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“Trabajar en El Teniente, me enseñó a liderar”

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Ibar Maluenda, jefe de Unidad de Mantenimiento, Planta de Tratamiento de Escorias.
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Tras casi 20 años trabajando en el sector privado en el norte del país, Ibar Maluenda llegó a la División El Teniente en 2010, como jefe de Área del Chancado, donde se desempeñó hasta 2015. Tras un paso por el Chancado Primario, retornó al norte, esta vez a la División Andina, donde estuvo dos años hasta que, nuevamente, regresó a El Teniente como jefe de la Unidad de Mantenimiento de la Planta de Tratamiento de Escorias, donde se desempeña hasta hoy.

¿De qué se trata tu trabajo?

Estoy a cargo de la mantención de las partes mecánica, eléctrica e instrumentación. Tengo tres supervisores en el área: un mecánico, un eléctrico y un instrumentista. El resto del equipo son empresas colaboradoras que prestan los servicios, como Berliam, que ve la parte mecánica, y Romacon, que presta servicio con la parte eléctrica e instrumentación. Al día de hoy, en los cuatro años de operación que lleva esta planta, no hemos tenido ningún accidente.

¿Cómo es tu día a día?

Comenzamos con una reunión con el área de operaciones, les planteamos la planificación que tenemos para el día con mantenimiento, los trabajos, bloqueos e intervenciones que haremos. Luego ellos plantean sus necesidades, vemos lo más importante y tomamos decisiones. Después hago la reunión con mi equipo, donde están los supervisores de mantenimiento más las dos empresas contratistas y planificamos el día.

¿Cómo llegaste a la división?

Trabajé 18 años en el norte, en Minera Escondida. Hice una postulación y el primero de febrero de 2010 llegué a trabajar a Codelco.

¿Por qué decidiste postular?

Por dos cosas. La primera, un desafío personal y la segunda, por mis hijos, que nacieron con labio leporino. Nosotros vivíamos en Copiapó y mi señora tenía que venir con ellos a Santiago para la atención médica. Lo que más me marcó en la vida fue que no pude estar en la operación de uno de ellos. Ahí dije no sirve de nada trabajar y trabajar si no estoy al lado de mi familia. Eso me hizo tomar la decisión de postular a Codelco. Nos vinimos para acá mi señora, mis niños y yo, el resto de mi familia quedó en Copiapó. Ahora estamos al lado de Santiago, entonces es más fácil.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Me encanta mi trabajo y la responsabilidad que tiene. Me gusta participar, ser uno más del equipo y liderarlo, estar ahí cuando hay problemas.

¿Qué le ha entregado la división a tu vida?

Desarrollo. Me he desarrollado mucho como persona. Me ha hecho aprender a liderar, a adaptarme a las nuevas generaciones porque hoy el liderazgo es totalmente diferente. Antes el conocimiento no se compartía, una persona que sabía algo había que estarla buscando y esperando cuando se necesitaba. Lo que yo trato de enseñar es que todos sepamos, mientras más sabemos, todos vamos creciendo y nos ayudamos.

¿Qué significa para ti trabajar en una empresa como Codelco, que entrega sus excedentes a todos los chilenos y chilenas?

Significa que estoy aportando, entregando mi conocimiento para crecer. Trato de ayudar con lo que hago, de hecho, mi sueño es que cuando me retire, comenzar a hacer clases. Quiero enseñar, devolver lo que me han dado mis colegas, mis amigos y mi entorno.

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