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Practicando – ando: Los valores en la práctica profesional

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Por: Daniela Henríquez Farías, Estudiante de Servicio Social (4° año), Instituto Profesional Santo Tomás, sede Rancagua.

El sello tomista se encuentra compuesto por valores institucionales, éstos se promueven y refuerzan activamente a través de la formación – ya sea técnica o profesional – impartida por las instituciones Santo Tomás. Valores como “amor a la verdad”, “fraternidad y solidaridad”, “respeto e inclusión”, así como también “excelencia y esfuerzo” son considerados los pilares valóricos fundamentales que deben hacerse presentes en ámbitos personales y profesionales en cada Tomasino/a.

Pese a que los valores son vividos y sentidos de maneras diversas en cada uno de nosotros, dependiendo de lo que hemos aprendido en la vida, lo fundamental radica en que esta construcción tomista nos brinda una formación distintiva y destacable; se posiciona como una herramienta poderosa que guía nuestros pensamientos y comportamientos para actuar en función del bien superior. A partir de esta formación bajo el sello tomista es posible conseguir un perfil personal y profesional que nos invita a ser mejores cada día.

Este perfil comienza a demostrarse desde nuestros primeros acercamientos con la práctica profesional, los cuales representan instancias sumamente significativas para nuestra formación, permitiéndonos la aplicación de todo lo aprendido, tanto los contenidos teóricos, como también los sustentos valóricos.

Santo Tomás promueve el amor a la verdad, por medio de la búsqueda constante del porqué de las cosas, con la formulación de un pensamiento crítico que dé lugar a cuestionamientos que originen nuevas ideas y pensamientos; valores de fraternidad y solidaridad, representado con aquellos actos efectuados por el bienestar de otro, brindándole apoyo o ayuda sin esperar algo a cambio; el respeto y la inclusión que cobran relevancia en esta sociedad diversa y multicultural, basados en reconocer la riqueza individual y humana existente en cada ser humano; y finalmente, la excelencia y esfuerzo que nos motivan a no rendirnos pese a la adversidad y cumplir nuestros objetivos por medio del trabajo arduo y constante por hacer las cosas como es debido.

Este sello se asume y se construye a lo largo de nuestra formación, nos permite desarrollar de manera inconsciente habilidades blandas aplicables a distintos contextos, más allá de la profesión que aspiramos tener. Como miembros de Santo Tomás y estudiantes con vocación, nos estamos preparando para servir a la sociedad y a los ciudadanos, frente a aquello, no puede haber mejor medio de prueba de nuestra formación que la práctica profesional. Ésta nos abre puertas para autoanalizarnos y reflexionar sobre aquello en lo que debemos mejorar, sobre aquellos valores que se encuentran más deficientes en nuestro actuar.

Todo es un complemento, si no nos formamos en valores, si no perseguimos el amor a la verdad buscando sentido a nuestras vidas, si no actuamos con solidaridad o fraternidad para contener a un otro, si no respetamos ni incluimos a aquel que tiene cualidades diferentes, y, en fin, si no nos esforzamos por hacer las cosas bien y conseguir la excelencia, no podemos ser ni buenas personas ni buenos profesionales.

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