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En Población Irene Frei de Rancagua las casas se quedaron detenidas en el tiempo

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El invierno, las lluvias y los vientos dejan al desnudo la realidad de muchas personas y el triste panorama que presentan sus viviendas. Así es el panorama en la Población Irene Frei de Rancagua donde todavía hay casas de madera. Según relatan sus dirigentes y vecinos, “existe una historia inconclusa detrás de ellas que las autoridades de todas las épocas no han querido solucionar y que es lograr construir definitivamente las casas en material solido dejando de lado las de madera”.

Cuando nace la población Irene Frei en el año 1966, se le dio el nombre de Campamento de Emergencia y Transición Rancagua y sus pasajes llevaban nombres de comunas de la Región de O’Higgins. Las casas en su totalidad eran de madera, el agua la conseguían en unos pilotes que se ubicaban en la esquina y no había alumbrado público. Posteriormente se le coloca el nombre de Irene Frei a la población en homenaje a la asistente social y política demócrata cristiana quien falleciera en un accidente automovilístico en la comuna de Navidad en 1964.

La comunidad organizada formó su primera directiva y se comenzó a trabajar por mejorar el barrio. Con bastante dedicación la directiva junto a los vecinos y vecinas lucharon y consiguieron la instalación de una escuela básica que existe hasta el día de hoy ahora como Liceo Técnico Simón Bolívar. También dieron batalla y lograron conseguir que el primer consultorio de Rancagua fuera construido al interior de la población y el que prestó servicios médicos por décadas, pero debido a la modernidad y la falta de espacio fue trasladado a otro sector del poniente de la ciudad y hoy el antiguo consultorio es ocupado por dependencias municipales. También lograron tener alumbrado público y una sede social la que después del golpe de estado se transformó en jardín infantil el que también sigue funcionando. Nacieron clubes deportivos, centro de madres, clubes juveniles, etc. El barrio comenzaba a tomar forma y a escribir su propia historia, relatan sus vecinos.

Durante la década de los 70 el ex presidente Salvador Allende se comprometió a construir las casas en material sólido, ya estaban avanzados los proyectos, pero los acontecimientos políticos de la época y el cambio de gobierno truncaron esta posibilidad.

Celia Araya, primera directora comentó que con mucho esfuerzo las familias a través de los años han ido construyendo y modificando sus casas, “pero aquí ningún gobierno se ha preocupado realmente de ayudarnos y aún hoy más del 70% se mantienen de madera. En una oportunidad se nos ofreció construir las casas, pero teníamos que dar la mitad del terreno para ingresar otra familia, es decir casas pareadas, rotundamente dijimos no. Era preferible quedarnos así y no perder terreno. Aquí se tiene que hacer una ley especial para solucionar de raíz el caso de la población Irene Frei, porque a través de SERVIU es una tremenda burocracia y no se llega a ningún puerto”.

“No queremos parches, hace falta justicia e igualdad para las 244 casas que componen esta población. Para los barrios nuevos hacia adentro las casas son bonitas, solidas, y pueden postular a otros beneficios, acá eso no nos sirve por ahora, acá primero es construir en su totalidad las casas, esa es la única solución y nuestro único objetivo”, declaró por su parte, el secretario del gobierno vecinal, Jorge Ibarra.

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