Falta de frecuencia y alza de tarifas, algo falla en el transporte público de Rancagua.

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Para quienes dependemos del transporte público en Rancagua, la falta de micros es una realidad incuestionable. Después de las 21 horas —y muchas veces incluso antes— es prácticamente imposible encontrar una. Lo preocupante no es solo la ausencia de fiscalización sobre la frecuencia de los recorridos, sino que, a pesar de recibir millonarios subsidios, las empresas de transporte no cumplen con el 50% de los servicios pactados. Así lo reconocieron los seremis de Transportes Boris Acuña el 6 de mayo de 2022 y la actual secretaria ministerial Flavia González en declaraciones publicadas en este medio el 2 de octubre del 2024.

Lejos de mejorar, la situación se ha vuelto más crítica. El gobierno regional entrega millonarios subsidios a través de diversos programas a las micros, incluyendo la compra de micros eléctricas lo que aleja el tema del precio del diésel de la ecuación de la tarifa, pero en vez de exigir que este dinero de todos nosotros entregados a empresarios privados se traduzca en un servicio eficiente, la respuesta ha sido subir el pasaje: 10 pesos en diciembre y ahora 20 más en febrero. A lo que habría que sumar otros 10 pesos el 1 de agosto de 2024. Es decir, pagar más por un servicio que sigue empeorando.

La falta de micros no solo afecta a quienes dependen de ellas para movilizarse. También ha generado un cambio en la forma en que los rancagüinos se trasladan. La gente ha optado por comprar autos, lo que ha provocado un aumento explosivo de vehículos en la ciudad, incluyendo además el intensivo uso de Uber y otras aplicaciones. Este incremento del parque automotriz ha derivado en más tacos, lo que a su vez genera un problema aún mayor: los buses quedan atrapados en la congestión y su frecuencia disminuye todavía más.

Estamos atrapados en un círculo vicioso donde el Estado sigue subsidiando a empresas que no cumplen, los pasajeros pagan más por un servicio deficiente, y la ciudad se llena de autos ante la falta de alternativas confiables. Mientras no haya una regulación seria, con exigencias claras y fiscalización efectiva, el transporte público de Rancagua seguirá en decadencia, afectando no solo la movilidad, sino también la calidad de vida de sus habitantes.

Punto a parte merece que los comunicados de prensa de la Seremi de Transportes sobre el alza de tarifas, además de explicar poco, parecen ser parte de un discurso más comunicacional que de situaciones concretas: Juzgue usted.

El comunicado entregado en diciembre del año pasado señaba en voz de la seremi Flavia González “Desde el Ministerio de Transportes, damos a conocer esta modificación tarifaria para la comuna de Rancagua, la que es parte de un proceso gradual el cual busca no afectar el bolsillo de las familias. Comprendemos el valor del transporte en la vida de las personas y esta modificación es en pos de seguir avanzando en proyectos que mejoren la calidad de vida y entreguen más servicios a todos los habitantes de Rancagua”, y el comunicado de este año dice ““el reajuste de la tarifa de los pasajes del transporte público mayor para el sistema de la comuna de Rancagua considera una serie de factores. Por una parte, la realidad de las economías familiares y, por otra, la optimización de los recursos que permitan continuar concretando mejoras para los sistemas de movilidad local, equiparando la cancha y elevando la calidad de los servicios ofrecidos”.

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En el mismo comunicado se destaca que “esta modificación de tarifas permitirá al Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones optimizar recursos, para así impulsar el desarrollo de más y mejores condiciones del transporte público en regiones, fomentando no sólo la descentralización, sino que también la equidad territorial y la modernización mediante diversos proyectos propios y colaborativos”. Y si queda alguna duda, en el comunicado dando cuenta del alza de la taifa en 10 pesos el 1 de agosto de 2024 señalaba; «Ante esta realidad, el MTT trabaja para impulsar el desarrollo de más y mejor transporte público en las regiones, fomentando no solo la descentralización, sino que también la equidad territorial y la modernización a través de diversos proyectos propios y colaborativos»

Solo falta saber cuáles son esas mejoras.

Luis Fernando González V

Sub Director.

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