En la memoria de Juanita, siempre hubo un hilo y una aguja dando vueltas. Su madre, su tía y su abuela eran mujeres que, entre labores y conversaciones, encontraban un espacio para tejer, “Todas algo hacían siempre. Todas arañita. Mi mamá tejía manteles con destilados, piezas que parecían de encaje, y todo eso yo lo aprendí de chiquita”, recuerda con orgullo. Ese aprendizaje, que parecía guardado en el baúl de los recuerdos, se convirtió con los años en su mayor tesoro.
La vida laboral llevó a Juanita Rojas por otros rumbos. Por años, se desempeñó en un mundo muy distinto al de las lanas y los ganchillos trabajando como asesora comercial en un rubro difícil y demandante, la venta de servicios en un Parque Cementerio. “Era un trabajo de mucho esfuerzo, con horarios extendidos, prácticamente 24/7. Con la pandemia, la presión fue mayor y me pasó la cuenta”, recuerda con franqueza. El estrés y la presión la llevaron a detenerse y mirar hacia adentro.
La memoria de su madre, de su tía y de su abuela se hizo presente y fue entonces cuando buscó consejo en las personas más importantes de su vida: sus dos hijas, ambas profesionales -una psicóloga y la otra abogada- quienes le dieron el empujón emocional y económico para comenzar esta nueva etapa. “Les dije que no tenía ganas de volver a trabajar en lo de antes, y me respondieron que era maravilloso, que hiciera lo que me gustara. Esa fue la mejor respuesta que me pudieron dar”, dice con emoción.
NACE “BY JUANY TEJIDOS”
Con esas palabras de aliento, Juanita volvió a lo que había marcado su infancia, el crochet. “Aquí estoy, haciendo lo que quiero, lo que me gusta. Voy creando lo que va saliendo en el minuto”, cuenta mientras muestra sus productos, todos hechos completamente a mano.
En su taller casero de Membrillar, rodeada de lanas de colores y con una paciencia infinita, da vida a piezas únicas con su sello: llaveros desde $2.000, atrapasoles que llenan de luz los espacios, carteritas, estuches, cenefas para cortinas, monederos y los llamados casquetes que hoy marcan tendencia son parte de su catálogo donde todo es hecho a mano, con el cuidado y el arte que heredó de sus ancestros “Según el trabajo, cada bolso o accesorio puede tomarme varios días, pero todo es personalizado. La gente me dice el color predilecto y yo lo transformo en crochet”, comenta.
Para Juanita, “By Juany Tejidos” es más que un emprendimiento, es una forma de vivir con calma, disfrutando el proceso “Vivo solita, pero me siento acompañada por cada cosa que hago. Y de verdad, a esta altura, uno ya sobrevive con un poco menos, siempre que sea haciendo lo que le gusta”.
PEDIDOS PERSONALIZADOS
Su vitrina principal está en ferias y las redes sociales, donde comercializa sus creaciones bajo el perfil @hechoamano_byjuany en Instagram y también por WhatsApp (+56 9 3078 3301). Allí recibe pedidos personalizados, con colores y diseños a elección, que entrega siempre con la calidez de lo hecho a mano.
En un mundo acelerado, donde muchas veces predomina lo desechable y la producción en serie, Juanita reivindica el valor de lo artesanal. Cada puntada tiene un tiempo, una dedicación y, sobre todo, una historia. Es el legado de sus mujeres arañitas, que sigue vivo en sus manos, y que ahora se proyecta en quienes adquieren sus tejidos “Esto es arte en crochet, artesanía hecha con cariño. Cada pieza es única, una cosita bien linda que me llena el corazón”, resume con sencillez.
De este modo, para Juanita el crochet es una forma de recordar a sus mujeres arañitas y de proyectar ese arte en cada puntada; una historia que demuestra que nunca es tarde para reencontrarse con lo que realmente da sentido a la vida.

OJO CON EL DATO
“By Juany Tejidos”
Instagram: @hechoamano_byjuany
WhatsApp (+56 9 3078 3301)
“Este proyecto ha sido financiado a través del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación, año 2025”


















