Por Carlos Cruz
Muchos de quienes trabajaron y vivieron en Caletones no olvidan al ex campamento y mantienen firmes sus raíces, identidad y corazón en el poblado que ya no existe y que ahora es solo un área industrial.
Hace unas semanas, antes de la contingencia que enfrentamos, se realizó en el Club Ansco un encuentro organizado por la Agrupación Amigos de Convertidores, entre ellos Gabriel Sandoval, Fernando Cavieres, José Angulo, Mario Retamal, Juan González, Manuel López y Hernán Acevedo.
Sobre la actividad, éste es el relato de Carlos Cruz: El pasado nunca se va, lo puedes encontrar en la música, en la poesía en sueños y recuerdos…”
Había una invitación pendiente de los ex trabajadores de la Fundición de Caletones, sección Convertidores para el día 14 de marzo, en el Club Ansco.
Llegó ese día, asistieron el alcalde Eduardo Soto y otras autoridades, ex trabajadores y ex habitantes de Caletones. Llegaron al auditorio dispuestos a ver fotos y escuchar historias del pasado caletonino.
La conducción de la jornada estuvo a cargo de José Angulo, quien explicó cómo se desarrollaría el evento, generando mucha expectativa de parte de los asistentes. Expectativa que fue cumplida con creces.
Se partió con el relato de la historia de los boxeadores que eran trabajadores, que dieron que hablar en esos tiempos y que lucían en sus camisetas el nombre de CALETONES. También se recordó a los entrenadores y se hizo un gran reconocimiento a Luis Aranda, antiguo trabajador de la Fundición, que por razones de salud no pudo asistir a este evento.
Mientras nombraban tanto a boxeadores y entrenadores, en la sala se proyectaban imágenes alusivas a ellos, todo esto a cargo de Héctor Fernando Cavieres Fernández.
Enseguida subió al escenario don Juan González Mansilla, quien tuvo el privilegio de contar la historia de sus padres y de la larga trayectoria de don Abel, quien nació en el año 1895 en Parral de Purén y llegó a Caletones en 1916, para posteriormente conocer a Carmen Mansilla, quien venía de la Isla de Rengo.
Formaron una familia, nacieron 4 hijos (Calixto, Lizardo, Altamiro y Clementina), vivieron en el campamento alto, edificio 61, hasta marzo del año 1960, donde trabajó en El Inclinado de Caletones. Se les recordó como personas sencillas, llenos de solidaridad, reconocida por muchos caletoninos. Se destacó el hecho de que de un lugar inhóspito, don Abel lo convirtió en un vergel, para cosechar verduras y flores, donde llegaban las jefaturas de esos años, de nacionalidad norteamericana a comprar. Este matrimonio marcó un precedente, solo realizando cosas simples de la vida en silencio, sin mayor alarde…
VIVENCIAS Y RECUERDOS
Después fue presentado Manuel López Castillo, poeta, quien entregó al inicio de su presentación un emotivo mensaje cristiano a sus ex compañeros de trabajo. Sus poemas se llamaban “el viejo convertidor” que hablaba del cambio de tecnología que ocurrió en esos años, que reemplazó al Convertidor. También recitó el otro poema denominado “La tristeza de mi casco”, que habla del momento en que el fundidor dejaba definitivamente su trabajo. Y ahí quedaba su casco.
En el telón de fondo apareció una hermosa foto de Caletones. El caletonino Gabriel Sandoval se dejó llevar por la nostalgia y explicó cada uno de los lugares que el campamento tenía, haciendo una “U” imaginaria, partiendo por Mala Pasada y terminando en la simbólica Chimenea. Para los que vivieron ahí, inevitablemente surgieron los recuerdos de sus vivencias en ese lugar, y los que no vivieron confirmaron lo que se les había contado sobre Caletones.
La jornada continuó con la intervención de Hernán Acevedo, quien habló de los deportes, del Club Deportivo Convertidores, que participó a través de los tiempos en ámbitos locales, regionales e internacionales, resaltando los inolvidables momentos vividos en esos años en situaciones deportivas.
La música no quedo atrás. En esta ocasión fue don Mario Retamal quien habló de los conjuntos musicales creados en esos años, de sus presentaciones y eventos, todo esto acompañado de imágenes de fondo de sus tocatas.
Luego, la intervención de don Fernando Cavieres se refirió a los primeros habitantes de Caletones, los pioneros, que siendo en su mayoría hombres del campo, de “pala y sombrero”, pasaron posteriormente a ser fundidores. Cambiaron el calor del sol por el calor de una Fundición, el sembrado por una cordillera, las alamedas por interminables escalas, el aroma de los árboles y flores por el llampo, y que tuvieron el valor de atreverse a cambiar el espacio para las siguientes generaciones… Son ellos los que ya no están, pero dejaron su huella en el recuerdo.
Para concluir este acto, Fernando Cavieres habló de “Caletones en el tiempo”, mencionó los hechos y acontecimientos ocurridos desde los inicios hasta el éxodo en el campamento, acompañado de imágenes, donde mostró los lugares adyacentes que tenían directa relación con Caletones, tales como Barahona, Sitio K, Colon, Ladrillo, West Sapo, donde vivió mucha gente que tuvo relación directa con el campamento. Mencionó las actividades que desarrollaban en esos lugares, finalizando su relato con gran emotividad de lo que fue y en que terminó un campamento que cobijó personas, emociones y recuerdos…
Los asistentes –entre ellos nietas e hijos de los organizadores- dieron positivas opiniones de este evento y quedó una sensación colectiva de la necesidad de que se vuelvan a repetir estas actividades de reencuentro de los caletoninos.