A días del lanzamiento de la campaña Stop Acoso Sexual y de la Conmemoración del Día Internacional del Orgullo Gay, la Universidad de O’Higgins quisiera invitar a nuestra región a reflexionar acerca de la importancia del convivir en una sociedad más igualitaria, equitativa y sin discriminación.
Cuando analizamos las cifras de violencia de género entregadas por la Subsecretaría y Prevención del Delito nos podemos dar cuenta de la dimensión del problema que vivimos en el país. En particular, en la Región de O´Higgins los niveles de violencia contra las mujeres han ido en crecimiento. Según la “Tercera encuesta de VIF contra las mujeres y delitos sexuales” realizada en el 2017, la región tuvo un “aumento significativo” en las cifras, las que se incrementaron de 12 a 24 puntos en cinco años, alza comparativamente superior al resto de las regiones del país.
Por su parte, cuando miramos los datos del informe de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual y de Género correspondiente al año 2020 del Movilh, la evidencia nos muestra que en Chile seis personas fueron asesinadas producto de crímenes de odio. Asimismo, se observa un aumento de denuncias por homofobia que alcanzó un 14,7% a nivel nacional y un 18,1% (1.266 casos informados) a nivel regional.
Como Universidad Pública del Estado estamos comprometidas con la construcción de una sociedad que valore la diversidad y el respeto, que elimine todo tipo de violencia para avanzar hacia un desarrollo social, cultural y político más inclusivo, igualitario y pluralista de la comunidad.
A dos años de la implementación del protocolo de vulneraciones de derechos, hemos comprendido que el abordaje de la violencia sexual, la no discriminación y la igualdad de oportunidades no pueden ni deben ser materia solo normativa, sino muy por el contrario, es un cambio relacional que involucra un replanteamiento de las relaciones de género de la institución. Es por esto que a través de la Dirección de Equidad y Género se creó la Política de Equidad e Igualdad de Género UOH, la cual refleja los valores que queremos transmitir.
En universidades existen pocas políticas diseñadas para cambiar la cultura, y más aún, extremadamente inauditas en términos de conseguir un impacto duradero, pero son estas las que deben acompañar los protocolos y los planes o programas de prevención ya que estas violencias no son casuales, son estructurales. Las universidades y sus diferentes espacios son lugares donde se modela e influye el entorno físico y cultural de cada persona. Se puede construir una cultura de cohesión, respeto y liderazgo contra la violencia donde exista la voluntad de hacerlo, pero para esto necesitan políticas integrales que se propongan esta transformación y es justamente lo que estamos intentando asegurar.
Por: Claudia Alarcón
Directora
Equidad y Género, Universidad de O’Higgins
