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Pamela Urquhart, directora regional (s) del Sename: “Dadas todas las medidas de seguridad, los encargados de la residencia fallaron”.

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Por: Patricio Miranda Humeres

 

Han sido semanas agitadas para Pamela Urquhart. La abogada llegó a asumir como directora regional subrogante del Sename, a solo semanas que el servicio acaparara la atención por la crisis que vivió el Hogar Catalina Kentenich, administrado por la Fundación María Ayuda, en Rancagua.

Y es que solo días después de que niños y niñas escaparan de la residencia a fines de abril y estuvieran todo el día en el techo del inmueble de calle Chorrillos, la directora regional del servicio, Jessica Ponce, presentó una licencia médica.

Pero Urquhart no solo debió hacer frente a las determinaciones que surgieron después de aquel episodio, donde se acordó el cierre anticipado del convenio del Sename con la Fundación María Ayuda y el traslado tanto de niños y niñas, como del equipo de trabajadores a otro inmueble. La semana pasada, dos menores escaparon de la nueva residencia y este martes volvió a ocurrir lo mismo.

A ello, se sumó la denuncia de Paola Delgado, auxiliar de aseo del Catalina Kentenich, quien a principios de esta semana relató robos, malos tratos e incluso una situación de presunto abuso entre un niño y una niña, ambos de menos de 12 años.

Urquhart puso los antecedentes a disposición del Ministerio Público y el martes se decidió terminar con la tutela física de las y los cuatro menores que aún estaban en la residencia de María Ayuda. Con todo, la abogada señala que estos nuevos episodios no fueron necesariamente determinantes para esta última decisión.

“Al tenor de la dinámica de los hechos, pareciera que hubiese sido así, pero desde antes de mi llegada que se había decidido poder término anticipado al convenio. Cuando yo llegué, el 11 de mayo y asumo la subrogancia de la dirección el 12, vengo con la misión de que este proceso sea acelerado, porque esto también obedece a otras cosas aún mayores, como el término del Sename”, afirma la abogada.

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En términos de plazo ¿Hasta cuándo dura el convenio con María Ayuda?

“El convenio ya está en proceso de término. Y hablo de proceso porque no todas las decisiones pasan por Sename. Primero, los tribunales son los que ordenan el ingreso a una residencia o a un programa de los menores cuando son vulnerados y para sacar a los niños de ahí, debe pronunciarse un tribunal”

Así, aunque la intención e instrucciones ya están, es necesario que culminen trámites para que el Catalina Kentenich deje la tutela física de los niños y niñas que aún estaban en el hogar. De los cuatro que atendían, restan solo dos, los mismos que escaparon el martes.

“Yo quería mucho que los niños ya salieran de la residencia, pero probablemente queden un par de días más. Fijé fechas, pero puede que se alarguen un poco. Me gustaría, máximo para mí, una semana y estamos trabajando para eso. Lo que quiero es que los niños sean debidamente reubicados y bajo la supervisión del tribunal que está mirando y conociendo los antecedentes”, detalla Urquhart. Sobre los otros dos menores que estaban en la residencia, la directora (s) del Sename señala que “están reubicados con su familia. Uno con sus abuelos y otra con una tía”.

 

Hay procesos en el Ministerio Público, pero más allá del cierre anticipado del convenio ¿hay algún otro tipo de consecuencias para María Ayuda?

“Hay una investigación sumaria que se había iniciado antes y eso sigue su curso. En razón a eso, no es resorte mío señalar si va a tener algún tipo de sanción o no. Todo lo que tenga relación con licitaciones y Mercado Público tiene una legislación distinta y, evidentemente, si tras los resultados arroja un antecedente de sanción, en el futuro pudiera tener dificultades para licitar bajo la misma fundación, mismo nombre y rut, porque van a tener aparejada una sanción y eso les quita puntaje”.

 

Desde la dirección, teniendo ya los antecedentes de la crisis de fines de abril en el Catalina Kentenich ¿cómo ven que continúen ocurriendo situaciones como el escape del viernes pasado y el del martes en la mañana?

“Soy muy tajante en eso. Si le pedí directamente a los encargados de María Ayuda de Santiago que me acompañaran aquí, es por mi molestia y no entender cómo pueden haberse escapado los niños.

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No podía ser y como no le encuentro ninguna explicación que me deje satisfecha, en eso soy categórica y tengo una molestia absoluta. Porque cuando autoricé el 14 de mayo el traslado de los niños desde la Hacienda Picarquín, donde estaban temporalmente, a esta residencia, es porque me entregaron confianza y seguridad para que los niños no se lastimaran, no subieran a los techos y no arrancaran”.

Así, Urquhart apunta a que antes de aquella mudanza, se hicieron observaciones al nuevo inmueble, en puertas, barrotes, candados, entre otras, que fueron subsanadas.

“Todas esas medidas de seguridad estaban implementadas, yo vi que se ejecutaron. La única forma de que los niños arrancaran era que las puertas estuvieran abiertas o no hubiera cuidado directo hacia los niños, que fue el reclamo que hice. Y ante una respuesta absolutamente insatisfactoria, es que exigí que estuvieran todos presentes y observaran lo que yo veo: no es posible arrancarse. Estamos hablando de niños de 8 o 9 años, entonces nadie me puede decir que echaron abajo una puerta de una patada, eso no es factible”, sostiene la abogada.

“Eso, para mí, fue ponerle más antecedentes al asunto, pero desde antes quería que los niños salieran de ahí, porque veo derechamente que, dadas todas las medidas de seguridad, los encargados de la residencia fallaron. Ese es el punto y no otro, y eso me parece muy grave”.

 

Responsabilidad institucional

Más allá de la responsabilidad que le cabe a la Fundación María Ayuda, el Sename también ha sido cuestionado en cuanto a su labor de resguardo de los niños y niñas que ya han visto vulnerados sus derechos en primera instancia.

La tragedia de Lissette Villa, la menor que falleció en el CREAD Galvarino en 2016, ha sido solo uno de los casos que sacó a la luz las deficiencias del servicio y que hoy lo tienen en medio de un proceso de reformulación. Uno que, a juicio de activistas y defensores por la infancia, ha tardado demasiado en un tema urgente de solucionar.

 

¿Hay alguna especie de mea culpa institucional, de que no haya funcionado la herramienta fiscalizadora, de no darse cuenta de la magnitud de los problemas que estaban ocurriendo?

“Como Sename, en definitiva, claro que hay deficiencias que son mejorables. Y cuando hablo de mejorables es cambiar el rumbo derechamente. Puede haber muchas más y por eso soy abierta al diálogo y escuchar, pero observé una falla inmediata ¿Existen los protocolos de acción ante situaciones de emergencia? Sí, a través de muchas circulares. Esas circulares se ejecutan, primero, al conocerlas, y ahí está el primer problema: falta capacitación para el conocimiento cabal de lo que dicen y su objetivo. Qué hacer, dónde ir, a quién llamar, alertar al Ministerio Público, hacer las denuncias, cuándo se debe o no llamar a Carabineros, cómo se debe proceder de parte del Samu, si se hubiera internalizado, se hubiese evitado todo esto”.

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Por ello la abogada plantea que el desconocimiento de los lineamientos “es grave, porque repercute en el modo de fiscalizar, supervisar y, en definitiva, cuando ocurre el problema, se desborda”.

Eso sí, Urquhart es cauta al señalar que “esa es mi opinión y por cierto que existirán muchos detractores”, pero que, a su juicio, “la circular existe y me parece buena. La estoy compartiendo con todas las instituciones, porque la idea mía es que los demás, INDH, Defensoría Penal Pública, Tribunales de Familia, si observan que esa circular tiene algo malo o le falta algo, me lo hagan saber y, hasta ahora, no he recibido ningún reproche”.

 

La respuesta de “María Ayuda”.

Tras solicitar desde el día lunes un pronunciamiento a la fundación “María Ayuda” encargada del Hogar Catalina Kentenich,  la tarde del jueves hicieron llegar un escueto comunicado.

“La Residencia continúa trabajando y colaborando con Sename regional para concretar el cierre anticipado del hogar, resguardando y procurando el bien superior de los niños y niñas”, se lee en el escrito.

“Existe una investigación y nuestra Corporación se encuentra aportando todos los antecedentes conocidos y solicitados, con el fin de facilitar la investigación de la situación y esclarecer los hechos asociados a eventuales malos tratos que, se acusan, habría afectado a los niños y niñas, manteniendo así nuestro compromiso irrestricto por la protección y denuncia de cualquier vulneración que atente contra la integridad y dignidad de los niños y niñas atendidos”, finaliza el texto.

 

“Aquí me pegan”, “no nos dan comida”: Los desgarradores gritos de los niños y niñas fugados de residencia del Sename en Rancagua.

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