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EDITORIAL: La deuda pendiente con la descentralización

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Ayer en la UOH la ministra del Interior terminó por sepultar lo que había sido una proimesa de campaña, la eliminación de los Delegados Presidenciales.

En principio estamos de acuerdo con la ministra, era una mala idea, si es que se planteaba solo eliminar esta figura y entregar todas las atribuciones a los Gobernadores. Era cambiar un centralismo por otro, ya que un Gobernador todopoderoso se convertiría así en el centro de todo, más aún de lo que es ahora. Es que descentralizar no es solo entregarle atribuciones al gobernador sino entregar a la región mayores herramientas para decidir su propio destino, en ese sentido un gobernador sin contrapesos reales como lo que existe hoy no es la solución. Es que quienes supuestamente deberían cumplir ese papel -los consejeros regionales- muchas veces no tienen las facultades para ejercer esta función o no ejercen las pocas que tienen. Muchas veces hemos sabido de proyectos que pese a que son resistidos, o que presentan incluso evidentes sobreprecios son finalmente aprobados es que es muy caro ser contrario u opositor al gobernador ya que los consejeros como representantes del territorio no tienen forma de que algún proyecto, que los necesarios fondos regionales lleguen hasta sus distritos si no es por la sola voluntad del gobernador. Solo él puede priorizar o no un proyecto y solo los proyectos priorizados pueden ser discutidos por el Gore, así simplemente un proyecto o una inversión puede ser rechazada sin que la ley exija al menos entregar razones de esta negativa. Y de que hablar a la hora de fiscalizar que los fondos estatales sean bien gastados, una vez aprobados los fondos pocas atribuciones de fiscalización tiene un consejero.

Aunque pensándolo bien, puede estar equivocada la ministra, y sería bueno eliminar a los Delegados. Ya que evidentemente no son la voz del presidente, para eso en tiempos de redes sociales e inmediatez está la propia palabra presidencial, pero a su vez se hace evidente la falta de coordinación de las distintas seremias, ejemplo claro de ello fueron los largos meses en que no hubo seremis titulares en varias carteras. En ese sentido más que un delegado lo que se necesita es un coordinador regional.

Pero la duda persiste: ¿Existe la real intención de fortalecer territorios o sólo se trata de titulares sin contenido?, habrá que estar atentos, al mismo tiempo que debemos recordar que la inmensa mayoría de los parlamentarios son representantes de regiones. Entonces, es hora que desde las “provincias” hagamos escuchar nuestra voz.

Insistimos que no todo pasa por mayores atribuciones sino también en que el Core adquiera una cada vez mayor trascendencia como representantes del territorio y así el gobierno regional sea más que un simple asignador de recursos. En este sentido el ser consejero debiese ser considerado una ocupación de tiempo completo y no una de tiempo parcial como es considerada hoy, casi como un pituto. Al menos así lo señala la ley.

Pero también pasa por que las regiones y nuestras autoridades se “crean el cuento” y más allá de atribuciones legales entiendan que son representantes de quienes votaron por ellos, por lo que es su deber representar esa voz ante el poder central y ante sus representantes en el territorio. No tener atribuciones en este sentido no es excusa para no entrar en cualquier tema que ataña a la región y ser una fuerte voz que impulse los necesarios cambios. Avanzar no solo en el plano legal, o en el discursivo sino también en el plano simbólico. Por ejemplo, un buen símbolo sería que la organización del tradicional desfile del 2 de octubre retornara al papel local y no se mantenga secuestrado en los representantes del poder central (antes las intendencias y ahora la Delegación Presidencial).

Solo para tenerlo claro, lo que pedimos es una mayor descentralización, no una regionalización.

La Real Academia de la Lengua (RAE) define al primer término como “Acción o efecto de regionalizar”, o sea que las políticas o decisiones centralizadas se regionalicen o adecuen a la zona nacional indicada. Es decir, más o menos lo mismo que hemos observado en mayor o en menor medida hasta hoy, donde ni se satisface las necesidades de las regiones, ni se solucionan los problemas puntuales que se dan en forma particular. La delincuencia en O´Higgins no tiene las mismas características que en Arica o pocas son las determinaciones en cuanto por ejemplo cuarentenas se tomaron a nivel local durante la pandemia.

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Por su parte el termino Descentralizar es “Transferir a diversas corporaciones u oficios parte de la autoridad que antes ejercía el gobierno supremo del Estado”, es este punto el que hoy pelean las voces regionalistas, queremos que de una vez por todas se dé una real autonomía a las zonas para que decidan cómo solucionarán algunas problemáticas. Y ojo que la definición habla de corporaciones, no personas. No todas las atribuciones deben ser entregadas al Gobernador Regional, pero sí a la región.

Luis Fernando González V

Sub Director.

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