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Del mundo líquido, globalización, glocalización y otras cuestiones.

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Bastantes pensadores definen a nuestro mundo actual como líquido. Siguiendo la definición del sociólogo Zygmunt Bauman el termino es usado para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos. Para Bauman la peor consecuencia de todo ello es el individualismo reinante y la renuncia a un humanismo que cada día se hace más necesario volver a abrazar.

Este concepto acuñado en el año 2000 ha sido muy utilizado en la última década para describir una “realidad líquida”, donde las acciones sociales, políticas y vida en general cambia de forma, como el agua cambia su forma según en el envase que se encuentre. Proceso que genera incertidumbre a las personas que ven una sociedad y orden distinto en cada momento.

Sin embargo, hoy vemos que esto incluso se ha extremado, ya no estamos viviendo en esta sociedad u orden líquido, sino que casi etéreo, ya no del estado donde dos materias que conviven en el mismo momento, sino de un fenómeno que se refiere a lo soluble, sin arraigo firme, donde los procesos cambian como cambia una noticia en segundos en las redes sociales.

¿Cómo nos podemos enfrentar a estos procesos?, ¿Cómo generar certezas en estos tiempos?, ¿qué certezas son las que necesitamos para sentirnos mejor, económica, políticas, sustentables, éticas?

Dia a día convivimos en un mundo y una sociedad más compleja, con diversas realidades, como son la virtual, y la física, que se relacionan entre ellas, algunas veces para el bien como cuando se generan tratamientos para superar traumas; otras veces para mal, como es la creación de retos virales para destruir la inocencia de niños e incluso adultos y por supuesto para difundir mentiras en forma de noticias y no por los medios conocidos, sino por otros que simulando la estética de un medio tradicional se hacen pasar por los mismos pero no con el fin de entregar noticias, sino difundir falsedades con objetivos no muchas veces fáciles de determinar.

Pero este es nuestro mundo, donde hoy al igual que ayer tenemos múltiples desafíos individuales, sociales, políticos y mundiales, ¿por dónde partimos?, creo que, reencontrando nuestra esencia, redefiniendo lo que queremos para nosotros y para el futuro, construyendo comunidades en busca de estos procesos, aunque sean estas comunidades virtuales o junto a nuestros vecinos.

Es que la globalización actual ha permitido que la información y las noticias viajen a una velocidad asombrosa. Las redes sociales y las tecnologías de la comunicación han acelerado la difusión de ideas y eventos a nivel mundial. Sin embargo, la glocalización implica que las personas en diferentes lugares interpretan y reaccionan a la información de manera única y local.

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Lo anterior en un mundo global, donde las influencias culturales se entrelazan y se fusionan, lo que sin dudas da lugar a una diversidad cultural que se refleja en la comida, la moda, el arte y la música, entre otras manifestaciones.  Pero al mismo tiempo que las influencias globales son evidentes, las expresiones culturales son únicas en cada lugar. En un burdo ejemplo, seguimos comiendo empanadas los domingos, pero acompañada con un vaso de Coca-Cola.

Así las cosas, la fluidez de la información y las interacciones económicas y culturales globales son inevitables. Estas dinámicas crean un entorno complejo en donde lo global y lo local están interconectados de manera profunda y a menudo impredecible.

En este sentido el desafío no solo para nosotros como medio de comunicación local, sino también para quienes elijamos para liderar nuestra pequeña área del planeta no es sino enriquecer la vida de nuestra comunidad al brindar una perspectiva local sobre cuestiones globales. Al hacerlo, se promueve una mayor comprensión de cómo el mundo está interconectado y cómo los eventos y tendencias globales tienen un impacto directo en la vida de las personas de nuestra zona, al mismo tiempo de mantener y defender aquello que nos hace únicos, diferentes y resaltar que las soluciones o las políticas, aunque puedan y muchas veces deban tener un horizonte nacional o incluso mundial, deben necesariamente responder a las necesidades locales. Es decir insistir que no es posible aplicar la misma receta en todos los territorios sin tomar en cuenta las características locales.

Y no ser como esos ejecutivos de una multitienda con presencia nacional, que aún no se explican porque -pese a las ofertas- los paraguas y abrigos no se venden en Arica.

Luis Fernando González

Sub Director.

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