Fervor y tradición marcan una nueva Fiesta de la Virgen de La Compañía en Graneros

Miles de peregrinos desafiaron el calor y las largas caminatas para rendir homenaje a la Inmaculada Concepción en el santuario. Entre velas, rosarios, comercio tradicional y plegarias silenciosas, la devoción volvió a desbordar el recinto en una jornada marcada por la fe y el recogimiento.

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Ni el intenso calor de este lunes frenó la llegada de miles de fieles que, desde la madrugada, comenzaron a congregarse en el Santuario de La Compañía en Graneros para celebrar la tradicional Fiesta de la Virgen de la Compañía, una devoción arraigada en nuestra región. Con velas encendidas, flores frescas, rosarios entrelazados entre los dedos o simplemente orando en silencio, los peregrinos repletaron el recinto mariano para agradecer o pedir la intercesión de la Virgen en el día de la Inmaculada Concepción.

La jornada comenzó a las 5:00 de la madrugada y se extenderá hasta las 21:30 horas, con misas cada una hora y media. Para acompañar la asistencia masiva, varios sacerdotes permanecieron confesando durante toda la jornada, permitiendo a los creyentes vivir un momento de encuentro espiritual profundo y personal.

CALLES COLMADAS DE DEVOCIÓN Y TRADICIÓN

En los alrededores del santuario, las calles se transforman en largas columnas humanas avanzando lentamente hacia el templo. Familias completas, adultos mayores, niños y jóvenes caminaron bajo el sol para cumplir mandas, agradecer favores o simplemente renovar su fe. Algunas personas realizaban esfuerzos físicos como parte de sus promesas, mientras otros buscaban entre los puestos del comercio instalado en la zona, donde se mezclaban artículos religiosos, alimentos y artesanías.

El movimiento comenzó temprano, por la llegada de los fieles y por los controles preventivos en las rutas y accesos, que tuvieron por objetivo resguardar la seguridad de los miles de peregrinos.

A las 12:30 horas, en los patios del Santuario se realizó la misa presidida por monseñor Guillermo Vera, cita que estuvo repleta de files y fue animada por el Conjunto Graneros.

“Hemos tenido un día hermoso de encuentro. La gente venía de distintos lugares, pero aquí vibramos con una sola voz, con nuestra fe, con nuestro cariño a Jesús y a la Virgen. Llega la gente con sus motivos para dar gracias, con sus dolores, con sus problemas, porque aquí se siente acogido, escuchado y eso lo aprendamos, porque la Virgen nos invita a eso, a que sepamos entre nosotros acogernos, escucharnos, ayudarnos”, expresó desde La Compañía el obispo de Rancagua, Guillermo Vera, destacando que todos cargan agobios y cansancios, por lo que se necesita un espacio donde ser escuchados y acogidos.

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El prelado añadió “La vida nos sería mucho más fácil si viviéramos más preocupados unos de otros. Eso lo encontramos en nuestra Madre del Cielo, pero que sepamos encontrarlo también entre nosotros. La Virgen nos ayuda a ser familia, a ser hermanos, y eso vivámoslo ahora, y en estos días previo a las elecciones de esta patria que queremos, donde haya respeto entre nosotros, a pesar de nuestra legítima diferencia, donde todos nos sintamos impulsados por trabajar por el bien del país y de toda la humanidad”, dijo el obispo diocesano de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo 14 de diciembre.

Cabe consignar que, desde el día sábado se desarrollaban actividades en el recinto, con misas que comenzaron el domingo a las 05:00 horas y continuaron en distintos horarios hasta finalizar a las 21:30 horas de este lunes, en una jornada que se vivió en permanente movimiento.

PUQUILLAY, UNA DEVOCIÓN QUE SIGUE VIVA

La celebración también reunió a miles de fieles en el Santuario de Puquillay en Nancagua. Desde las 05:30 horas las puertas se abrieron para recibir a los peregrinos que, a paso lento, emprendieron el ascenso por senderos de tierra, piedras y desniveles que cada año ponen a prueba la voluntad de los creyentes. Para muchos, subir hasta la cumbre del templo es un acto de fe que acompaña sus agradecimientos y peticiones.

En el trayecto, sacerdotes esperaban a los feligreses para entregarles una palabra de aliento o permitirles acceder al sacramento de la confesión. Aquellos a quienes el ascenso se les hizo difícil, pudieron participar de misas en Puquillay Bajo, donde también se extendieron las celebraciones durante todo el día. Las misas comenzaron a las 06:00 y se repetán hasta las 20:00 horas, marcando una jornada intensa y sentida.

Tanto en Graneros como en Nancagua, la Fiesta de la Inmaculada Concepción volvió a demostrar la fuerza de una tradición que cruza generaciones y territorios. La mezcla de comercio, música, plegarias y sacrificio dio vida a una jornada que, más allá de lo visible, dejó en cada peregrino el íntimo encuentro con la fe que año a año los mueve a volver.

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