Tras una tensa jornada de negociaciones y reconfiguraciones, se confirmó que el crucial partido entre O’Higgins y Coquimbo Unido, válido por la resolución del campeonato, se disputará este domingo a las 18:30 horas en Rancagua.
La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) logró imponer su horario, justificando la decisión en aspectos de integridad deportiva y logísticos, mientras que el club local, y el delegado presidencial manifestaron públicamente su profundo desacuerdo con la gestión del ente rector.
INTEGRIDAD DEPORTIVA Y ASPECTOS TÉCNICOS
La programación original del encuentro estaba fijada para el sábado a las 20:00 horas, pero debido a los resultados del último fin de semana y la necesidad de velar por la definición del campeonato, se impulsó la reprogramación.
Cristian Pino, subgerente de Ligas de la ANFP, confirmó que la decisión se mantiene: «el partido se mantiene como fue programado reprogramado el día lunes a las 18:30 del domingo».
Al ser consultado por qué no se optó por un horario simultáneo con el clásico universitario, el representante de la ANFP citó razones de logística complejas. El cambio de horario y día se basó en la «deportividad, integridad de las resoluciones de nuestros torneos», buscando que «exista un equipo campeón en cancha y no fuera de ella».
Respecto a la hora específica (18:30), Pino explicó que las programaciones y reprogramaciones implican múltiples factores. «Lo que pasa es que hay diversos aspectos que se tienen que analizar al momento de realizar programación y reprogramaciones. Hay aspectos de seguridad, hay aspectos deportivos, hay aspectos técnicos, hay aspectos de que tienen que ver también con la televisión».

MOLESTIA POR LA “IMPOSICIÓN”
Pablo Hoffmann, presidente de O’Higgins, no ocultó su descontento, indicando que «estamos todos molestos». El club señaló que el problema fue «ocasionado por un capricho de la ANFP», ya que O’Higgins no estuvo de acuerdo con el cambio y buscaba que se respetara la hora original.
Hoffmann detalló la presión ejercida por Quilín para aceptar el nuevo horario: «tuvimos que cambiar la hora porque fuimos conminados en la mesa que si no lo hacíamos el partido se iba a jugar de todas maneras. Eso significa en otro estadio, en otra ciudad y sin nuestros hinchas. Y, ante una imposición de la cual no voy a calificar, elegimos el mal menor, jugar con nuestra gente a una hora que no nos gusta y a la hora que definitivamente la autoridad lo programó».
El directivo también criticó los argumentos esgrimidos por la ANFP para rechazar la propuesta de jugar a la misma hora que Universidad Católica y Universidad de Chile, señalando que «ellos argumentaron algo que se argumenta cuando no se tienen los fundamentos necesarios, problemas técnicos”.

DELEGADO RECHAZA RESPONSABILIDAD DEL CAMBIO
El delegado Fabio López, se desmarcó de la decisión de la ANFP, aclarando que la modificación de fecha y día fue «expresamente a petición de la ANFP hacia el Club Deportivo O’Higgins».
López enfatizó que la Delegación Presidencial solo tiene un rol de autorización, por lo que la justificación del cambio de horario debe ser explicada por el ente rector del fútbol:
«Eso lo va a explicar la ANFP porque nosotros, insisto, solamente autorizamos una resolución fundada en base a la petición del club organizador».
En cuanto a si la premura en los anuncios de la ANFP complicó a la Delegación, López insistió en que su función es meramente autorizativa.
Carabineros, en tanto, confirmó su adaptación a la nueva planificación. El teniente coronel Luis Rebolledo aseguró que «Carabineros se adecúa a los desafíos que se le imponen» y que los servicios estarán dispuestos para asegurar un evento tranquilo, modificando el día y la hora según lo dispuesto.
El aforo total del estadio se fijó en 11.100 personas, incluyendo 1.500 boletos para el público visitante de Coquimbo Unido.

