RECORDANDO Por… Héctor González V.
El 6 de Mayo de 1928, se realizó la solemne inauguración de la Primera Capilla construida en el interior del Instituto O’Higgins de Rancagua.
Hasta entonces, los alumnos teníamos que concurrir a las Misas y otros actos religiosos, al Templo de San Francisco, a una cuadra de distancia, en la esquina de la Avenida Millán.
Recuerdo que los domingos teníamos que estar en el Colegio temprano en la mañana, para dirigirnos después en fila, por la calle del Estado para asistir a la Santa Misa. Previamente debíamos formarnos en el patio frente a la correspondiente sala de clases.
Terminada la ceremonia,, regresábamos en correcta fila y los alumnos de cada curso entrábamos a la sala que nos correspondía. Ahí el profesor jefe pasaba lista de asistencia y enseguida procedía a la entrega de las notas en tarjetas de diferentes colores. Las de color amarillo correspondía a “Distinguido”, las verdes a “Bueno” y así seguía con las “Regulares” y las de “Malo”.
En ese año 1928, desde que entramos a clases de vuelta de las vacaciones, los Hermanos comenzaron a contarnos sobre la Capilla que ya estaba en construcción desde comienzos de Enero.
Nos hablaban además sobre el Nuncio de su Santidad el Papa Etore Felicci que vendría a presidir el solemne acto, junto al Obispo de Rancagua (desde 1928) Monseñor Rafael Lira Infante.
Fue un día histórico no solamente para el Colegio, sino que para todo Rancagua.
Los niños estudiantes no podíamos imaginarnos como era un “Nuncio”, pero el vuelo de fantasía se hizo presente en el pensamiento de casa uno de los alumnos que nunca olvidaremos ese día 6 de Mayo.
