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Innovaciones del siglo XXI para una matriz productiva del XIX

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Por: Mauricio Muñoz, Coordinador Observatorio Laboral de O’Higgins.

Desde el año 2019 la Minería dejó de ser la actividad de mayor aporte al Producto Interno Bruto (PIB) regional, quedando relegada a un tercer lugar el año 2023, superada por los “Servicios personales” y el sector “Silvoagropecuario”, el cual, con $1.299 miles de millones, se consolidó con un 16% del PIB regional.

Sin embargo, al mismo tiempo, este sector ha experimentado una caída constante en la cantidad de los puestos de trabajo. Si en el verano del 2013, temporada en la que crece la demanda de empleo en el Agro, según la Encuesta Nacional de Empleos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), los ocupados del sector en la región llegaron a 118.068 personas, en el mismo período del 2024 estos alcanzaron los 79.147 trabajadores. Es decir, en poco más de una década, se puede observar una caída de -39,4%. A pesar de esto, con un 17%, el Agro es el segundo sector que más empleo genera en la región, aunque la mayor parte de estas ocupaciones (68%) son “elementales”, es decir, trabajos que no requieren de un alto nivel de cualificación para ser ejecutados.

Por su parte, el sector Comercio, a comienzos del 2013 registró 66.325 empleados, mientras que iniciando el 2024 tuvo 90.363 trabajadores, consolidándose como el sector que más empleo genera en la región, con un 20%. Sin embargo, el Comercio, tiene un aporte al PIB regional bastante discreto. Se encuentra sexto, con un 9%.

En cuanto a las remuneraciones, según la Encuesta Suplementaria de Ingreso del INE, el año 2022 la región de O’Higgins registró un ingreso medio real líquido de $589.287 mensuales, con una brecha promedio entre hombres y mujeres de $172.338 en desmedro de estas últimas. La buena noticia es que, respecto del año anterior, esta brecha disminuyó (en el 2021 fue de $224.899). La mala noticia es que, en comparación con las otras regiones del país, en un año, O’Higgins pasó del quinto al tercer puesto de las peores remuneradas, sólo por debajo de Ñuble y Maule.

Tanto en el Agro como en el Comercio los ingresos se encuentran por debajo del promedio regional, el cual, como se vio, es bastante bajo. Específicamente, en el Agro el ingreso promedio mensual es de $481.513; mientras que quienes trabajan en el Comercio perciben una remuneración mensual promedio de $491.643. En ambos casos las cifras son líquidas y consideran a los trabajadores informales.

Así, se observan claros signos de agotamiento en la matriz productiva de la región, mayormente en su dimensión laboral. Dan cuenta de aquello los altos niveles de producción sustentados en ocupaciones elementales (Agro) y la masividad de ocupaciones con bajas remuneraciones (Agro y Comercio), como también la caída de la Minería, un sector cuya presencia regional es bastante espectral, que tienen tres trabajadores subcontratados por cada trabajador de planta y cuyos costos socioambientales están subestimados.

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Con todo, a veces se instalan temas como la necesidad de incorporar tecnología en los procesos productivos, se habla de agricultura 4.0, de e-commerce y de smart mining; del uso de tecnologías de información, inteligencia artificial (IA), Big Data, Data Analytics, sensores IoT (Internet de las cosas) y robótica… en fin, innovaciones del siglo XXI para una matriz productiva del XIX.

Si bien es necesario abordar los desafíos que plantean las disrupciones tecnológicas, igual de urgente se vuelve mejorar las condiciones laborales y salariales actuales de los trabajadores de la región, síntomas de la rudimentariedad de nuestra matriz productiva, que amenazan su sustentabilidad económica, social y medioambiental.

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