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“Fue un año agotador que visibilizó más aún la deuda con la salud mental”.

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Por: Patricio Miranda Humeres / Fotos: Marco Lara

 

Ad portas del término de 2021, el segundo año de la pandemia, los nuevos contagios de Covid-19 parecen estabilizarse y las hospitalizaciones a causa del virus están lejos de los niveles alcanzados a mediados de año.
Fue un año difícil para los trabajadores de la salud y Leisli Salvatierra, presidenta del Colegio Médico Rancagua, lo sabe. “Ha sido un año agotador”, afirma la médica.
Hubo nuevas olas, reconversión de unidades y traslados de profesionales a distintas áreas para cubrir la demanda en los momentos en que los contagios llegaban al peak. Hoy, la situación parece más manejada, pero hay otros aspectos que Salvatierra releva.
“Con las reconversiones de camas, no es que volvieran a la normalidad prepandemia, sino que han tenido que reconvertir a nuevas unidades, aprender a hacer nuevas cosas en que no están los mismos pisos como eran antes. Todos han tenido que aprender a hacer de todo, porque hay que avanzar y no hay personal suficiente”.
En esa línea, la dirigenta releva el agotamiento al que han debido hacer frente como gremio, durante dos años consecutivos en la primera línea de la lucha contra la crisis sanitaria.
“Hay personal de salud que está agotado tanto física como mentalmente. La salud mental ha sido muy importante y se ha visibilizado aún más el déficit o la deuda en cuanto al manejo de la salud mental, hay poco autocuidado”, puntualiza Salvatierra. “Hay que cubrir los turnos sin importar el costo de la vida familiar, de la salud mental, lo importante es cubrir y en eso el personal paramédico ha sido al que más se le ha cargado la mano. Igual al personal médico, porque si no hay un médico en el turno cómo se va a dar la atención. Muchas veces hacer dobles turnos y eso agota en lo físico, en lo emocional, en la salud mental”.
¿Y cree que ha habido un correlato de parte de las autoridades, más allá de los aplausos? ¿Sintieron una preocupación real con medidas concretas?
“Creo que estamos al debe, todavía no se ha hecho y faltan programas de autocuidado preventivo, de identificar factores de riesgo con temas de suicidio, por ejemplo, en el personal de salud que también se ve afectado, al igual que el resto de la comunidad. En eso estamos al debe y se debe trabajar en estas actividades preventivas”.
¿Y qué esperarían para el próximo año en esta materia?
“Está el proyecto de tiempo compensatorio. Esperemos que esté más claro cómo va a ser para el personal de salud, porque en general no han tenido suficiente descanso. (También) Cuando se habla de bonos, en general, no es muy bien visto por la comunidad para los médicos, pero cuando son otros trabajos ahí sí… Pero igual hay que seguir adelante, no estaría mal un bono para el personal de salud por todo lo que han estado haciendo”.

 

Vacunación como punto clave

¿Cómo considera que finalizamos el año en materia sanitaria?
“De forma general, enfocado al manejo de la pandemia, algo más estables. Igual con el riesgo e incertidumbre de cómo se comporta Omicron. Afortunadamente tenemos un buen porcentaje de la población vacunada en la región con las tres dosis. Es muy poca la gente que no se ha vacunado y eso significa una protección, porque en los países donde no hay el suficiente número de vacunas o no está la población con todas sus dosis, va a haber otro comportamiento”.
La presidenta del capítulo rancagüino del Colmed también pone el foco en las atenciones que quedaron pendientes y desplazadas para darle prioridad a los pacientes Covid.
“Ha disminuido la cantidad de camas UCI usadas por el tema de pandemia, sin embargo, la avalancha que se nos viene son todas las patologías no Covid, todas esas atenciones de salud que quedaron postergadas, pacientes hipertensos, diabéticos, con cáncer. Hay muchos diagnósticos de cáncer que no se han realizado o no han tenido el tratamiento que corresponde, horas de pabellón que están desplazadas. Las camas están siendo reconvertidas para tratar de cubrir estos días de espera de especialistas”, sostiene la profesional de la salud.
Salvatierra apunta que “si antes de la pandemia teníamos más de 100 días de espera para una evaluación o manejo de especialista, ahora es mucho más, entonces tenemos que también tratar de llevar el equilibrio en las dos cosas, lo que es Covid y lo que no”.
¿Cómo evalúan la estrategia de vacunación en Chile?
“Bastante buena, con el incentivo del pase de movilidad, al que no nos opusimos en sí, si no al momento en el que se presentó, que no era el más oportuno.
El hecho de incentivar a la gente a vacunarse a través del pase ha sido fundamental para poder tener toda la adherencia en las vacunas, porque ante tantas fake news, el incentivo de poder salir y compartir con otras personas fue la bencina que hizo partir esta campaña de vacunación”.
Salvatierra destaca la importancia de la vacunación y de lograr altos índices de población con su esquema completo, por los efectos que esto tiene en la disminución de la intensidad de la enfermedad y la reducción porcentual de una eventual hospitalización.
“En eso hay que destacar el esfuerzo que se ha hecho por seguir vacunando y los equipos de salud. En enero, cuando conversábamos cómo iba a ser este 2021, mencionamos que probablemente los equipos iban a estar vacunando todo el año y así ha sido”, asevera la médica. “Y para eso falta personal también, porque, en general, es el mismo haciendo de todo un poco”.

 

Vacaciones: una prueba de fuego

Uno de los puntos que se criticó durante el año fue la comunicación efectiva de la crisis sanitaria ¿Qué evaluación hacen desde el Colmed?
“Al inicio la comunicación no era tan concordante y consecuente y eso hacía que muchas personas tuvieran confusión. Las autoridades decían una cosa, pero hacían otra y se generaban dobles discursos que confundían incluso al personal de salud.
Creo que esto se ha aprendido en el camino y el asunto es que haya consecuencia y concordancia entre lo que se dice y hace, cosa que ha mejorado.
Ahora, teniendo las dosis e incluso la de refuerzo, vemos muchas actividades, eventos masivos, pero personalmente igual me preocupa ver tanta actividad masiva, como pasó con las celebraciones tras las elecciones, que no sé si estamos ya para ese tipo de eventos. Ojalá todos los que hayan asistido estén vacunados y mantengan la distancia, que no fue lo que se vio. Esperemos que estas vacunas nos demuestren que sí fueron efectivas entre tanta actividad masiva”.
Salvatierra también cree que los controles de ingreso al país en el aeropuerto “están siendo efectivos” y que “al fin se logró comprender que una detección oportuna de un caso y aislarlo de manera preventiva, evita el contagio de toda una comuna”.

 

Este fue el segundo año con el virus ¿Cree que hubo cosas que se pudieron haber aprendido y aplicar mejor durante este año teniendo ya el 2020 como experiencia?
“Quizás el tema de las vacaciones. Este verano va a ser una nueva prueba de fuego, con estas vacaciones masivas en que todos van a los mismos lugares sin ningún control de cuántas personas están en un sitio. Si no hay orden, no podemos avanzar. Así de sencillo, hay que ser bastante más ordenados y disciplinados.
Ahora, en muchos lados se respetan los aforos, se pueden hacer actividades en las iglesias, salir a los malls, restoranes, que son lugares que necesitaban retomarse.
Las clases también es importante que se retomen, pero con las vacunas.
Cuando hablábamos de los discursos no efectivos era, por ejemplo, cuando (las autoridades) querían empezar las clases, pero los profesores no estaban vacunados. Con eso no estábamos de acuerdo.
Ahora sí puede haber clases (presenciales), porque ha sido muy agotador tanto para los docentes como para los niños estar en este tipo de clases híbridas o aquellos que no tienen acceso a internet o computador. Y también aquellos docentes que tienen que hacer clases y, a la vez, estar conectando a sus hijos.
Creo que tanto el personal de salud como el de educación han sido los más golpeados con la pandemia. Porque salud ha tenido que estar en primera línea en sus distintos niveles, primario, secundario, terciario, desde los puntos de vacunación y búsquedas activas a la UCI. Y también para los docentes, esto de tener que aprender a hacer clases online, incentivar a los chicos a participar, hacerlo más lúdico, que no solo sea una pantalla donde no se sabe si el niño está aprendiendo. Han sido dos áreas bastante golpeadas con la pandemia”.

 

Profundizando en la “prueba de fuego”, desde el Colmed habían propuesto anteriormente una especie de ‘cupos’ en las comunas para no saturar sectores ¿Podría ser esa una buena estrategia para este verano?
“Creo que la estrategia ahora más que nada es que las personas tengan su esquema de vacunación completo. Si lo tienen, podrían salir a los lugares turísticos, pero también respetando los aforos de los lugares a los que asisten”.

 

¿Y Cómo vieron el comportamiento de las personas este segundo año de pandemia?
“Ha sido muy variado. Hemos tenido a los incrédulos, que dicen que es mentira y a los que han perdido prácticamente varios miembros de su familia y son los relatores más exactos de cómo es una pandemia y qué se siente perderlos. Hay que seguir cuidándose y, más que nada, ser prudentes. Si somos prudentes, ordenados y disciplinados, podemos pasar esta pandemia con todas las otras variantes que vayan a venir”.

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Y respecto de ese grupo de incrédulos ¿Cuál es el mensaje que les entregaría el gremio médico?
“Siempre el respeto y el derecho también del otro. Porque reclaman por sus derechos, pero también hay que pensar en los derechos globales de toda la población.
Si en un grupo familiar una persona es antivacuna y no quiere participar de las vacunas y los cuidados porque piensa que es mentira, esa persona debe cuidarse mucho más, porque si se contagia y lleva el virus a su familia, la culpa y el manejo después del duelo es mucho más marcada y difícil que para el que, a pesar de que se cuidó, se contagió. Todo el grupo familiar se quiebra y ese vínculo roto es muy difícil”.

 

¿Y cuál es el llamado a la población en general? Pensando en las vacaciones, en eventos masivos…
“A seguir con el autocuidado. Lo dijimos en su momento, no es posible tener un fiscalizador en cada casa, el mejor fiscalizador es el control social de pares. Si cada uno se cuida y controla, vamos a poder llevar esta pandemia de mejor manera y sin esperar a tener un fiscalizador por cada hogar o cada barrio, porque no se puede.
Al final, el autocuidado y el control social de pares es el mejor. Hemos visto que en las filas, las personas se acercan tanto y a muchos cuando se los hacen notar no les interesa, responden mal ¿y quién los va a fiscalizar? Entonces depende mucho del respeto. Si las otras personas piden respeto, ellos también deben hacerlo.
Creo que el respeto y la empatía es lo más importante y esperemos que con dos años de pandemia haber aprendido bastante de eso”.

 

¿Cuáles son los deseos para 2022?
“Más que decir que se acabe inmediatamente la pandemia, que sería maravilloso, es que se haya aprendido mucho la empatía, el respeto y el autocuidado.
Y también el respeto al medioambiente, porque la tierra descansó con esta reducción de movilidad, pero ahora estamos con el problema de las mascarillas, que sirven para aislar y protegernos, pero uno las ve botadas en las calles como cualquier cosa. Cuántas de ellas no llegan como residuos al mar, cuántos animales quedan enredados en ellas… entonces este oportunismo de ganancia sin importar nada creo que ya bajó, como cuando una sola mascarilla llegaba a costar mil pesos, pero ahora nos falta esa empatía por cómo eliminar los residuos”.

 

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