Los humedales son ecosistemas altamente dinámicos y frágiles, que albergan una gran biodiversidad y que cumplen un papel fundamental a través de los distintos servicios ecosistémicos y para la vida que estos proveen. Su relevancia se puede observar desde un punto de vista ambiental y social e impactan positivamente las comunidades y el territorio, destacando en la purificación del agua, la provisión de alimentos, la provisión de agua dulce y recursos, el control de las crecidas y el ciclaje de nutrientes, por mencionar algunos.
No es todo. Desde el punto de vista de la regulación del clima, estos ecosistemas también son altamente relevantes, ya que son capaces de almacenar una gran cantidad del carbono total del suelo de la tierra; reteniendo entre el 20% y el 30% de los 1500 pg estimados del carbono total del suelo en el planeta, a pesar de ocupar solo entre el 5% y el 8% de su superficie terrestre. Por lo tanto y, en resumen, los humedales son ecosistemas esenciales que promueven el equilibrio y el desarrollo humano.
Según el Ministerio del Medio Ambiente, las características geográficas y el comportamiento climático de nuestro país, ofrecen un escenario propicio para la existencia de diferentes tipos de humedales a lo largo del territorio, que se pueden encontrar tanto en la costa, en los estuarios y lagunas costeras o marismas, cómo también en la Cordillera de los Andes, salares, lagunas salobres, ríos, lagos, entre otras.
La actual Ley de Humedales Urbanos (Ley 21.202), considera todos los cuerpos de agua superficial naturales o artificiales que se encuentren total o parcialmente en el límite urbano de un territorio, en este sentido, es el Ministerio del Medio Ambiente quienes reconocen el humedal, y que una vez tenga la figura de protección, los municipios deben trabajar en los planes de gestión que garanticen la conservación de este patrimonio natural.
En la Región O’Higgins, se estima que existe una superficie total de 20.377 hectáreas de estos ecosistemas, distribuidos en distintas locaciones dentro de nuestra zona y albergando igualmente una importante biodiversidad. Hoy contamos con humedales urbanos declarados por el Ministerio del Medio Ambiente, como son la Vega de Pupuya (Navidad), la laguna Petrel (Pichilemu) y humedal Bucalemu (Paredones). Además, la Seremi del Medio Ambiente trabaja en la pronta declaración de la Laguna El Ancho – Pichilemu y el Estero Purén- Idahue – Coltauco; y se encuentra recopilando los antecedentes para presentar vía oficio al Ministerio, la declaración de Cahuil – Pichilemu.
La labor de la SEREMI no termina en la declaración del sitio, sino que además apoya técnicamente en la creación de los planes de gestión del humedal, para que éstos tengan su gobernanza local. El interés de la protección de los humedales ha crecido de manera tal, que estamos ad portas de formalizar el Comité Regional de Humedales – liderado por el Gobierno Regional – cuyo objetivo será establecer un trabajo coordinado entre los servicios públicos que tengan competencias en esta materia, promoviendo la coordinación con los municipios, la academia, y la priorización de recursos en materia de investigación y rehabilitación de los humedales.
No obstante, aún queda mucho por hacer y es vital incrementar la superficie de estos ecosistemas bajo la categoría de áreas protegidas. De acuerdo con el plan de acción, respecto de la superficie protegida de humedales en áreas protegidas, la Región de O’Higgins es la que ocupa el último lugar en esta condición, alcanzando solo un 1,9 % de la superficie total de humedales presentes en la región. De este modo, tanto organismos públicos como privados y especialmente la academia, tienen y tendrán un rol determinante en el desarrollo instancias de colaboración y en el desarrollo de investigación asociada a los humedales que destaque su importancia y que sea capaz de medir el real impacto de las actividades antrópicas sobre la biodiversidad y sus funciones ecosistémicas.
Por lo tanto, es crucial abrir y sostener la discusión bajo el alero del marco normativo vigente y seguir promoviendo las estrategias nacionales existentes, además de implementar una nueva gobernanza hacia la planificación y protección de los humedales de nuestro país y de la región, pero centrado en la participación ciudadana, el compromiso de las comunidades en el cuidado ambiental y la protección del territorio, finalmente las declaraciones y limpiezas de los humedales no tienen sentido si no existe educación ambiental, que forme ciudadanos responsables con la conservación y buen uso de los ecosistemas acuáticos.
Mg. Giovanna Amaya Peña
SEREMI del Medio Ambiente
Región de O’Higgins
Dr. Jorge Medina Otárola
Académico Instituto de Ciencias
Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3)
Jefe de Carrera Ingeniería Ambiental
Universidad de O’Higgins
