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Dos nuevos diáconos fueron ordenados en la Caterdral

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En una hermosa y concurrida Eucaristía, que se realizó el  20 de junio a las 16:00 horas, en la Catedral de Rancagua, Carlos Martínez Acevedo y Javier Menares Yáñez recibieron la ordenación diaconal.

La misa, que fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Guillermo Vera Soto, congregó a familiares, párrocos, clero, seminaristas, fieles y amigos de los nuevos diáconos, quienes con alegría y gratitud culminaron años de formación y preparación espiritual. Además, estuvo concelebrando la misa el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Luis Alberto Migone.

Carlos Antonio Martínez Acevedo, nacido en Santiago y residente de Graneros desde 1998, ha dedicado su vida a la educación y la pastoral. Durante 23 años, ha sido docente de Religión en el Instituto Inglés de Rancagua. En su parroquia, Nuestra Señora del Carmen de Graneros, ha trabajado en la catequesis y en iniciativas sociales, destacando su labor en el comedor abierto “Corazón de Jesús”. Además, desde el año pasado, es responsable del área de formación de agentes pastorales en el Instituto de Formación Diocesana Padre Iván Caviedes. Sobre su ordenación, expresó: “Siento mucha alegría, confianza en Dios y, por sobre todo, un profundo agradecimiento. Esta ordenación me compromete a tener un espíritu de servicio a mis hermanos, de obediencia a los requerimientos que el Pastor solicitará en bien de la comunidad y crear un mayor vínculo con el Señor”.

Javier Andrés Menares Yáñez, nacido el 21 de noviembre de 1994 en San Fernando, ingresó al seminario Pontificio Santos Ángeles Custodios en Santiago en 2016. Proveniente de la parroquia Santa Rita de Cascia de su comuna, su ordenación como diácono en tránsito marca un paso significativo en su camino hacia el sacerdocio. Javier ha estado sirviendo en el último tiempo en la Parroquia El Sagrario (templo Catedral), donde ha demostrado su vocación y compromiso con la comunidad diocesana.

“Hoy es una fiesta para la Iglesia” señaló Javier Menares, quien agradeció a cada uno de los presentes por acompañarlos y los instó a seguir rezando por las vocaciones.

La ordenación diaconal de estos dos hombres fue un momento de gran alegría para la Diócesis de Rancagua, que camina hacia su centenario, reafirmando el compromiso de la Iglesia diocesana con hacer crecer el Reino de Dios en la tierra. Monseñor Guillermo Vera Soto destacó la importancia de este paso en la vida de los nuevos diáconos y en la comunidad, subrayando el valor de su  servicio y entrega a Dios y a los fieles.

Al finalizar los ritos de ordenación y la Santa Misa, los dos nuevos diáconos recibieron los cariñosos saludos de los asistentes y entregaron la bendición a los fieles que se la solicitaron.

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