harto aprendizaje, para avanzar hacia una condición en que con un operador vamos a tener tres equipos designados para estar trabajando en tres zonas distintas».


Benjamín Varas, operador mina:
«Es bueno en cuanto a ergonomía y calidad de vida. Nos minimiza la exposición, hoy en día está funcionando en el Bloque 1 Esmeralda, que tenía riesgos de bombeo de agua barro, y podemos explotarlo con seguridad. Veo muchas proyecciones, si bien el proceso es lento porque la minería se tiene que equipar con estas tecnologías, es el camino a seguir».

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Posible solución a la crisis hídrica agrícola: Investigadores granerinos obtienen semilla capaz de germinar y desarrollarse con agua de mar

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El experimento consistió en la selección de una especie vegetal relevante para el consumo humano -maíz, alfalfa, soya y trigo- que, a través de un proceso de selección de semillas en condiciones determinadas, permitió obtener de forma paulatina características que posibiliten su adaptación al riego con agua salada.

Gisella Abarca

Fotos Héctor Vargas

Ocho años abocados a la investigación llevan los amigos granerinos Robert Vettiger, Ingeniero Agrícola; Juan Carlos Reyes, Ingeniero Comercial y José Patricio Reyes, Ingeniero en Marketing, quienes dedicados al análisis y experimentación, crearon el Centro de Investigación C.G.I- Graneros LAB.

Ellos, preocupados de la sequía que se está extendiendo por el mundo, donde nuestro país y las tierras de nuestra región no están ajenas a esta debacle, decidieron experimentar en materia agrícola teniendo presente las inmensas costas de nuestro país, donde con el agua salada poco se puede hacer. Así, dedicados a la investigación, seleccionaron y experimentaron con semilla de maíz dulce (semilla C4) cuyo resultado fue la máxima adaptabilidad al riego con  agua de mar.

UNA SEMILLA CRECE CON LA SALINIDAD DEL AGUA

El experimento consistió en la selección de una especie vegetal relevante para el consumo humano -maíz, alfalfa, soya y trigo- que, a través de un proceso de selección de semillas en condiciones determinadas, permitió obtener de forma paulatina características que posibiliten su adaptación al riego con agua de mar, obteniendo como producto final una semilla capaz de germinar y desarrollarse con riego directo de esta agua sin ser afectada por su  salinidad.

Así lo dio a conocer el director de Investigación del Centro de Investigación C.G.I- Graneros LAB, Robert Vettiger explicando el proyecto muestra: “aquí tenemos 65 cm de arena, un sustrato de tierra inerte de 8 cm, algas marinas verdiazules y ésta es nuestra joyita (maíz) que después de mucho tiempo de seleccionar semillas, adaptándola al mediombiente marino, se empezó a regar directo con agua de mar”.

Con esto, Ingeniero Agrícola explica que “Estas son las primeras semillas (de maíz) que se pueden regar directo con agua de mar, resisten 28.200 partes/millón de salinidad. El maíz normal, está 20 veces bajo ese registro. Estas plantas llegaron a seis hojas verdaderas, con lo que termina el estado vegetativo de la planta y comienza el estado reproductivo”.

Luego, el investigador da unos pasos en el centro de estudio, ubicado en Antonio Varas 107 en Graneros, se acerca a otra muestra y expone “Ésta, es la primera alfalfa en el mundo regada directamente con agua de mar, semilla también hecha por selección. Esta semilla de alfalfa resiste 31 mil partes/millón, mientras que el trigo resiste 15 mil partes/ millón”, sostiene.

EL LARGO PROCESO

Las etapas que tuvieron que pasar para llegar a seleccionar la semilla y su adaptabilidad al riego de agua de mar -explicaron los investigadores- fue informarse acabadamente de la situación ambiental relacionada con la escasez hídrica a nivel regional y nacional. Luego analizaron las posibles soluciones y alternativas que se estaban llevando en práctica a nivel mundial para resolver la escasez de agua particularmente para riego agrícola.

Posteriormente pusieron en práctica el uso de agua de mar como alternativa para regar cultivos, para finalizar experimentando en el laboratorio el acondicionamiento de una semilla tipo C4 con riego saturado con agua de mar, lo que científicamente se conoce como ‘jumper positivo’ a salinidad.

En este contexto, el investigador Robert Vettiger explica que normalmente lo que hace un laboratorio “es manipular genéticamente la semilla, mientras que nosotros la seleccionamos. Partimos de la premisa que éstas, son plantas domesticadas por el hombre. El maíz no era así, el ser humano lo fue mutando. Todas estas plantas tienen resistencia moderada a la salinidad y lo que hacemos mediante un proceso de selección, es activar ese gen que hay en la planta e ir aumentando el umbral de resistencia a la salinidad. Aquí no hay manipulación, no hay otros genes, solamente un proceso de selección muy largo”, expone el ingeniero agrícola.

En esta línea agregó “Hay que manejar la semilla y estresarla a tal nivel que tu empiezas con 10 mil semillas y vas a encontrar 2 semillas que resisten a la sal, y así se va seleccionándolas”, expuso Vettiger.

En tanto, el investigador Juan Carlos Reyes, sostuvo “Lo que hicimos con la selección de semillas fue saturarla, exigirle al máximo con agua salada para ver si resistía o no. Plantamos 13 semillas, de las que se reprodujeron 9, las otras se perdieron por una condición de depredarse unas con otras, no porque no resistieron”.

Y es que según explica Reyes “La planta que nació, la expusimos a las condiciones más extremas posibles, sin entregarle ningún tipo de beneficio; que se desarrollara en las condiciones más brutales medioambientales, sin ningún tipo de nutrientes, solo riego con agua de mar. Las plantas resisten 50 grados de calor en el suelo. Esta semilla nos permite producir alimentos en condiciones que nunca antes lo había logrado”, apunta el Ingeniero Comercial.

Así, los investigadores dan a conocer que el resultado es una planta que obtiene sus nutrientes a partir de los elementos de composición del agua de mar; por tanto, no requiere de fertilización previa; por otro lado, su elevado nivel de resistencia a salinidad, hace que no existan competidores tales como malezas, ni plagas como insectos.

“La maleza no resiste al agua de mar, no necesitamos nitrógeno, sodio, fertilizantes, porque el agua de mar lo tiene todo. Los componentes del agua de mar colaboraron en que no necesitemos nutrientes en la semilla. El agua de mar es sodio, zinc, cobalto, es un montón de micro y oligoelementos que le sirven a la planta”, sostiene Vettiger.

Cabe destacar que la investigación se ha extendido por ocho años de manera intermitente trabajando en la selección de las semillas, producto que los integrantes del equipo tenían sus propias actividades económicas; no obstante, los últimos dos años decidieron dedicarse a tiempo completo al proyecto: “Cuando tuvimos una semilla que podíamos presentar, comenzamos a trabajar de manera exclusiva en esto. La sequía para nosotros es tema importante hace rato, y esto da un vuelco al tema, porque más allá de lograr la semilla, significa que tienes alimentación animal con agua de mar”, expuso Reyes.

A lo que agregó “nosotros no queremos especular respecto a esto, queremos presentar resultados reales. Primero, tener una semilla que pueda ser regada con agua de mar. No hay ninguna semilla y ninguna experiencia que diga que haya llegado a un proceso vegetativo y reproductivo, nada. Todas las experiencias mundiales están determinadas solamente como se mitiga la cantidad de sal en el agua. Es decir, si yo uso agua de mar, qué hago para que esa agua no sea tan salada y eso se hace desalinizando”.

En esta línea, los investigadores  exponen que en terrenos empobrecidos, que actualmente no son de uso agrícola, se puede cultivar. “En este momento de Bienes Nacionales hay 318 mil hectáreas entre la 4° y la 7° región que se podrían recuperar con este trabajo”, sostienen.

Y es que para los investigadores la importancia del estudio representa un logro a nivel global, en cuanto a la recuperación de tierras hasta ahora improductivas para la agricultura, pues según explican se podría asegurar la alimentación humana y animal a un bajo costo, sin limitación hídrica. “Con los resultados hasta ahora obtenidos, podemos decir que eventualmente podemos dar solución a la alimentación de la masa ganadera; es decir, que no se mueran de hambre por la falta de agua en las zonas de pastura”, expone Juan Carlos Reyes.

Agrega “Esto significa un logro impresionante, estamos hablando de alimentación, esto nos va permitir seguir viviendo, no solamente al hombre con trigo y maíz; sino que también para la masa ganadera, donde la alfalfa es el elemento básico para los animales”.

En tanto, el investigador Robert Vettiger expone que lo que lo mueve a hacer este tipo de trabajos “es la gente, trabajamos para lograr algo que redunde en beneficios, ese en nuestro logro”, finaliza.

LOS PASOS A SEGUIR

Las etapas que siguen en la experimentación –explican los investigadores– es realizar los análisis de suelo respectivo para determinar la composición mineral y las variaciones de la planta.

No obstante, en forma inmediata es la consecución de fondos de financiamiento, ya sean públicos o privados “para gestionar la patente de nuestra semilla y posteriormente replicar la experiencia de laboratorio en estaciones experimentales costeras”, explica el Ingeniero en Marketing, José Patricio Reyes, quien agrega “Todo esto lo hemos hecho con recursos propios, y hoy día hemos buscado el apoyo financiero a través de empresas públicas, del estado, donde aún no lo hemos encontrado”.

En tanto, Juan Carlos Reyes, agrega, “Aquí no hay una situación de azar o suerte, aquí hay aprendizaje, conocimiento, mucho sacrificio, porque todo esto lo hemos hecho con recursos propios, no tenemos aportes de nadie. Ésta va a ser una sub especie, estamos hablando de una semilla marina que es muy distinta a la semilla normal. No germina en tierra normal”. 

Luego se debe remitir el material vegetal a SAG e INTA y/o INIA -informan- a fin que las entidades competentes realicen los estudios de variabilidad vegetal, composición de micro elementos y oligoelementos, además de evaluar eventual consumo animal y/o humano. “Debemos enviarlo al INTA, hay que hacer los estudios respectivos si es para consumo humano; esa es otra fase, pero esto ya se logró. Ya es una realidad”, expone satisfecho Vettiger.

Aquí explican los estudiosos que las características de la planta y la semilla que se pretende obtener “dependerá del análisis que posteriormente deberán hacer las instituciones acreditadas para evaluarlas y determinar científicamente las características de la semilla; es decir, llegar a certificarla”.

Y el último paso -declaran- es reproducir la semilla en diferentes tipos de terreno a través de estaciones experimentales en las distintas regiones del país de la 4° a la 7° región. “Nuestra expectativa es llevar a cabo esta experimentación a un ensayo de campo; es decir, sembrar nuestra semilla en la zona costera de nuestra región y otras. La idea es ojalá poder tener centros de reproducción de semillas ya en la costa, pero hemos golpeado puertas y no hemos tenido respuestas”, relata Robert Vettiger.

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