- Corrió sin militancia en un cupo del pacto Ecologistas e Independientes en la carrera para la Gobernación Regional y pese a que no logró pasar a segunda vuelta, los más de 63 mil votos que consiguió sobrepasaron incluso sus propias expectativas. “Queremos manifestar nuestro descontento y mantenernos independientes de los poderes que siempre han tenido la dirección de la región”, recalca el psicólogo de 44 años, quien no se cierra a postular a otros cargos de elección popular.
Texto e imágenes por Patricio Miranda Humeres.
Franklin Gallardo estaba nervioso, pero pese a ello tuvo que mantener la calma. Era el domingo 16 de mayo y, a su alrededor, el equipo que lo acompañó durante la campaña con la que pretendía convertirse en Gobernador Regional estaba ansioso e intranquilo. “Me tocó controlar a toda la gente”, recuerda con una sonrisa el psicólogo rancagüino.
Y es que a medida que el conteo de votos avanzaba, las expectativas crecían, ya que Gallardo lideró las urnas por varios minutos. Pero, al finalizar el día, los resultados terminaron siendo favorables para Pablo Silva (PS) y Eduardo Cornejo (UDI), quienes disputarán la segunda vuelta el próximo 13 de junio.
Con todo, la cantidad de preferencias que Gallardo marcó sobrepasaron incluso las expectativas que tenían como equipo: si habían proyectado (“con mucho optimismo”, como dice él) unos 35 mil votos, los 63.250 que recibió sorprendieron a todos.
“Cuando me fui a acostar la noche del domingo, llevábamos 45 mil votos. Al otro día, al despertar y ver que eran 63 mil, fue una sorpresa y un agradecimiento, porque fue una campaña pobre, no como la de los otros candidatos. La gente no votó por el nombre, la gente votó por el cansancio. Están cansados de los mismos de siempre y eso se dio no solo en la región, sino que a nivel país”, reflexiona Gallardo.
“Además todos estos personajes que participaron de esta elección, excepto yo, son responsables de alguna forma de este descontento. Estuvieron en algún momento en el poder, han sido parte del proceso de descontento de la ciudadanía, entonces hoy la gente les pasó la factura y no solo a ellos, sino a los partidos”, agrega el excandidato.
¿Qué pasó cuando vio los resultados de ese fin de semana? ¿Qué llamados hubo?
“Yo hice el acto republicano de llamar a las dos personas que pasaron a segunda vuelta. Como me enseñaron en el deporte, se gana o se pierde y hay que ser buen perdedor y mostrar educación. Llamé a los dos para desearles éxito y que no se olvidaran de la gente, ese fue mi mensaje. Ahora, si lo entendieron como que les estábamos dando el apoyo, aclaro tajantemente que como movimiento y que como Franklin Gallardo, no vamos a darle el apoyo a ninguno.
Aquí no hay doble lectura. Se llamó, se felicitó, como cualquier persona lo hubiera hecho. Si al final no hay que olvidar por qué somos candidatos, que es por la gente. Las promesas son importantes cumplirlas”.
Y a usted ¿cuánto le ha sonado el teléfono después de las elecciones?
“Sigue sonando igual, lo que ha cambiado son las personas que llaman. Gente que no veía o no sabía nada de ellos hace quince años y en dos días se acordaron de uno. Pero hoy estamos enfocados en otra cosa. Estoy de vacaciones porque estoy reventado. Afortunadamente tengo un apoyo en lo laboral de parte de mis jefes directos que se agradece la confianza, y estamos solucionando también temas personales. Aquí no todo es política, somos personas comunes y corrientes y tenemos problemas de personas comunes y corrientes”.
Y cómo es lidiar con esas presiones, esos llamados, de que le pidan definiciones para apoyar cierta candidatura…
“Mira, me han ofrecido de todo, lo que yo quiera, por una foto. Cualquier persona que no tuviera valores ya se hubiese sacado la foto, pero acá no se trata de quién tiene más o menos valores, sino de que somos los representantes de una cantidad enorme de gente que creyó en nosotros y no los podemos defraudar.
Y esa gente que votó por uno está diciendo ya no más de lo mismo y, ante esa situación, hay que pensar en todos quienes se levantaron ese día y nos dieron el voto. Desde ya les digo que no voy a corromperme. Quiero andar con la frente en alto en mi ciudad, sin que me apunten con el dedo. Soy hijo de mamá soltera, criado por una tía con mi abuela, y sé lo que es pasar hambre, necesidades, entonces para que vengan estos tipos y te quieran corromper, da rabia.
A mí nadie me ha regalado nada y cuando vienen estos sujetos a ofrecer lo que tú quieras, para uno que no está acostumbrado a eso, es una falta de respeto. Y ellos creen que todos funcionan igual, que todos son iguales y no es así. Hay que cambiar la política y la forma es que entren nuevas personas, sin esa ambición personal de hacerse rico, sino que con la sola ambición de poder caminar por la calle y que la gente te salude con agrado, porque hiciste algo por ellos. Pero no que te apunten con el dedo porque te robaste plata”.
“No nos vamos a quedar en la casa”
Los más de 63 mil votos que recibió el psicólogo lo ponen en un buen pie para pensar, por ejemplo, en una candidatura parlamentaria, algo a lo que Gallardo no se cierra, pero que tampoco tiene del todo claro todavía.
¿Qué se viene para Franklin Gallardo de aquí en adelante?
“Estamos analizando bien los datos. Sí puedo decir que no nos vamos a quedar en la casa. No me gusta la palabra capitalizar, pero creo que si esperamos cuatro años, todo lo que logramos se puede perder. Y la gente hoy necesita representantes de ellos, entonces hay que seguir en nuestra misma postura, de llevar las problemáticas de la gente al poder, donde están invisibilizados, porque eso es lo que la gente siente”.
¿Y eso pensándolo desde dirigencias del movimiento social o alguna candidatura?
“Aún no tenemos decidido qué es lo que vamos a hacer, pero sí vamos a estar activos. Vamos a estar en la pelea nuevamente. Hay que analizar bien y tener los pies bien puestos en la tierra, no estamos en los tiempos como para competir por competir.
Yo nací compitiendo, lo hago desde los 10 años, pero en buena onda, no descalificando, como muchos lo han hecho. Compito desde plantear la necesidad del común de la gente. A mí me dio rabia en un debate cuando un candidato dijo ‘yo cuando salga voy a seguir apoyando las ollas comunes’. Las ollas comunes son sinónimo de pobreza, necesidad y eso hay que eliminarlo, ojalá que nunca más tengan que existir ollas comunes. Si alguien está en esa postura es porque está avalando que continúe la pobreza.
Entonces cuando los políticos hacen esa lectura ¿Dónde estamos? Chile tiene plata, se puede hacer mucho, pero el problema es que esos dineros no llegan donde debiesen llegar”.
¿Cree que después de estas últimas elecciones los partidos hicieron esa lectura?
“Yo creo que la hacen, pero la bloquean. Saben, pero se hacen los locos. Y es lo más sano para ellos, porque es como un mecanismo de defensa: no hagamos caso porque esto es lo que tenemos y hay que seguir.
Entonces cuando uno ve que siguen con el mismo discurso, es porque el querer cambiar es solo de la boca para afuera, no hay intención de reformar. Ellos saben que hay que hacer algo, pero no les interesa cambiar porque creen que tienen la razón”.
¿Cómo proyecta la segunda vuelta?
“Creo que va a ir muy poca gente a votar, ese es el diagnóstico que hemos hecho. Y no es porque no les interese, es porque están cansados de siempre los mismos y tienen ya la desesperanza aprendida. Saben lo que se viene, que prometen y no cumplen, entonces ante esa situación la gente dice para qué.
Aunque llamen a votar, la gente va a decidir no ir, porque están cansados de lo mismo, hubiera sido distinto si hubiera pasado alguien independiente”.
En esa línea, Gallardo mantiene una premisa: siempre informarse respecto de los candidatos antes de acudir a las urnas.
“Hoy toda la información está en la red y siempre he dicho que es importante, cuando se presenta alguien a un cargo de lo que sea, googlearlo”, aconseja. “Y no solo para saber quién es, sino también para saber por qué hoy ese candidato se interesa en la política. Porque un político que no ha hecho nada durante diez años y que hoy se interesa tanto en la comunidad ¡Ojo! Es distinto a cuando votamos a un candidato y vemos su historial, que ha trabajado siempre en poblaciones vulnerables, que ha estado en la comunidad, preocupado de los vecinos, es distinto a esos que nunca han hecho nada por la comunidad y, de un día para otro, aparecen con ese egocentrismo de decir ‘yo soy el salvador’. Y muchos de nuestros políticos se creen los salvadores”, sentencia.
