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“En El Teniente conocí los chancadores y ver este proceso es lo que más me gusta”

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Si bien tenía vínculos con el mundo minero, porque su abuelo, padre y hermanos trabajan o trabajaron en la División, Lena Troncoso no conocía de cerca la faena, operaciones ni menos el proceso del mineral.

“Yo era dueña de casa, entonces fue un salto muy grande en mi vida, la verdad. Dejar la casa, a mis hijos, y llegar a trabajar acá”, cuenta la joven de 28 años, quien hoy se desempeña como operadora de mina, en la Unidad de Chancado Primario.

¿De qué se trata tu trabajo?

Donde estoy hay dos secciones, la de pantallas, en la que vemos el mineral sin procesar, por lo que pueden venir también vigas, trozos grandes de madera e incluso de rieles. Allí nosotros tenemos unas botoneras, para detener el transporte y que esos elementos no triturables no atollen (atasquen) el chancador. Eso es lo primordial.

Hay algunos elementos que son de menor tamaño, entonces igual pasan. Ahí viene la segunda sección del chancado, donde hay cuatro correas por donde pasa el mineral y sacamos todo lo que sea de menores dimensiones como fierros o latas.

Tenemos que velar que no pasen elementos no triturables, porque pueden trabar, botar los detectores de metales, rajar las correas o atascar los chutes (estructuras en formas de tolva o embudo que transportan material entre los distintos procesos), porque este se va a la planta concentradora para continuar su proceso.

Entonces tenemos que estar pendientes y apretar la botonera para detener el proceso cuando sea necesario y que un operador líder vaya a sacar los elementos no triturables con un puente grúa. Muchas veces hay que ir ajustando el chancador también.

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¿Cómo llegaste a El Teniente?

Por el programa Aprendices. Hicimos muchos cursos y luego fuimos a terreno, a la mina. Éramos 18 mujeres y a cinco nos seleccionaron para el chancado primario. Aquí conocí lo que era un chancador y como no había estado antes aquí, tuve que pasar unos meses en charlas y cursos para ingresar al área.

¿Por qué decidiste postular al programa Aprendices?

Yo creo que para todos es un anhelo y un deseo entrar a Codelco. Vi en la página web de Codelco una postulación para División Andina, pensé que era una oportunidad y quedé. Al día siguiente abrieron las postulaciones para el programa en El Teniente y decidí hacer el proceso acá. Fue un poco loco igual, porque postulamos como grupo de amigas y, al final, fui la única que quedé.

Cuando entré a trabajar acá mi papá lloraba de la emoción, porque para él es un orgullo que su única hija entrara al campo de la minería.

Tengo un hijo de tres años y una de ocho. Les he grabado videos para que vean lo que hago, porque no se imaginan mi trabajo, pero mi hija está feliz, dice “mi mamá trabaja en Codelco, es operadora”.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Lo que más me gusta es el proceso de la planta, cómo se reduce el mineral a siete pulgadas. Es un trabajo fuerte para una mujer, pero aquí siempre tenemos la ayuda de nuestros compañeros y compañeras.

¿Qué sientes que le ha entregado El Teniente a tu vida?

Estar en El Teniente me cambió la vida y para bien. Sin haber tenido conocimientos de minería, tuve esta oportunidad y ahora tengo un buen pasar y estabilidad. Es un orgullo trabajar aquí y creo que me he superado, me lo han dicho también mis jefes, que he andado bien en el trabajo.

Creo que con esto cumplí muchas de mis metas, aunque la verdad me gustaría estudiar y más adelante llegar a la mina, es mi sueño, manejar la maquinaria.

¿Qué significa para ti trabajar en una empresa como Codelco, que entrega sus excedentes a todos los chilenos y chilenas?

Es un orgullo, porque Codelco entrega recursos para muchas cosas que se pueden hacer en el país y me siento orgullosa de poder aportar también, porque aquí no paramos.

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