Por: Ricardo Obando y Alfredo Bravo.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó su recientemente el “Desarrollo Humano de las Comunas de Chile”. Dicho estudio, realiza una actualización exhaustiva del Índice de Desarrollo Humano (IDH) a nivel comunal en todo el país, donde se incluye la región del Libertador.
Los resultados revelan las persistentes desigualdades territoriales y ofrecen una valiosa herramienta para entender las diversas trayectorias de desarrollo humano en las comunas chilenas.
Georgiana Braga-Orillard, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Chile señaló en la presentación que “el Desarrollo Humano no sucede en abstracto, sino en territorios concretos. En ellos las personas acceden a la mayoría de bienes y servicios requeridos para satisfacer sus necesidades, donde ejercen varios de sus derechos sociales y políticos y donde desarrollan sus proyectos de vida. Es decir, el lugar de residencia es determinante en el bienestar de las personas. Por eso para el PNUD es clave abordar la dimensión territorial del desarrollo humano y ofrecer datos actualizados que puedan orientar la toma de decisiones”.
El documento muestra que, en varias regiones del país, más de la mitad de la población reside en comunas con un IDH medio-bajo o bajo. Ejemplos claros son O’Higgins (56%), Maule (80%), Ñuble (61%), La Araucanía (67%) y Los Ríos (57%). Y que las mayores brechas entre comunas se reflejan en los ingresos per cápita. Así, quienes residen en comunas con un IDH muy alto, obtienen ingresos hasta cuatro veces mayores que quienes viven en comunas con un IDH bajo, y duplican los de las personas de comunas con IDH alto.
LOS DATOS DE LA REGIÓN

O’Higgins se caracteriza por una combinación de áreas rurales y urbanas, con una fuerte presencia de actividades agrícolas, especialmente en el ámbito vitivinícola, frutícola y agrícola.
Rancagua, junto con otras comunas como Machalí y San Fernando, lidera el desarrollo urbano e industrial, beneficiándose de una mayor diversificación económica y de una proximidad estratégica a Santiago. Sin embargo, la región también enfrenta importantes disparidades en el desarrollo humano, especialmente entre las comunas rurales y urbanas, lo que impacta la calidad de vida y las oportunidades de sus habitantes. El 56% de la población reside en comunas de desarrollo humano bajo o medio-bajo.
Respecto a la distribución de las categorías del desarrollo humano, en el nivel alto la comuna mejor ubicada en Machalí. Con un IDH de 0.7796, esta localidad refleja un nivel alto de acceso a servicios y mejores indicadores socioeconómicos, con un ingreso per cápita de $584.144 y una alta tasa de escolaridad de 12.9 años en promedio. La proximidad a Rancagua y su rol como área residencial para profesionales que trabajan en la capital influyen positivamente en sus indicadores.
En tanto, en un nivel medio-alto, aparecen Rancagua (IDH 0.6579), Olivar (IDH 0.6430) y San Fernando (IDH 0.6261). Estas comunas, además de su importancia en la producción agrícola, cuentan con un desarrollo urbano significativo y un mejor acceso a servicios de salud y educación. Sin embargo, persisten desafíos en la equidad, con tasas de pobreza multidimensional cercanas al 18% en algunos casos.
Mientras que, en un nivel medio-bajo está la mayoría de las comunas de la región (17 comunas), incluyendo Santa Cruz (IDH 0.5962) y San Vicente (IDH 0.5950). Estas áreas enfrentan retos en términos de inversión municipal, acceso a servicios básicos y oportunidades de empleo, especialmente en las comunas más alejadas de los centros urbanos. La pobreza multidimensional se sitúa entre 15% y 22%, reflejando carencias en vivienda y educación.
Y, en un bajo nivel, son 11 las comunas incluidas. Entre ellas están Nancagua (IDH 0.5392) y Pumanque (IDH 0.4887), zonas que, por su naturaleza más rural, enfrentan mayores desafíos en cuanto a la diversificación económica y acceso a servicios básicos. Las tasas de pobreza por ingreso y multidimensional superan el 20%, lo que evidencia condiciones socioeconómicas desfavorables.
Ahora bien, en la relación tamaño de población y categoría de desarrollo, Rancagua (262.082 habitantes) muestra una mejor capacidad para atraer inversión y proveer servicios, lo que se traduce en mejores indicadores de desarrollo humano. En cambio, comunas más pequeñas y rurales como Pumanque (4.231 habitantes) enfrentan mayores dificultades para mantener una infraestructura adecuada y generar empleo, lo que limita su desarrollo.

OTRAS CATEGORÍAS
En el ítem desarrollo humano y escolaridad, Machalí lidera la región con un promedio de 12.9 años de escolaridad, seguido de Rancagua con 11.9 años. Ciudades que presentan una mayor permanencia en el sistema educativo y acceso a oportunidades de formación. Por otro lado, comunas rurales como Chépica y Pumanque tienen promedios de escolaridad de 9.2 y 8.9 años respectivamente, lo que evidencia un acceso limitado a la educación superior y una menor permanencia en el sistema escolar.
En materia de ingreso y pobreza, el ingreso per cápita varía considerablemente en la región, con Machalí ($584.144) y Rancagua ($418.510) liderando en términos económicos, mientras que comunas rurales como Chépica ($250.467) y Paredones ($239.323) tienen ingresos significativamente más bajos. Las tasas de pobreza por ingreso en comunas rurales como Pumanque alcanzan el 24%, mientras que en comunas urbanas como Machalí se reduce al 3%. Sin embargo, la pobreza multidimensional es un desafío transversal en la región, con tasas que superan el 20% en varias comunas.
Ahora bien, en lo que respecta a salud y mortalidad, la tasa de años de vida potencialmente perdidos (AVPP), que refleja las muertes prematuras, es un indicador clave para la región. Paredones y Pumanque presentan tasas de AVPP altas, lo que sugiere un acceso limitado a servicios de salud de calidad. En contraste, comunas urbanas como Machalí muestran mejores condiciones de salud, con la mayor expectativa de vida de la región.
A su vez, en economía y distribución sectorial, se destaca que la región se apuntala en
la agricultura en las comunas rurales. Sin embargo, en Rancagua y San Fernando, se presenta una mayor diversificación económica con una fuerte presencia del sector servicios y comercio, lo que contribuye a su mayor desarrollo. Pumanque y Nancagua, en tanto, dependen en gran medida del sector primario, lo que limita su capacidad de generar empleos estables y diversificados.
FACTORES DE LA DESIGUALDAD
El estadio, da cuenta que la región presenta disparidades importantes en desarrollo humano, las cuales están profundamente influenciadas por factores económicos, geográficos y sociales.
El primer punto dice relación con la dependencia de la agricultura y sectores primarios (por ser una de las principales regiones agrícolas de Chile, especialmente en producción de frutas, hortalizas y vitivinicultura). Si bien este sector genera empleo, la mayoría de los trabajos son estacionales y de baja remuneración, especialmente en comunas rurales como Pichidegua, Chimbarongo y Malloa. La alta dependencia de la agricultura hace que muchas comunas sean vulnerables a las fluctuaciones de precios y a los impactos del cambio climático, lo que genera desigualdades en ingresos y estabilidad económica en comparación con comunas urbanas como Rancagua o Machalí.
Así mismo, se da cuenta de la centralización de servicios en comunas urbanas. En este apartado, Rancagua, como capital regional, concentra gran parte de los servicios públicos y privados de la región, incluidos salud, educación, y oportunidades de empleo. Esto crea una brecha significativa con las comunas rurales, donde el acceso a servicios básicos es limitado. Las personas en Navidad o Paredones, enfrentan dificultades para acceder a atención de salud especializada o educación de calidad, lo que perpetúa las desigualdades y limita las oportunidades de desarrollo humano en estas áreas.
Es más, se agrega también las desigualdades en infraestructura y acceso a servicios públicos. Comunas rurales, especialmente aquellas ubicadas en zonas aisladas o de difícil acceso, cuentan con menor infraestructura y menor inversión en servicios públicos en comparación con las áreas urbanas. La infraestructura de caminos, transporte y telecomunicaciones es más deficiente en estas comunas, dificultando la movilidad y la conectividad. Esto afecta negativamente a comunas como Litueche y La Estrella, que enfrentan mayores barreras para su integración al mercado laboral y educativo de la región.
En materia de condiciones laborales y empleo informal, la región tiene una alta tasa de empleo informal, especialmente en el sector agrícola. Los trabajadores agrícolas temporales a menudo carecen de acceso a seguridad social y estabilidad laboral, lo que limita sus ingresos y acceso a beneficios básicos como pensiones y salud. Esta precariedad laboral es más común en comunas rurales, donde una gran proporción de la población depende de empleos estacionales y de baja cualificación.
También se agregan brechas educativas. Las disparidades en el acceso a educación de calidad son evidentes, donde las comunas urbanas cuentan con mejores instalaciones educativas y recursos que las comunas rurales. En Pumanque y Marchigüe, las oportunidades educativas son limitadas, y los estudiantes a menudo deben trasladarse a otras comunas para acceder a una educación de calidad, lo que implica costos adicionales y barreras logísticas.
Otro punto de desigualdad regional apunta a la concentración de la inversión en Rancagua y Machalí. La inversión privada y pública en la región tiende a concentrarse en ambas comunas, donde existen mejores condiciones para la industria y los servicios. Esto genera una disparidad en el desarrollo económico y de infraestructura entre las áreas urbanas y las comunas rurales, donde la inversión es considerablemente menor. La falta de recursos limita el crecimiento económico y las oportunidades de empleo en comunas rurales, perpetuando un ciclo de dependencia en empleos agrícolas y baja diversificación económica.
Finalmente, la migración interna hacia comunas urbanas también se considera clave en materia de desigualdad. La falta de oportunidades económicas y de servicios básicos en las comunas rurales ha fomentado una migración interna hacia las comunas urbanas de la región, especialmente hacia Rancagua. Esta migración contribuye a la despoblación de las comunas rurales, debilitando aún más sus economías locales y generando un envejecimiento de la población que queda en estas áreas, lo que a su vez aumenta la demanda de servicios sociales y de salud.
Entre los factores que explican la desigualdad entre comunas de la región, el estudio identifica la importancia de la cercanía urbana y el dinamismo económico. Las comunas más cercanas a centros urbanos, con mayor autonomía financiera y dinamismo empresarial, presentan mejores niveles de desarrollo humano. Esta capacidad para generar y gastar recursos propios permite a estas comunas invertir en infraestructura y servicios que promueven el bienestar de sus habitantes.
Machalí lidera en la región

Esta comuna, conurbación de la capital regional, lidera varios ítems del Índice de Desarrollo Humano en O’Higgins.
Su alcalde, Juan Carlos Abud, puntualizó que “son muchos factores, uno tiene que ver con los espacios públicos, nosotros nos hemos preocupado de mantener en buenas condiciones los espacios públicos. Acá en Machalí uno puede ir caminando al Centro de Salud Familiar donde hemos reforzado el personal médico, con doctores (3) en emergencia, hemos comparado más ambulancias, nos hemos preocupado de mejorar nuestro sistema educativo, recambio de luminarias. Por tanto, son un cúmulo de diferentes factores que han ido mejorando la calidad de vida de nuestros vecinos”.
Claro está que, pese a los números que posicionan a la comuna como líder en la región, Abud recalca que “claramente es uno de los aspectos que tenemos que mejorar es la conectividad, nosotros heredamos una mala planificación urbana, y ahí tienen que estar nuestros esfuerzos”.
