El migrar para crear un nuevo hogar, sobre todo en un lugar totalmente desconocido, es un proceso bastante complejo y colmado de dudas. Comenzar de nuevo en el mercado laboral, en oficios que en muchos de los casos son desconocidos, cambios culturales, gastronómicos y emocionales, permite intentar emprender en busca de una mejor calidad de vida.
El caso Venezuela, es referencia a nivel mundial y donde Chile no escapa a esta realidad, que ha acogido a miles de inmigrantes, que decidieron escoger este país austral, como su segunda Patria, para huir de la situación política, social y económica del país petrolero, que en otrora era considerada la nación con el mejor crecimiento económico de la región.
Podemos definir la migración como el movimiento que implica abandonar un hogar o lugar, para establecer uno nuevo y los que la lleven a cabo se denominan migrantes; mientras que inmigrante, se denomina a la persona que llega a un lugar, tras una migración.
Uno de los aportes, en el que el inmigrante puede ayudar al país que los acoge, es el emprendimiento y su incorporación al mercado laboral. En el caso de Chile, y más aún en la ciudad de Rancagua, como capital de la región de O´Higgins, es una oportunidad de desarrollo y productividad para el país.
Este fenómeno de la migración, ha generado un creciente interés en los últimos años, y para muestra un botón, los extranjeros que se han establecido en nuestra ciudad capital, ofreciendo sus conocimientos profesionales en diversas áreas, al igual que aquellos que ponen en práctica su espíritu empresarial con nuevos negocios a través del emprendimiento de lo que más saben hacer.
Es importante destacar que, los emprendedores inmigrantes no emprenden por no tener alternativas en el mundo laboral, sino porque son capaces de reconocer una oportunidad en el mercado y una demostración de ello, son los pequeños y medianos empresarios que han llegado a Rancagua de diversos países, aportando su granito de arena para ser parte de nuestro crecimiento como ciudad, región y nación.
FABIO GABRIEL QUEVEDO: UN FIEL EMPLEADO CONVERTIDO EN JEFE

En la búsqueda de emprendedores exitosos, nos topamos con un vivo ejemplo de constancia, perseverancia y deseos de superación, un joven de 30 años, nacido en la ciudad de Valencia (Venezuela), quien salió de su ciudad natal en el año 2018, con destino a Ecuador, país que lo albergó por tan solo seis meses, pero que por motivos familiares decidió emprender un nuevo rumbo.
Se trata de Fabio Gabriel Quevedo Loaiza, quien un tanto nervioso por la entrevista, nos contó su dramático periplo al decidir salir de Ecuador, pero convencido que su destino exitoso estaba muy cerca de logarlo.
Fabio Gabriel, a quien sus amigos y familiares le llaman “Gabo”, llegó a Chile un 22 de febrero de 2019, luego de varios intentos por atravesar a tierras australes por pasos no habilitados. Fueron ocho intentos que hizo para pasar, pero Migración de Chile, le rechazaba su paso, por lo que un tanto decepcionado, pero convencido que lo lograría, en el noveno fue la vencida, logró pisar suelo chileno, para luego establecerse en la capital regional.
“Chile es un país de oportunidades para nosotros los inmigrantes”, fue de entrada lo que expresó Gabo, cuando se le consultó por qué tanta insistencia por llegar a Chile, pero a la vez catalogó de “traumática” su llegada por pasos no habilitados, porque eso significaba “empezar de cero una vez más, pero… ha valido la pena”.
En un principio, este venezolano se dedicó a trabajar de repartidor (Delivery) en bicicleta (desafiando el inclemente frío y la lluvia), como único medio de transporte para desplazarse, el cual se le dañó cuando realizaba un pedido y tuvo que caminar varios kilómetros para cumplir y hacer efectivo el pedido, pero corrió con la suerte de conseguir en poco tiempo su primer empleo formal, como cocinero.
“Yo me metí por Yapo, conseguí el aviso, me postulé el 12 de octubre de 2020, al día siguiente conseguí la entrevista y el 22 comencé a trabajar, de planchero, luego como encargado y hace año medio, Dios me dio la oportunidad y ahora soy el nuevo dueño del local”, relató Fabio Gabriel Quevedo.
El proceso de transición de empleado a dueño, Gabriel comentó que eso se logra siendo honesto, “porque siempre y cuando hagas bien las cosas, la vida te da una oportunidad”.
“Chile, Dios y mi jefe me dieron la oportunidad de ser el nuevo dueño del negocio”, asentó este exitoso emprendedor, que en su memoria recuerda que fue un 15 de diciembre de 2023, cuando le hicieron la propuesta de quedarse con el local de comida.
“El cambio ha sido radicalmente para bien, aunque con más responsabilidad”, comentó mientras no perdía de vista a sus empleados cocinando y atendiendo a los clientes durante la entrevista.
Cuando se le preguntó sobre su relación con el personal, dijo tajante que “estoy feliz con mi personal, porque a la hora de surgir un problema, lo resolvemos conversando”. Dos encantadoras mujeres le acompañan en la cocina, Luisa Ortiz (venezolana) y Ana Olave (chilena).
Comida al Paso “Gabo”, ubicada en avenida Salvador Allende, 109, frente al Hospital Regional “Franco Ravera Zunino” de Rancagua, comenzó a laborar en un segundo turno hasta las 10:00 de la noche, con mucha más variedad de comida y entretención para los niños.
Fabio nos confesó que, 80% de la clientela que llega a su establecimiento es chileno, un alto porcentaje que más consume, al resto de los clientes, ya que “la mayoría de los platos es de gastronomía chilena, con sazón venezolano” …buen provecho!!!
MERCY MAJIN REYES MARTÍNEZ: LA HUMILDAD HECHA MUJER

Su carácter jovial, alegre, amable y sencilla, pero también fiel creyente de Dios, nos cautivó al hacer entrada a su negocio, que hoy, después de 10 años de haber comenzado su emprendimiento en el rubro de la belleza femenina, actualmente es convertido en uno de los Salones de Bellezas más concurridos del Mall Plaza América de Rancagua.
Una morena de cabellos ondulados, color negro azabache y muy coqueta, hace honor a la belleza femenina, que la define como una mujer empoderada y bien arreglada.
Así es Mercy Reyes Martínez, una encantadora ecuatoriana que hace 11 años decidió salir de su terruño, no por situación país, sino por viaje de turismo. Tomó un vuelo directo para Santiago, para luego radicarse en la capital de la región, porque “siempre me gustó Rancagua, al punto que me traje a mis hijos y una hermana”.
Nuestra entrevistada nos abrió las puertas de “Queens Studios”, un establecimiento dedicado, no solo a ofrecer los servicios estéticos, sobre todo corte, teñido y peinado de pelo, sino también afeitado, depilado, manicura, pedicura, entre otros.
Hace 10 años, esta ecuatoriana emprendedora y exitosa, nos contó como anécdota y mala experiencia, cuando en su primer negocio de lavado de auto fue objeto de un robo, lo que la obligó a iniciar de nuevo con el emprendimiento de una pequeña heladería en el Mall Plaza América; y más temprano que tarde, aprovechó de comenzar en el mundo de la belleza, donde logró habilitar un espacio en el mismo centro comercial, en el rubro de manicurista, hace exactamente 8 años.
Durante el transcurso de la conversación, el sorbo de un delicioso café, hacía la pausa en la tertulia, mientras una de sus hijas le hacía pequeños retoques en negra y larga cabellera, para la sesión de las fotografías.
Comenzó con este negocio apoyada de dos compañeras (colombiana y ecuatoriana), y posteriormente abrió su primer local al otro extremo del Mall, con Queens Studios.
Para Mercy, el secreto para ser un inmigrante y emprendedor exitoso, “es importante la constancia y la disciplina, porque si te llegas a caer, igual te levantas”.
“Mucho trabajo, mucha disciplina, mucho sacrificio y aquí estamos, con un equipo espectacular de profesionales”, dijo con mucho orgullo y un gesto de agradecimiento, con sus manos cruzadas en su pecho.
No quedan dudas de ser una fiel creyente de Dios, a quien no dejaba de nombrar y agradecer por todo lo que ha logrado en su vida, porque para esta querendona inmigrante ecuatoriana “uno no es nadie sin Dios…tu propones, Dios dispone”.
Nos cuenta que conoció a una venezolana, que para ella es “un espectáculo de mujer”, quien laboraba en el área de aseo en el establecimiento, una también inmigrante que le agradecía todo lo que hacía con sus compatriotas, ya que, gracias a ella, los venezolanos podían llevar y enviar dinero a su familia.
“Chiqui” es la mujer venezolana a quien Mercy se refiere, quien la hizo reflexionar y ver la vida de otra manera, porque “Ahí yo cambié el chip de mi vida, porque esto Dios me lo presta, lo cual administro de gran manera para un equipo espectacular, porque yo necesito de ellas y ellas necesitan de mí”.
Cuando se le preguntó sobre su relación con sus empleadas, nos corrigió, y prefirió utilizar el término de “compañeras”, porque el primero no corresponde y es poco conveniente.
“No me importa limpiar y hacer aseo con mis compañeras, porque esto es mío y debo dar el ejemplo”, asestó a decir con mucha firmeza.
Felizmente casada con un chileno, de profesión ingeniero eléctrico, Mercy Reyes afirmó muy convencida que sin él no hubiera podido avanzar, ya que ha sido una gran ayuda en su deseo de alcanzar sus metas.
“Con lo poco que tengo, para qué más, pero tengo que estar ahí para un equipo que me necesita, porque si yo no estoy bien, ellos tampoco estarán bien”, indicó.
Un “no” rotundo a un posible regreso a su país, Ecuador, porque ya se ha reencontrado con toda su familia, que logró traerlas, tras la inseguridad que reina en esa nación, donde el secuestro y la extorsión se han intensificado, le impide emprender un próximo retorno.
“El consejo que yo le doy a esa comunidad tan grande de inmigrantes aquí en Chile, es que, si se puede, siempre y cuando se haga del lado decente, así sea limpiando, lavando autos y no pidiendo ni robando y mucho menos haciendo daño”, es la recomendación que hace a todo extranjero que decida llegar a este país de gente noble y buena.
“La inmigración, independientemente, que no tengamos documentos, podemos hacer el bien. Si hay frío vendemos café y si hay calor, vendemos agua. Debemos ver el lado bueno del inmigrante luchador, decente y bueno”, expresó.
Los que hemos llegado a Chile, es por los problemas graves en nuestros países, por lo que considera que la gente debe ser más empática y condescendiente con los inmigrantes que en su mayoría vienen a hacer el bien.
“Nací bella, pero pobre”, expresó al unísono de una carcajada, cuando le preguntamos si estaba conforme con lo que hasta ahora había logrado en su vida, pero dijo que, “debo estar bien para todas ellas”, refiriéndose y señalando a todas las chicas dentro del salón de belleza.
MARCO ENET: DE CARTONERO A PANADERO

La situación país, lo obligó a salir de Venezuela hace casi seis años, animado por un amigo, decidió hacer un largo viaje, que inició desde la ciudad de San Cristóbal, capital del estado Táchira (Venezuela) hacia Chile, un 22 de septiembre de 2018, con la firme disposición de trabajar en el rubro de panadería.
Marco Antonio Enet Jaimes, abrió las puertas de su negocio “El Gocho Amasandería” para contarnos parte de su experiencia de vida, al dejar atrás con mucha tristeza, no solo a un país, sino a toda su familia, en busca de una mejor calidad de vida, porque “la situación de Venezuela y la presión económica que teníamos” lo obligaron a llegar a la tierra del Libertador Bernardo O´Higgins y que hoy la siente como suya, junto a gran parte de su grupo familiar.
Este venezolano de pura cepa, a quien cariñosamente le conocen como “El Gocho”, de apenas 43 años se ha convertido en un emprendedor exitoso, al contar con una panadería que se ha ganado, por la calidad de su producto, una amplia cartera de clientes nativos y extranjeros.
Marco cuenta que, al llegar a Rancagua, su primer empleo fue en una cartonera, que se especializaba en encerar cajas para el envasado de frutas. “Estuve solo una semana, porque ya estaban liquidando el personal, y la empresa cerraba para esa temporada”, para luego pasar a una carpintería, donde trabajaba en el área de mantenimiento.
Dijo, que comenzó con el rubro del pan, pero confiesa que “yo venía con la idea, pero no tenía la fuerza económica en ese momento y se produce el estallido social en el 2019”.
Después de la revuelta, llegó su familia y ante la misma situación económica de aquel entonces, los llevó a emprender nuevamente aquí en Chile.
Explicó Marco que, para dar a conocer su emprendimiento, la calle era la solución y desde las afueras del mismo condominio donde residía, comenzó a vender el pan, lo que generó que “poco a poco la gente me fue conociendo” y hoy día le conocen como “El Gocho” (apelativo que se les da a los venezolanos nacidos en la región de Los Andes).
Un pequeño local arrendado en la avenida Samuel Román Rojas de Rancagua, le sirvió para comenzar a fabricar el pan, con nuevos aparatos, donde “hacía el pan, horneaba y salía a vender” a las afueras del condominio de Brisas de Kennedy.
Gozar de los beneficios del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) fue una gran ayuda para seguir adelante en su proyecto, ya que “solo contaba con un horno pequeño y la masa la trabajaba a mano”.
Actualmente el pan que elabora y vende es la combinación entre chileno y venezolano.
Hoy en día, uno de sus proyectos inmediatos es contar con tres locales, el actual en Samuel Román Rojas; otro en calle Arica, de Villa Don Mateo; y a finales de julio aperturó otro local en población San Luis, donde éste último también contará con fabricación y venta al público.
Un pausado silencio invadió la conversación, cuando se le preguntó si se considera un emprendedor exitoso, a lo que respondió: “en realidad, hemos creado un buen equipo, porque fui la chispa que le dio arranque al motor, pero todo ha sido como un acople de mis hermanos, mi mamá y mi familia”.
Piensa regresar a su país natal, pero mantener una constante conexión, porque Chile todavía cuenta con una economía bastante estable, por lo que considera difícil regresar a su país natal (Venezuela).
“El calor de familia siempre hace falta”, expresó al comentar que en marzo de 2023 viajó para visitar parte de su familia que queda en Venezuela, donde estuvo por dos meses y medio “y no me quería regresar”.
ELICENA GÓMEZ ESPÍN: “MIGRAR PARA VER LA VIDA DISTINTA”
Después de tres décadas de haber arribado a nuestro país, ilusionada con el amor que había profesado y jurado a su pareja de esa época, cuando solo contaba con 16 años, Elicena Gómez Espín se convirtió progresivamente en una destacada periodista y emprendedora en el mundo de las comunicaciones, dada la experiencia, tanto en radio como en televisión, que había adquirido en Ecuador, su país natal.
Su matrimonio duró muy poco, apenas 6 años, y posteriormente ocho años después decide contraer matrimonio, relación que conserva muy feliz hasta la fecha y espera mantener por el resto de su vida.
Comenta que una vez que llega a Chile, asumió en la presidencia de Ecuador, Rafael Correa, quien -según Gómez Espín- “comenzó a quitar los medios de comunicación” y hoy el canal al que trabajó es una televisora de señal pública. Confiesa, además, que nunca se sintió perseguida por el gobierno de su país, como trabajadora de medios, ya que su labor era fundamentalmente en el área de producción.
“Estando aquí en Chile nunca perdí el vínculo con mi país a nivel diplomático y siempre estar más cerca de mi comunidad con esos nexos diplomáticos en un sentido de colaboración”.
Recordó la profesional del periodismo, que en la época cuando Rafael Correa comenzó a quitar los medios de comunicación (Radio y televisión) en Ecuador, ya era presidenta regional de la Asociación de Radiodifusores de Chile (Arch) y fundó hace 24 años una empresa de radiodifusión, como una de sus actividades que desempeña actualmente.
Como apasionada de los medios de comunicación, Elicena también incursiona en el área cultural, ya que la relación con la comunidad ecuatoriana, ha sido su felicidad y el reencontrarse con su identidad.
Nos cuenta que no volvió a Ecuador, porque sus padres vivían en Europa, pero que su regreso era más emocional y afectivo, por haber nacido en Ecuador, donde solo, en los 30 años que lleva en Chile, ha viajado unas cuatro veces a su país de origen.
“El espíritu emprendedor que tenemos los inmigrantes me motivó a quedarme en Chile, donde no debe haber pobreza, no se ve el vaso vacío, sino que se comienza a ver todo lo bueno que te puede dar un país, cuando en tu territorio propio no se te podía dar”, expresó de manera convencida nuestra entrevistada.
Como buena periodista, sus palabras fluían a gusto y acotando lo expresado anteriormente, dijo que “Cuando valoras eso, comienzas también a querer el país que te acoge, a respetar a las personas y cuando fui moviéndome en esa dinámica me di cuenta que construía mi vida e iba avanzando”, lo cual influyó mucho la mentalidad italiana de su padre, de no portarse mal en otro país.
Ilustró de manera explícita y sencilla que, el año cuando llegó a Chile, fue el primer, era el primer gobierno de la democracia, con el primer presidente de la República electo democráticamente, después de Augusto Pinochet, por lo tanto, según Elicena Gómez, Chile era una sociedad con consecuencias de comportamiento, actitud, respeto y me aposté a esta sociedad”.
“Yo me considero una persona afortunada (…) hay que ser migrante para comenzar a ver la vida distinta, porque cuando llegas a otro país, no tienes todo lo que tenías en tu hábitat y tu confort”, expuso.
Finalmente, cuando se le pidió dar un consejo a esos migrantes que piensan llegar a este país en un momento dado, Elicena Gómez Espín, considera y lo define como una disciplina de vida, por lo tanto, “está en tus manos el camino que quieres diseñar para ti, porque para tener ese pensamiento, no solo necesitas de un título, sino también los valores y aprendizaje de los padres”.
Para cerrar la entrevista, la colega de raíces ecuatoriana y hoy convertida en una reconocida periodista en la comuna de San Fernando, a través de su Radio Manía, afirmó que para lograr ser una persona exitosa se requiere de perseverancia, rectitud, disciplina y siempre ponerse a la altura de las circunstancias.
