Ximena Mella Urra
Fotos: Nico Carrasco / Cedidas
“El Mundial Sub-20 en Chile permitió que la familia volviera a los estadios”. Así lo manifestó Mario Muñoz Cerda, quien fue el gerente de Seguridad del pasado Mundial Sub-20 organizado en el país y que tuvo a Rancagua como una de sus sedes, junto a Santiago, Valparaíso y Talca. A su juicio, asistir sin temor al estadio y en familia para presenciar fútbol de categoría mundial fue posible gracias al alto nivel de organización mostrado por la FIFA, los organismos estatales y locales, y el propio público.
Durante casi un mes de torneo no se registraron incidentes graves, invasiones a la cancha ni delitos ligados a los partidos, al público, a las selecciones, a los participantes o a los invitados. Por el contrario, se vio a familias completas regresar al estadio para presenciar un evento deportivo de nivel mundial. Era el nombre de Chile el que estaba en juego y, cuando existió voluntad de las autoridades, todo resultó bien, señaló Muñoz. “Todo lo que en algún minuto proyectamos se pudo llevar a cabo. Por lo tanto, fue un éxito. Fue tanto que la FIFA nos dijo que el mejor Mundial Sub-20 de la historia lo acabábamos de hacer y que estaríamos muy preparados para organizar un Mundial de fútbol adulto. Quedamos felices con esa evaluación y con toda la gente que trabajó aquí y en la planificación”.
Como lo indicaron las conclusiones finales tras la organización, el comportamiento de los asistentes fue ejemplar. Incluso no se tuvieron que instalar rejas más altas, como sucede en el torneo nacional. “No necesitamos más que una reja de un metro de altura, según el estándar FIFA. El comportamiento del público fue completamente distinto a lo que estamos acostumbrados en el torneo nacional”, argumentó.
Además, fue crucial la presencia de al menos cuatro mil guardias para este evento, no solo para custodiar los estadios, sino que también para trasladar a una importante cantidad de personas —entre ellos jugadores y árbitros— entre los hoteles, los centros de entrenamiento y los estadios, siempre bajo el estricto estándar FIFA.

“EXPERIENCIA DE ESTADIO”
El Mundial Sub-20 Chile 2025 logró una gran convocatoria de público, con una asistencia total de 585.069 espectadores en los 52 partidos, lo que representa un promedio de 11.251 por encuentro. Esto demostró el entusiasmo del público chileno y el éxito en la venta de entradas.
Cabe destacar que fue casi un año y medio de preparación en presupuesto y operatividad, convirtiéndose en un gran reto para toda la organización y, en especial, para Mario Muñoz, cuya experiencia le permitió enfrentar este cargo con gran responsabilidad. Esto “nos permitió entregarle al público una experiencia distinta de estadio, y eso resultó con total éxito, principalmente en materia de seguridad: quitando rejas, minimizando los tiempos de fila en los accesos, entregando entretenimiento, música, animación, regalos, juegos y corpóreos que entretuvieron a la gente”. Esto motivó al público a asistir.
Incluso hoy clubes como O’Higgins de Rancagua —comentó Muñoz— han replicado esa experiencia para sus hinchas. Por ejemplo, cuentan con un DJ que anima la jornada. Ya no es solo venir al estadio, sentarse y esperar que se juegue el partido. Ahora se viene a pasarlo bien, con música, un DJ que anima la fiesta e incluso un juego de luces realizado gracias a las nuevas luminarias LED de El Teniente, que ahora se replica en los partidos nocturnos.
Finalmente, el experto en seguridad espera que este mundial deje un legado que trascienda en el fútbol chileno, especialmente en materia de seguridad y barras. “En este mundial no vimos barras como las de los equipos del campeonato nacional. Sí había algunas pequeñas de selecciones, como las asiáticas y, en especial, la de la selección de Marruecos, ganadora de este mundial”. Recordando, comenta que él y su equipo debieron hacerse cargo de la seguridad y el traslado en Chile de los casi 600 hinchas marroquíes que llegaron en dos aviones desde su país para alentar a su selección en la final en Santiago. “Nos encargamos de la logística en poco tiempo, con los buses y el traslado de todas estas personas, que estuvieron no más de 24 horas en Chile”, indicó.
A sus 45 años, Mario Muñoz Cerda es administrador en seguridad y bombero activo de la Tercera Compañía de Machalí. Desde 2008 trabaja con el Club Deportivo O’Higgins como jefe de Seguridad y además es oficial de seguridad de la ANFP y de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), donde también es fiscalizador en Sudamérica. Asimismo, presta servicios para la FIFA.

