Durante décadas, Ana Hernández Zamora dedicó su vida a la crianza de sus tres hijos en el sector de El Rulo, en Coinco. El hogar era su mundo, su rutina y su identidad; pero cuando ellos se fueron a la universidad, algo cambió en su vida “Siempre fui dueña de casa, los crié, pero entre el 2023 y el 2024 dije voy a hacer algo”, recuerda. No lo dijo a la ligera, lo dijo desde la necesidad de aportar económicamente y también desde el deseo de descubrirse en una nueva etapa.

El impulso nació en una ida a Santiago, donde en una estación del metro observó a una artesana trabajando con alambres “Me dije yo lo puedo hacer, porque siempre he tenido habilidades con las manos”, relata. Ese fue el flechazo que encendió una pasión que desconocía, el inicio de un camino que la llevó del hogar a un emprendimiento artesanal con identidad propia.
Comenzó con sólo 16 pares de aros y el empuje de su marido Sebastián Avilés, que fue quien le prestó el dinero para comprar sus primeros insumos. Con timidez, se inscribió en ferias artesanales, venciendo el miedo de salir de casa, enfrentarse al público y romper con la culpa de no estar disponible para todo lo doméstico “al principio fue terrible, uno piensa en el almuerzo, en el aseo, en llegar a la casa y que no esté todo listo, la culpa pesa mucho; pero mi marido me empujó y me dijo ‘vamos, atrévete’, y me atreví”, dice orgullosa.
Desde entonces, su crecimiento ha sido exponencial. Formalizó su emprendimiento bajo el nombre HyH Bisutería, se ganó un fondo de Fosis que le permitió adquirir herramientas e insumos de calidad, y comenzó a crear piezas únicas con alambre bañado en oro o plata, anti-alérgico y trabajado completamente a mano.
EL SECRETO ESTÁ EN EL DETALLE
Ana se presenta con orgullo como artesana “Lo mío es diseño único, nunca hago dos piezas iguales. Todo sale de mi imaginación y cada pieza tiene su propia historia”, comenta. Colores, formas, piedras y texturas se combinan según la idea que aparece en su mente. Si algo no le gusta, lo desarma y vuelve a empezar. Su nivel de detalle puede hacer que un par de aros le tome horas, porque es perfeccionista y exigente consigo misma.
“Quiero que cada pieza sea perfecta y única”, dice Ana. Su perfeccionismo se refleja en collares, aros, pulseras y anillos, todos creados con paciencia, imaginación y un acabado cuidadoso, esto forma parte del universo creativo de Ana Hernández, los que van dando vida cada día a HyH Bisutería.
Trabaja con piedras naturales como ágatas o cuarzos y también con cristales, pensando siempre en quien los usará “Hay personas que creen en las propiedades de las piedras, en la energía. Yo mezclo lo que me piden o lo que imagino”, dice; y es que cada pieza lleva la firma de sus manos, su creatividad y su historia.
Su meta es seguir creciendo, postular a Impulso Chileno, buscar apoyo en Sercotec, atreverse a un espacio físico y seguir profesionalizándose sin perder su esencia artesanal “Ya no hay quien me detenga”, dice, con la convicción de quien se reinventó desde cero ya no tiene freno que la detenga.
Así, con este emprendimiento autodidacta que sólo lleva dos años, Ana no sólo fabrica bisutería, teje autonomía, identidad y futuro con cada tejido con alambre. Desde la casa al taller improvisado, de la culpa al orgullo, su historia demuestra que los talentos dormidos también despiertan cuando la vida lo necesita, porque cada pieza de HyH Bisutería es, más que un accesorio, un reflejo de perseverancia, identidad y amor por lo hecho a mano.
OJO CON EL DATO
“H y H, bisutería y confección”
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