Rancagua figuró como la cuarta ciudad con peor calidad del aire en Latinoamérica en 2020.

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Por: Patricio Miranda Humeres.

 

Con casi una decena de alertas ambientales en el valle de O’Higgins en lo que va del año, la calidad del aire es un tema que preocupa. Factores como la mala ventilación, la composición geográfica y, sobre todo, la acción humana, afectan negativamente los índices de concentración de material particulado en el aire, especialmente el fino, denominado PM2,5, pueden provocar serios problemas de salud.

Un informe de la plataforma IQAir, que cuenta con una de las redes de medición gratuitas de calidad del aire más grandes a nivel mundial y trabaja en alianzas con los programas de Medioambiente y de Asentamientos Humanos de la ONU, reveló que, de las 10 ciudades más contaminadas en Latinoamérica en 2020, nueve son chilenas (ver infografía).

El informe tomó en cuenta los promedios anuales de concentración de MP2,5, según las redes de monitoreo disponibles en cada territorio.

Y en el cuarto lugar de la lista, asomó Rancagua. “En el mes de julio de 2020, (la capital regional) tuvo como promedio la tremenda cifra de 49,2 μg/m3. Es decir, aproximadamente un 500% de los niveles máximos recomendados por la OMS, que corresponde a un máximo de 10 μg/m3”, dice Walter Guzmán, ingeniero PUCV, quien hoy cursa un magíster en Energías Renovables y Medioambiente en la Universitat de Barcelona.

En esa línea, Guzmán es crítico respecto a las políticas públicas que apuntan a resolver el problema.

“Los planes de descontaminación ambiental del gobierno, impulsados por el Ministerio de Medio Ambiente, donde el programa estrella de la cartera es el recambio de calefactores, son un verdadero fracaso”, señala Guzmán.

El ingeniero va incluso más allá y señala que el programa incluso tiende “a un gran chiste de mal gusto”, por la baja cobertura.

“En las actas seleccionadas del recambio de la Seremi de Medio Ambiente de O’Higgins, fechada 9 de junio de este año, para la línea de aire acondicionado indica a 43 personas seleccionadas y 13 en la línea de calefactores a Kerosene”, detalla el experto.

Guzmán también explica que esto aplica para el territorio del valle central de O’Higgins, donde están las 17 comunas saturadas con MP 2,5. “De acuerdo a proyecciones de población por comuna del INE, en 2020 estas comunas tendrían, en conjunto, 742.023 habitantes. Si consideramos que, como promedio, cada hogar tiene 4 miembros, obtendríamos que 185.505 hogares pertenecen o están zona saturada en la región”, calcula el ingeniero.

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“Por lo tanto, el programa de recambio de calefactores, ya cerrado para 2021, va a entregar en total, a lo más, 56. Y digo a lo más ya que aún deben verificarse que los postulantes cancelen el copago de la instalación”, postula.

Así, el investigador concluye que el programa de recambio de calefactores “logrará intervenir solo el 0,03% de los hogares. Es decir, estadísticamente no existe y ambientalmente es un efecto cero para un grave problema”.

Mucho ruido, pocas nueces

Voces como la del doctor Andrei Tchernitchin, quien fuera presidente del Departamento de Medioambiente del Colegio Médico, siempre fueron críticas respecto a la laxitud de la normativa chilena sobre calidad del aire, en relación a lo que plantea la OMS. Y es que el umbral en Chile es mucho menos exigente.

Si bien comparte la crítica, Guzmán plantea que “aunque (la reglamentación) no sea tan estricta, con lo que ya tiene Chile por norma, no se cumple. El doctor Tchernitchin tiene razón, pero con lo que tenemos, ya hay zonas críticas, por lo que lo que hay que hacer, es apretar para que los planes funcionen como corresponde”.

Parte de esa implementación, dice el ingeniero, tiene que ver con el financiamiento. “Creo que se gasta muchísimo en la promoción y difusión del programa, más que lo esencial que se requiere”, plantea Guzmán. También es crítico respecto a la burocracia del proceso y cree que muchas de las gestiones deberían simplificarse: “No hay una voluntad real de hacer que esto funcione. Como diríamos en mi pueblo, mucho ruido y pocas nueces”.

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