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¿Cuántas veces hemos llamado tierra a ese mundo escondido bajo nuestros pies? Los suelos son ese ecosistema oculto y nosotros podemos ser protagonistas en su conservación

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Por: Claudia Rojas Alvarado. Profesora asociada de la Universidad de O’Higgins (UOH). Presidenta de la Sociedad Chilena de la Ciencia del Suelo.

El día de la Conservación de Suelos, que se celebra el 7 de julio, tiene como propósito relevar la importancia de estos y concientizar sobre su relación con los seres humanos y la naturaleza. Los suelos son el hábitat más diverso de nuestro planeta, donde viven más de la mitad de las especies de la Tierra, pudiendo incluso llegar a una riqueza biológica por unidad de área superior a la observada en los ecosistemas sobre los suelos. En estos podemos encontrar aproximadamente un 50% de todas las bacterias y un 90% de los hongos que habitan nuestro planeta. La inmensa biodiversidad e interacción entre las distintas formas de vida en los suelos explican la razón por la cual estos son considerados ecosistemas vivos, además de un recurso natural no renovable a escala humana.

La vida en los suelos, especialmente la microscópica, es la responsable de gran parte de los servicios o beneficios ecosistémicos que los suelos proveen. Por ejemplo, ¿te has preguntado cuánto de los alimentos que consumes a diario se han cultivado u originado de los suelos? Bueno, cerca del 95% de los alimentos que ingerimos se originan de forma directa o indirecta de estos ecosistemas, y los microorganismos son el motor fundamental para que los suelos funcionen de forma sana y provean alimentos nutritivos e inocuos para nuestro consumo. ¿Alguna vez has tomado agua de pozo? Si este es el caso, el suelo ha trabajado para que nosotros podamos beber agua limpia, ya que, a través de su matriz porosa, que, junto con la actividad biológica y reacciones químicas, facilitan la remoción de posibles contaminantes. Los suelos son también muy importantes en la preservación de nuestra historia pasada, y esto lo podemos comprobar, por ejemplo, visitando el sitio arqueológico cementerio de Cuchipuy, en San Vicente de Tagua Tagua, donde podemos apreciar cómo los suelos son fundamentales para preservar nuestro patrimonio. Por otro lado, estos cuerpos ocultos pueden ser nuestros aliados contra el cambio climático, ya que tienen la capacidad de almacenar más carbono de lo que se encuentra en la atmósfera y vegetación en su conjunto, entonces si son manejados de manera sostenible, estos pueden actuar como sumideros de carbono y mitigar los efectos del cambio climático.

Para conservar estos ecosistemas primero tenemos que conocerlos y valorarlos en toda su diversidad y posibles usos, y en la Universidad de O’Higgins estamos comprometidos con esta tarea. En las carreras de Ingeniería Agronómica, Ingeniería Ambiental y en el Magíster de Ciencias Ambientales y de la Tierra buscamos formar a las nuevas generaciones de profesionales y científicos que avancen en el conocimiento del suelo y su manejo sostenible. Además, como Universidad estamos comprometidos con la difusión del conocimiento científico más allá de la academia, y para eso nos involucramos fuertemente en programas de educación ambiental destinados a estudiantes de educación básica y media, agricultores, profesionales de organismos públicos y ONGs. Solo avanzando en el conocimiento y valorización de estos ecosistemas ocultos, podremos progresar en la conservación de estos y la preservación de los servicios ecosistémicos que nos proveen.

Si interesa conocer más sobre este tema, síguenos en nuestra cuenta de Instagram @suelos_uoh o visítanos en el Campus Colchagua de la Universidad de O’Higgins.

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