Por meses se ha hablado, en este medio, y también en la comunidad de feligreses y de vecinos del sector de Baquedano, en Rancagua, respecto a la Gruta de Lourdes y el proyecto de mejoramiento urbano que se está realizando en aquella importante arteria de la capital regional.
Como se cuenta -en la nota realizada por la periodista Gisella Abarca- aún existe incertidumbre respecto a qué ocurrirá con dicho lugar de oración, considerando que según el actual proyecto de urbanización, deberá ser sacada de su ubicación actual para poder concluir con la vía de dos pistas por sentido que le entregará una mejor conectividad a los miles de habitantes del surponiente de la ciudad.
Por otro lado, y como ha quedado de manifiesto, se está realizando también un proceso para ver si los trabajos que se deben realizar allí pueden modificarse con el fin de salvaguardar la Gruta y no pasar a llevar un ícono de la cultura religiosa rancagüina.
Los análisis, como se ha expuesto, se están realizando y lo que se requiere acá es que el bien común sea el que prevalezca por sobre el interés particular de algún grupo en específico.
Rancagua necesita de este moderno proyecto y los fieles necesitan de su punto de encuentro. Ambos son importantes a la hora de escoger por uno y otro.
Solo se espera que, la determinación que se tome, sea la más conveniente para todos los involucrados. Por el bien de los rancagüinos, claro está.
Por: Ricardo Obando, editor.
