Más de 30°C no fueron impedimento para los fieles en La Compañía.

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Por: Patricio Miranda Humeres / Fotos: Héctor Vargas

 

Desde la noche del martes que algunos fieles comenzaron a llegar a la Parroquia de la Inmaculada Concepción en La Compañía, en el marco de la celebración de la Fiesta de la Virgen Purísima.

El Santuario, que cada año acoge a miles de fieles que llegan a pagar, renovar o realizar mandas, contó con una especial programación con misas cada una hora, algunas de ellas oficiadas por el nuncio apostólico Alberto Ortega, quien por primera vez desde su llegada al país participó del evento, que el año pasado fue suspendido por la pandemia.

“Me ha parecido una celebración muy bonita, muy sentida y vivida. Se ve que en el pueblo y en esta zona también hay un amor grande a la Virgen, como en todo Chile”, sostuvo el representante del Papa Francisco en Chile. “Qué bonito terminar de esta manera el Mes de María y ver cómo es una presencia que nos acompaña y cómo todos los chilenos vienen a este Santuario con tanta devoción”.

Ortega también tuvo elogios para la organización de la festividad en la parroquia y el coro que estuvo acompañando en la celebración de las misas.

“Es muy bonito ver cómo durante toda la noche ha venido gente y van a seguir viniendo. Esa fe que llevamos en el corazón y nos anima, cuando a veces puede haber dificultades, ahí aparece y en estas ocasiones especiales es cuando más nos acompaña”, agregó el religioso.

Quien también se mostró contento con el desarrollo de la festividad, fue el párroco Ángel Rodríguez.

“A lo mejor el público ha sido menos que otros años, pero como la gente tenía conciencia de que tenía que respetar mucho las medidas de seguridad, efectivamente lo han hecho”, señala el sacerdote. “La gente viene a tres metros de distancia pero sigue entrando (al Santuario). Ha sido un chorrito constante, se han distribuido lo que en otros años ha sido de golpe, pero creo que la cantidad de personas ha sido más o menos la misma”.

Rodríguez también relevó que, al haberse prohibido el comercio en los alrededores del lugar, “la gente ha venido por razones puramente espirituales y eso nos dice que efectivamente tenemos en la diócesis un grupo grande que ama a la Virgen, que son personas espirituales, católicos convencidos”.

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