Recordando por Héctor González V.
El 26 de junio de 1928, Rancagua, conmovida, estaba de duelo. Había fallecido uno de sus más destacados hijos: creador de la primer gran Fábrica de Conservas, que exportaba sus productos a diversos países de América, Europa y medio Oriente.
En las etiquetas de millones de tarros, aparecían, ligados, los nombres de Rancagua y Chile.
Juan Nicolás Rubio Aránguiz nació en Rancagua el 3 de diciembre de 1845, en el hogar de don Santiago Rubio y doña Petronila Aránguiz. Tres días más tarde fue bautizado en la iglesia catedral de esta ciudad, por el cura párroco don Pedro José Cerda.
Realizó sus estudios primarios en la escuela del Convento franciscano y parte de las humanidades en el Liceo de Hombres de Rancagua (actual “Oscar Castro”). Antes de terminar, se retiró atraído por el trabajo de comerciante y agricultor, comenzando por comprar productos agrícolas para venderlos. Arrendó un terreno y después compró otro. Así, poco a poco fue aumentando sus tierras. Años después pudo comprar un fundo en Rancagua y más tarde otros en Colchagua y Ñuble. Trabajando intensamente y aumentando el número de sus fundos y trabajadores, limpiaba, sembraba, construía murallas, bodegas, importaba maquinarias, etc. Todo ordenado para obtener la máxima producción. Amplió su rubro formando criaderos de vacunos y caballares.
Pero su máxima obra creadora fue la Fábrica de Conservas que inició en 1897 ubicada en el camino a Machalí, conocido como “Calle Larga” (actual Av.Membrillar), en la esquina de la actual Avda. Freire (donde actualmente hay un supermercado). La fábrica creció hasta llegar a ser la mejor de Chile y América del Sur, con grandes exportaciones al extranjero.
En 1814 produjo 5 millones de tarros. En Exposiciones nacionales e internacionales ganó primeros premios, medallas de oro, diplomas, etc.
En la fábrica instaló plantas propias de agua potable, luz eléctrica, talleres de construcción, etc. En diversos sitios levantó casas para sus obreros y empleados. Su grande y hermosa residencia, rodeada de jardines, al lado de la fábrica, tenía finos amoblados y sus murallas interiores fueron adornadas con murales de paisajes del joven artista Benito Rebolledo, que fue después uno de los más famosos pintores chilenos.
Don Juan Nicolás Rubio fue, además, Administrador y benefactor del Hospital San Juan de Dios de Rancagua. En la Municipalidad fue regidor y alcalde.
