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Familias allegadas, hacinadas o en viviendas irrecuperables son el grueso del déficit habitacional

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Por Gisella Abarca Aránguiz.

 

En nuestro país 81.643 familias viven en 969 campamentos, el mayor aumento que ha habido en las últimas cuatro décadas al compararla con las 47 mil familias que vivían en estos asentamientos precarios en el 2019.

Y es que los campamentos son el síntoma de una enfermedad más profunda: el difícil acceso a una casa, especialmente para la población más vulnerable donde muchas de las familias que llegan a habitarlos previamente vivían de allegados, en situación de hacinamiento o bajo condiciones de arriendo abusivas y el campamento asoma como una ‘solución’ frente a un apremio económico.

No obstante, esta realidad representa la punta del iceberg donde se suman las personas en situación de calle;  bajo el agua se esconde la mayor parte del problema que representa la exclusión habitacional que ha empujado a miles de familias a vivir de allegados, hacinados, en viviendas irrecuperables, conformando el mayor porcentaje del déficit habitacional. Una realidad que se torna insostenible y que debe ser enfrentada con urgencia y determinación en el menor plazo posible.

Así lo demuestra el estudio “Déficit habitacional: ¿Cuántas familias necesitan una vivienda y en qué territorios?” realizado por Déficit Cero y el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, que en Chile da cuenta de un déficit habitacional de 641.421 viviendas.

De acuerdo al documento, a nivel nacional 541.295 familias; es decir el 84.4% del déficit, son hogares que viven allegados (49.8%), hacinados (43.6%) o en viviendas irrecuperables (6.6%). Luego, los campamentos representan el 12.7% del total y, finalmente, las personas en situación de calle, alcanzan el 2.9% del déficit en el país.

Sobre esta realidad que se repite a lo largo de todo el país, Sebastián Bowen, director ejecutivo de Déficit Cero señaló “esto da cuenta de una exclusión habitacional escondida. Hoy los campamentos son la cara visible de esta dramática crisis, pero detrás de ellos hay miles de familias viviendo en espacios reducidos o en malas condiciones que no vemos, por lo que no somos conscientes de la verdadera emergencia habitacional que vivimos”.

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EMERGENCIA HABITACIONAL EN LA REGION

En el caso de nuestra región de O’Higgins -según indica el estudio- más de 18 mil familias no tienen acceso a una vivienda, específicamente 18.780 familias en esta condición. En esta línea, las familias allegadas, hacinadas o en viviendas irrecuperables representan un 92.8% del déficit habitacional regional, mientras que aquellas que viven en campamentos son el 4.8% (900 familias) y 449 personas viven en situación de calle alcanzando el 2.4%.

En este contexto, las regiones que concentran el déficit habitacional en el país son la Metropolitana con un 49.4%, seguida de Valparaíso con un 11%, Biobío con un 6.4%, Antofagasta con un 5.8%, Tarapacá con 4.6%, le sigue el Maule con un 4.3%, continuando Coquimbo con un 3,1% y en octavo lugar a nivel país se ubica O’Higgins con un 2.9% de déficit habitacional.

 

Una demanda habitacional que ha aumentado considerablemente en magnitud y complejidad, principalmente por el cambio demográfico, el flujo migratorio y una mayor presión de la población por vivir en sectores urbanos y consolidados. Se trata de una crisis profunda que se agrava conforme pasa el tiempo.

De acuerdo al estudio, la gran mayoría de quienes viven allegados, hacinados o en viviendas irrecuperables son familias vulnerables que tienen jefatura femenina, menor escolaridad y en situación de pobreza por ingresos.

La migración también ha sido un componente a considerar. De acuerdo al documento, del total del déficit habitacional del pais donde están las familias hacinadas, allegadas o en viviendas irrecuperables, un 22.8% lo representan familias que llegaron al país buscando nuevas oportunidades, el 77% restante son chilenas. Por otro lado, en el caso de los campamentos, las familias migrantes representan el 30% del total.

“Hoy más que nunca, necesitamos aumentar la oferta habitacional y urbana con urgencia y sentido de futuro para estas familias -indicó Bowen- ese es el desafío que queremos impulsar desde Déficit Cero junto a organizaciones comunitarias, sociales, públicas y privadas”.

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De acuerdo a Bowen, para solucionar este problema “debemos apoyar el desafío de construir más viviendas, pero también impulsar otras soluciones como la regeneración urbana, barrios transitorios, arriendo protegido, micro densificación e inversión urbana para impulsar el acceso a la vivienda”.

 

CIFRAS ABORDABLES PARA LA REGIÓN

En este tema, el Presidente Regional de la Cámara Chilena de la Construcción Rancagua, Juan Pablo Gramsch expuso que en O’Higgins “las 900 familias que viven en campamento o los 17 mil hogares sin casa, ambas cifras son mucho menor que otras regiones y abordables para nuestra región. Esto quiere decir que la administración pública puede resolverlo en un plazo razonable de 3 a 4 años. Hay que ponerse metas ambiciosas, porque mientras antes se avance, antes esas familias van a dejar de sufrir la condición de allegamiento, de campamento o sin casa en la que se encuentra”.

En esta línea el arquitecto agregó “No estamos entre las regiones que tienen más dificultades, eso es bueno, hay capacidad de gestión y conocimiento en las instituciones públicas, falta más voluntad política. Hay que proponérselo para erradicar los 6 campamentos de Rancagua, contabilizar bien las familias, hacer grupos de trabajo con integración profesional”.

Respecto al  Plan de Emergencia Habitacional del Gobierno de construir 260 mil viviendas en los próximos cuatro años, el Presidente Regional de la Cámara Chilena de la Construcción local indicó que “el Plan de Emergencia Habitacional es valioso e interesante, hay que ponerse metas para poder medirse y buscar resultados, pero no es un plan muy ambicioso; significa hacer 130 mil casas cada dos años para llegar a las 260 viviendas en los cuatro años. 75 mil viviendas cada año que no es tanto, porque Chile tiene una capacidad de construir más viviendas al año. Por lo demás en esas 260 mil viviendas ya están contándose las que están en ejecución o que ya se adjudicaron. Creo que la meta puede ser más ambiciosa, podemos ir más rápido y en la medida que vayamos más rápido antes, esas familias encuentran solución”.

En este tema el representante de gremio detalló que “esta región tiene facilidades en cuanto a terrenos que son planos, hay muchos terrenos subutilizados y que están bien ubicados que podrían utilizarse para vivienda a través de proyectos como los que el Plan de Emergencia Habitacional propone como pequeños condominios con subsidios o regeneración urbana. Lo que pasa es que supone más gestión y es más difícil; es mucho más fácil hacer un conjunto habitacional de 400 casas en un terreno agrícola, que 6 conjuntos de 50 casas en zonas mejor ubicadas y más consolidadas, pero a la larga es mucho mejor política habitacional”.

Juan Pablo Gramsch añadió que “El Plan de Emergencia tiene muy bueno que propone tipos de soluciones distintas, el arriendo, uno de los programas habla de construir viviendas públicas a través de los municipios o en una mezcla de gestión publico privada con constructora o inversionistas privados, pero que sean viviendas para arriendo municipal donde el ministro habló arriendos a precio justo, eso también es una buena solución que da más alternativas”.

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Añadió que “La migración es un componente fuerte a considerar en este tema de vivienda, no tenemos cifras pero uno recorre las comunas y hay cada vez más extranjeros en trabajo agrícola o donde tenemos obras se acrecentó el número y ellos tienen que estar mal viviendo, en situaciones más frágiles, más precarias y no están bien contabilizados, por eso el Censo es tan importante, ya que una vez que tenemos resultados nacen muchas políticas públicas”, finalizó.

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