Por: Fernando Ávila Figueroa.
La Corte de Apelaciones de Rancagua, en septiembre del año 2020, dejó sujeto a las medidas cautelares de arresto domiciliario total, arraigo nacional y la prohibición de acercarse a la víctima al sacerdote Sergio Julián Ríos Cordero, imputado por el Ministerio Público como autor del delito reiterado de abuso sexual de menor de edad. Esta semana se conoció que se dictó veredicto condenatorio por un delito de abuso sexual impropio.
Los hechos ocurrieron hace 12 años y su detención ocurrió en Quillota, luego de que el afectado, ya mayor de edad, por la web del Ministerio Público efectuó la denuncia de los hechos. Luego pasó a Fiscalía y fue derivada hasta la unidad de la PDI para su investigación.
Se realizaron entrevistas a la víctima, testigos, empadronamientos y diligencias en el lugar de los hechos, solicitando la orden de detención, allanamiento y especies relacionadas con la investigación. A la fecha de la perpetración del delito, el menor mantenía una relación de amistad con el sacerdote, aprovechándose cuando se encontraba solo con él -y a su cuidado- para cometer los ilícitos.
LA DENUNCIA
La denuncia la realizó un joven que actualmente reside en la ciudad puerto. En esa época el denunciante tenía 14 años, y viajaba a su familia a Requínoa, ya que en Valparaíso había conocido al sacerdote, por lo que se afianzó una relación que lo hacía participar de la pastoral juvenil.
Fue en ese contexto donde el denunciante habría sido víctima de abuso sexual. En el mes de abril de ese año interpuso una denuncia en la Fiscalía de Rancagua, recibida por el fiscal Servando Pérez.
El denunciante, quien debe mantener su identidad en reserva, sostuvo que los hechos ocurrieron en 2010, y que el abuso habría ocurrido contra él sin que hasta la fecha conozca más casos.
RELACIÓN DE AMISTAD
Cuando la víctima conoció al sacerdote, su victimario era el párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar en Valparaíso, para luego ser derivado a Requínoa donde permaneció seis años. Luego de ello fue trasladado a La Reina. Tras ello volvió a la región de Valparaíso, lugar donde reside actualmente.
La cercanía que tenía con el sacerdote hacía que junto a su familia participara de encuentros pastorales en Valparaíso, Requínoa o Santiago. Es así como el abuso que denuncia se habría producido en las dependencias del Liceo San José.
Sobre la denuncia contra el sacerdote, la Congregación de San José, Josefinos de Murialdo, comunicó en su momento que había sido denunciado ante la Fiscalía de Rancagua por abuso a un menor de edad, documentos entregados al abogado por parte del Tribunal Eclesiástico de Valparaíso y cuyos hechos habrían ocurrido alrededor del año 2010 aproximadamente según expresa la denuncia.
Se dispuso de inmediato la aplicación de los protocolos existentes, y como medida cautelar se dispuso la suspensión del mencionado presbítero de sus labores de párroco. El 4 de septiembre de 2020 concluyó la indagatoria -luego de un completo y riguroso trabajo investigativo- y se declaró la denuncia como verosímil.
SENTENCIA CONDENATORIA
En el juicio oral, el sacerdote fue declarado culpable. En ese sentido, desde la Congregación manifestaron que “paralelo a la investigación canónica, ante la Fiscalía de Rengo, se llevó a efecto la investigación penal con la cual permanentemente esta congregación ha colaborado, aportando todos los antecedentes requeridos y otorgando a la Fiscal a cargo, todas las facilidades a través de sus investigadores delegados. Es así, como el padre Sergio Ríos Cordero ha sido declarado culpable por un sólo delito, y se han desechado los demás delitos de los que era acusado por el Tribunal Oral de Rancagua, estableciendo una verdad jurídica provisoria sobre el tema, quedando aún pendiente la lectura de la sentencia que quedó fijada para el día 14 de Noviembre de 2022”.
En la sentencia se entregarán detalles y consideraciones que tuvo el Tribunal para llegar a esa decisión.
“La Congregación de San José, Josefinos de Murialdo, que desde el comienzo de este proceso expresó su firme deseo, que luego de este largo proceso investigativo penal, este desarrollara con plenas garantías para todas las partes y la verdad saliera a la luz aunque esta fuera dolorosa, manifiesta su esperanza que esta verdad jurídica sirva para dar tranquilidad y esperanza a todas las partes involucradas”.
