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Obispo de San Bernardo además será administrador apostólico de Rancagua

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  • Mons. Juan Ignacio González sucederá en este servicio al recién asumido arzobispo de Puerto Montt, Mons. Fernando Ramos.

El pasado sábado quien era administrador apostólico de la diócesis de Rancagua, monseñor Fernando Ramos, asumió como arzobispo de Puerto Montt. Este lunes la Nunciatura Apostólica en Chile comunicó este lunes 2 de marzo que el papa Francisco ha nombrado Administrador Apostólico “sede vacante” de Rancagua a Mons. Juan Ignacio González Errázuriz, obispo de la diócesis de San Bernardo.

Anteriormente había ejercido como administrador apostólico “sede vacante” de Rancagua Mons. Fernando Ramos Pérez, quien este sábado 29 de febrero inició su servicio como Arzobispo de Puerto Montt.

Mons. González continúa ejerciendo como obispo de San Bernardo, además de las nuevas tareas que le han sido confiadas.

El nuevo administrador Apóstolico nació el 5 de julio de 1956, en Santiago de Chile. Estudió en el Colegio de los Sagrados Corazones de la Alameda. En 1974 ingresó a la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Recibió su titulo de Licenciado en Ciencias Jurídicas en 1979, y un año después recibió su título de abogado.

Incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, de la que es miembro desde 1971, sus estudios de Filosofía y Teología los realizó en el Studium Generale de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. Es Licenciado y Doctor en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz. Aprobó su tesis doctoral con “Summa cum laude”.

Fue ordenado diácono el 31 de enero de 1993 en Roma, de manos de Mons. Álvaro del Portillo, Obispo Prelado del Opus Dei. El mismo Obispo Prelado lo ordenó presbítero el 13 de junio de 1993.

Ha sido capellán general y profesor de la cátedra de Derecho Canónico y de los ramos de Teología Fundamental, Teología Sacramentaria y Teología Moral, en la Universidad de los Andes.

Desde 1998 forma parte del Equipo Jurídico Asesor de la Conferencia Episcopal de Chile en materias jurídicas y canónicas.

El 10 de octubre de 2003 el Santo Padre Juan Pablo II lo eligió Obispo de San Bernardo, sucediendo a Mons. Orozimbo Fuenzalida Fuenzalida.

Fue presidente del Área Pastoral de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Chile.

Desde 2011 y hasta la fecha integra el Consejo Nacional de Prevención de Abusos y Acompañamiento a Víctimas, de la Conferencia Episcopal de Chile.

Actualmente es miembro del Comité Permanente de la CECh para el periodo 2016-2020.

El 2 de marzo de 2020 el papa Francisco lo nombró administrador apostólico sede vacante de Rancagua, manteniendo su servicio como obispo de San Bernardo.

Una vez conocido el nombramiento el obispo González envió una carta a la diócesis

“Mientras se nombra a quien la servirá como nuevo Obispo Diocesano, el Papa Francisco me ha solicitado que los acompañe como Administrador Apostólico sede vacante, en el caminar de estos meses, sin perjuicio de mis tareas pastorales como Obispo de San Bernardo.

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Cumplo este encargo con alegría, humildad y sentido de servicio eclesial a una Iglesia hermana que quiero desde siempre y que ha sufrido mucho en los últimos años, pero que, sin embargo, tiene la fuerza de la fidelidad de tantos hijos e hijas en el servicio del Señor y una riquísima historia de obras pastorales y de hombres y mujeres ejemplares en la fe.


Al recibir este encargo, me han venido a la mente y al corazón unas palabras de San Agustín: “la Iglesia vacilará si su fundamento vacila, pero ¿podrá vacilar Cristo? Mientras Cristo no vacile, la Iglesia no flaqueará jamás hasta el fin de los tiempos”. (San Agustín, Coment. sobre el Salmo 103).
Hermanos y hermanas, especialmente quienes se han consagrado al Señor en la vida sacerdotal y la vocación religiosa, en el servicio laical en las diversas instancias de la Iglesia, en nuestras parroquias y comunidades de diverso ámbito, escuelas, y particularmente a quienes de diversas maneras han sufrido en este tiempo difícil, pongamos nuestra fe y nuestra esperanza sólo en el Señor Jesús, que prometió su perpetua asistencia a los Apóstoles y sus sucesores. (Mt 28, 20) y que nunca nos deja de su mano, como a Pedro cuando dudó.


Oremos todos juntos por el Papa Francisco y muy especialmente por quien será en un futuro cercano el Obispo y Pastor de esa Iglesia diocesana, para que el Señor le conceda todos los dones necesarios para guiar al pueblo de Dios. En este tiempo cuaresmal esforcémonos por seguir el camino de la conversión por medio de la oración, el ayuno y la práctica de las obras de misericordia, que vuelven nuestra vida hacia los más pobres y descartados, que son Cristo mismo.
Pido humildemente a todos una oración por mí, mientras que yo, desde ahora oro especialmente por todos los fieles de la Diócesis de Rancagua.”, señala la misiva.

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