Mundial Sub20: La consecuencia de años sin políticas deportivas serias

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Por Carlos Osses, director En Línea Deportes.

La reciente eliminación de Chile en el Mundial Sub20 no puede sorprender a nadie que conozca mínimamente la realidad del fútbol formativo nacional. Es el reflejo más nítido de un sistema que hace años dejó de priorizar la base y la formación integral de sus jóvenes. No es un accidente, es una consecuencia.

Las bases

En comunas como Graneros, por ejemplo, se pueden contar con los dedos de una mano las escuelas de fútbol que trabajan medianamente bien: tres o cuatro, no más.
En ellas hay entrenadores comprometidos, niños talentosos y padres que hacen un esfuerzo enorme para sostener la ilusión. Pero el sistema no los acompaña: falta infraestructura, planificación y seguimiento real a largo plazo.

Infraestructura

¿Cuántos recintos deportivos de mediana calidad hay en Graneros? Dos o tres, y ninguno es municipal. Son de clubes que, con esfuerzo propio, mantienen sus canchas en pie. Esto se repite en muchas comunas del país. Las municipalidades, en su mayoría, no han asumido la formación deportiva como una inversión social, sino como un gasto prescindible.

Torneos regionales

A nivel local, los torneos ANFA son escasos y de recursos limitados. A nivel regional hay más competencia, pero con brechas enormes en organización, condiciones y arbitraje. La falta de planificación y continuidad en el trabajo formativo hace que el salto desde lo amateur a lo federado sea casi imposible para muchos jóvenes talentosos.

Fútbol ANFP

¿Cuántos clubes realmente trabajan bien en el fútbol formativo a nivel nacional? Con generosidad, podríamos decir cuatro o cinco: clubes como Universidad Católica, Universidad de Chile, Colo-Colo, Huachipato y O’Higgins han sostenido programas más serios, con estructuras y cuerpos técnicos estables.
Pero la lista de los que tercerizan la formación —entregando sus divisiones menores a escuelas o empresas externas, sin invertir ni supervisar— es mucho más larga. El resultado: jóvenes mal preparados, con poco trabajo táctico y físico, y sin el acompañamiento psicológico y académico que hoy es indispensable en cualquier proyecto formativo serio.

Comparación continental

Las diferencias con otras selecciones de América son evidentes. Uruguay tiene un sistema nacional unificado desde la Sub13, con competencia constante y seguimiento médico, nutricional y psicológico. Ecuador lleva años apostando fuerte en infraestructura y metodología, con centros de alto rendimiento en varias provincias. Argentina cuenta con una red consolidada de captación y clubes que invierten en formadores antes que en representantes. Chile, en cambio, sigue dependiendo del talento individual y del voluntarismo de técnicos que hacen mucho con poco. No existe una política pública deportiva de base ni incentivos reales para que los clubes profesionales inviertan de verdad en sus canteras.

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Conclusión

Culpar de este fracaso al cuerpo técnico o a los jugadores sería injusto. Ellos fueron los intérpretes de una estructura agotada, los que pusieron el rostro y la entrega, pero no podían compensar lo que el sistema no les dio.
Últimos en las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026 y eliminados en octavos de final del Mundial Sub20 jugado en casa, no es una casualidad: es el resultado de años de desinversión, improvisación y falta de visión.
Desde En Línea Deportes, solo queda agradecer al plantel y cuerpo técnico por dejar todo en la cancha, especialmente a los nuestros, Rodrigo Godoy y Felipe Faundez, quienes representaron con orgullo a O’Higgins y a nuestra región.

Llamado urgente

Este es el momento de que las autoridades a todo nivel —municipales, regionales y nacionales— asuman que el deporte es una herramienta de desarrollo humano y social. Se requiere inversión en infraestructura, apoyo a las escuelas formativas y políticas deportivas permanentes que vayan más allá de los gobiernos de turno.
No se trata solo de formar futbolistas, sino de formar personas, con valores, disciplina y oportunidades. Si seguimos dejando el fútbol base a la buena voluntad de unos pocos, seguiremos viendo las mismas frustraciones en los jóvenes y los mismos fracasos en nuestras selecciones.
Chile tiene talento, pero sin planificación, inversión y compromiso estatal, el talento no alcanza. Es hora de que las autoridades miren más allá de los resultados y entiendan que el futuro del deporte —y del país— se construye desde las bases.

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