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Una carrera en reversa

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Matías Vargas Vera, investigador Observatorio Perspectivas

No conozco ningún piloto que sea capaz de ganar una carrera corriendo en reversa. Mientras uno de los principales nudos de la reforma previsional es la solidaridad, algunos insisten en avanzar con el auto en reversa a través de un posible nuevo retiro de los fondos de pensiones, el mecanismo más anti-solidario que hemos presenciado.

Los tres primeros significaron un desembolso de US$ 50 mil millones de los fondos del sistema de pensiones. Esto correspondía al 25% del total acumulado en los fondos a junio de 2020. Esta liquidación de activos elevó las tasas de interés y redujo el valor de los fondos ahorrados.

Pese a los efectos negativos, es entendible que los afiliados aún quieran recibir este extra de dinero. Al fin y al cabo, todos valoramos más el consumo presente que el futuro. Sin embargo, es pertinente recalcar que un nuevo retiro masivo significará inevitablemente un encarecimiento de los créditos, alejándonos aún más del sueño de la casa propia, y una mayor inflación. En otras palabras, el dinero retirado tendrá menos valor; por lo que, pensándolo dos veces, el beneficio es mínimo y de muy corto plazo.

Por otro lado, el daño en el largo plazo es considerable. Tomemos el caso de un chileno que a sus 39 años tiene un saldo ahorrado en la mediana de los cotizantes: recibiría una pensión 7,8% más baja si retirara los mismos 35 UF permitidos en las ocasiones pasadas. En el caso de una mujer de la misma edad y también en la mediana de ahorros, el impacto casi se duplicaría, recibiendo una pensión 14% más baja. Visto de otra forma, si un hombre joven saca $1 millón hoy (todo su saldo), se está quitando casi $4 millones a sí mismo para el futuro.

Para terminar de convencernos de que hay que poner primera y dejar de retroceder de una vez por todas, cabe considerar que el fisco ha tenido que desembolsar US$ 585 millones para pagarle a aquellas personas que quedaron con saldo $0. ¿Por qué tanto? Pues porque fueron muchos los afiliados que se quedaron sin saldo en su cuenta de ahorro individual. Hoy todavía hay 1.337.171 afiliados sin un peso en su cuenta para la vejez, de los cuales más de la mitad son mujeres (63,9%), y con un nuevo retiro, podríamos llegar a 4.035.889 en total y 2.253.012 mujeres (de nuevo más de la mitad serían mujeres). ¿Queremos seguir perpetuando brechas de género o queremos cerrarlas?

No disfracemos este populismo irresponsable como solidaridad, y mucho menos mediante un ultimátum en el Congreso. Los retiros siempre serán más dañinos para los afiliados con menos fondos (ya que son los que se quedan sin dinero para su vejez) y para aquellos con menores ingresos imponibles, puesto que es más difícil que vuelvan a tener el mismo nivel de saldo previo a los retiros. Cuidémonos de la consigna “reforma de pensiones o retiro”. No volvamos a poner en reversa nuestro sistema de pensiones.

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