Estudio elaborado por la UC y la ACHS:  Revelan preocupantes alzas en indicadores de problemas en salud mental.

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  • Prácticamente todos los indicadores de la tercera entrega del Termómetro de la Salud Mental muestran alzas respecto a la medición de noviembre: aumentan los problemas de concentración, la sensación de agobio y también los síntomas suaves a severos de depresión.

 

Por Patricio Miranda H.

 

La pandemia vino a visibilizar muchas situaciones que expertos venían advirtiendo hace tiempo. Una de ellas, el panorama de la salud mental en Chile, un tema en el que muchos expertos consideran existe una deuda como país y donde la tercera entrega del Termómetro de la Salud Mental, elaborado por el Centro de Estudios Longitudinales de la UC y la ACHS, mostró preocupantes cifras al respecto.

El estudio, que midió al mismo grupo de personas en julio y noviembre de 2020, volvió a contactar a encuestarlos en abril de este año y resta una cuarta ronda programada para junio.

Los resultados de esta última entrega, dados a conocer a principios de este mes, mostraron un alza en prácticamente todos los indicadores: mayores porcentajes en personas que dicen sufrir problemas de concentración, sensación de agobio y problemas para superar dificultades, entre otros.

Ello también se vio reflejado en el estado de ánimo: si en noviembre 41,9% declaró que estaba peor en comparación a antes de la pandemia, la cifra llegó a 45,9% en abril pasado.

Con todo, gran parte de los indicadores habían mostrado una disminución entre la medición de julio y noviembre del año pasado, pero hubo un repunte en las respuestas de la última entrega. Esto, a juicio de Leisli Salvatierra, presidenta del Colegio Médico de Rancagua, puede tener que ver con la idea que aún se alberga de que la pandemia puede pasar rápidamente y, con ello, volver a la forma de vida previa a la crisis sanitaria.

“Todos pensaron que se acababa el 2020 y con él la pandemia. No se ha hecho realmente la concientización de que tenemos que aprender a vivir de otra manera, que la pandemia se queda por unos años más y que hay que internalizar nuestros estilos de vida”, apunta la médica. “También se tendió a pensar que cuando llegara la vacuna todo esto iba a pasar y estamos con 50% de la población con las dos dosis y todavía tenemos muchos casos. A pesar de estar vacunadas, las personas igual se pueden infectar, aunque no con el nivel de gravedad de alguien no vacunado”.

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En esa línea, Salvatierra postula que es necesario “dejar de dar ‘esperanzas’ cortas a la población que luego se van desmoronando. Tenemos que empezar a aprender a adaptarnos”.

En el contexto de la crisis sanitaria, además, la médica señala que prácticas como el teletrabajo “han traído mucho cansancio” y potenciado la aparición de “patologías de salud mental, porque no necesariamente las personas se desconectan. También hay mamás y papás que tienen que cuidar niños pequeños y quizás cuántas conexiones y computadores hay en las casas, donde tienen que compatibilizar reuniones y clases, entonces es muy difícil”.

Con ello advierte que “va a venir otra ola más, con todas las personas que están agotadas. Tenemos que empezar a trabajar con la prevención del burn out del personal de salud, del personal docente, de los periodistas y también de quienes están con teletrabajo”.

 

Los pendientes

El Termómetro de Salud Mental también develó que aumentó la sospecha y/o presencia de problemas de salud mental de 26,7% a 32,8%; además de revelar un alza en la exhibición de síntomas suaves a severos de depresión, que llegó a 46,7% en abril de este año y que en la zona central alcanza un 44,7%.

Para la presidenta del Colegio Médico de Rancagua esto también es un reflejo de que “la gente ha sido honesta en contestar la encuesta y no ha minimizado los síntomas. Los está reconociendo e identificando para abordarlos”.

Así, Salvatierra plantea que es importante la escucha activa cuando las personas expresan sus síntomas y malestares; y que frases como “a todos nos pasa” o “ya se te va a pasar”, que tienden a restarle importancia al asunto, no aportan a quienes están sufriendo algún tipo de trastorno. “Es importante escuchar, acompañar cuando las personas verbalicen sus situaciones. Un factor importante es conversarlo, acudir a alguien para que lo escuchen y ojalá a los centros de salud”, dice la médico.

Por otro lado, Salvatierra también es de las que cree que existe una deuda con la salud mental en Chile, por ello considera como un avance la ley que fue recientemente aprobada y publicada sobre el tema, pero también es cauta al señalar que resta mucho por trabajar.

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“Es necesario que existan garantías de tratamiento”, dice y ejemplifica. “A pesar de que la depresión está en el GES, no todas las comunas tienen acceso a psiquiatras. Faltan más horas de estos especialistas, además que no todos atienden por bono Fonasa y es una consulta bastante cara para las personas”.

La presidenta del capítulo local del Colegio Médico sostiene que también es necesario buscar soluciones “para que todos puedan tener acceso a los tratamientos. Los fármacos de manejo de salud mental son muy caros y no hay tampoco otras alternativas actualmente que puedan ayudar, como los talleres grupales, que no podemos hacerlos por la pandemia”.

 

 

 

 

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