Restauración de la Catedral de Rancagua registra importantes retrasos

Las obras, que se comenzaron con altas expectativas en agosto de 2024, contemplaban un plazo de ejecución de 12 meses. Bajo ese calendario, el templo debería haber reabierto sus puertas de forma definitiva en agosto de 2025.

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Lo que comenzó como un anhelado proyecto para devolver el esplendor al principal templo católico de la región, se ha transformado en una espera que, ya inquieta a la comunidad. A más de un año de haberse iniciado las obras de restauración en la Catedral de Rancagua, los trabajos aún no concluyen, superando el cronograma original

Las obras, que se comenzaron con altas expectativas en agosto de 2024, contemplaban un plazo de ejecución de 12 meses. Bajo ese calendario, el templo debería haber reabierto sus puertas de forma definitiva en agosto de 2025. Sin embargo, al día de hoy, los andamios siguen siendo parte del paisaje interno del recinto.

El proyecto de restauración es integral y aborda daños estructurales, estéticos críticos y que incluye la reparación profunda del techo para evitar filtraciones y refuerzo de paredes interiores. Además, la reparación especializada de las pinturas del cielo del templo y diversos óleos de alto valor histórico; y, por último, la construcción de un templete en el presbiterio dedicado exclusivamente a la adoración eucarística.

Los motivos del retraso

Fuentes cercanas al proyecto indican que la complejidad de trabajar sobre piezas patrimoniales y la detección de daños ocultos en la techumbre, habrían retrasado el avance. No obstante, para los fieles y ciudadanos que transitan por la Plaza de Los Héroes, el atraso genera dudas sobre la gestión de los recursos y la fiscalización de los tiempos de entrega, especialmente por la poca comunicación que existe sobre que acontece con el principal templo católico de la región.

La prolongación de las faenas ha obligado a mantener servicios religiosos en espacios alternativos o con restricciones de aforo, afectando las celebraciones litúrgicas más importantes del año. Mientras tanto, el equipo de restauración continúa trabajando en el detalle de los frescos superiores, una de las etapas más lentas debido al rigor técnico que exige la conservación de arte sacro.

Un silencio que se prolonga

Consultados sobre el estado actual de las faenas y las razones específicas del retraso, desde la Oficina de Comunicaciones de la Diócesis de Rancagua han optado por la cautela.

A través de un breve comunicado, indican, “La Catedral de Rancagua se encuentra cerrada desde fines de julio de 2024 debido a un proyecto integral de restauración y hermoseamiento, cuyo tiempo estimado de reparación se ha extendido al presupuestado”.

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Así mismo, puntualizan que “De acuerdo con lo que ya se ha informado, los trabajos incluyen la restauración de pinturas religiosas, especialmente las que quedaron inconclusas tras el terremoto de 2010, como los marmoleados de las columnas y los retablos. También se están realizando mejoras en la techumbre, el cambio de la cubierta, y la reparación de humedades que han dañado las paredes del templo. Además, se está creando un nuevo espacio para el Santísimo, trasladando la Reserva al centro del templo, tal como era en el diseño original de la catedral. Durante el primer trimestre de este año se tendrá una fecha estimada de término de las obras”.

Finalmente, expresan que “Estas obras son posibles gracias a una fundación benefactora que financia el proyecto, con el objetivo de conservar y recuperar el principal templo religioso de la capital regional”.

La feligresía acostumbrada por años a asistir a los servicios religiosos en la catedral, hoy acuden a otros centros religiosos y templos habilitados, mientras perdure la restauración de la iglesia renovada, como son la iglesia El Buen Pastor en Membrillar y la capilla del ex Colegio Sagrado Corazón, en calle Astorga.

Reacciones de feligreses

Consultamos la feligresía de Rancagua, para conocer la opinión sobre los trabajos de restauración y los retrasos que se han registrado, donde la mayoría coincide que las demoras, al final dejaran un buen trabajo en beneficio de la feligresía.

Elena Bravo Bustos

“Es increíble y encuentro que ha sido un regalo de Dios. Creo que, en beneficio de toda la comunidad cristiana de Rancagua, porque es una linda y preciosa tarea que están realizando las personas que ejecutan ese trabajo”, expresó Elena Bravo Bustos, cuando hacía entrada a la capilla del ex Colegio Sagrado Corazón, ubicado en calle Astorga.

Para la feligresa, todo arreglo, restauración y lo que se haga, siempre va a ser para bien de la comunidad cristiana-católica.

Consultada sobre alguna incomodidad el que tenga que asistir a otro templo que no sea la Catedral, Bravo Bustos indicó que por ningún motivo hay esa posibilidad, ya que “pienso que eso es como si a uno le arreglen la casa y en ese sentido, todo lo que viene para bien, bienvenido sea”.

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María Elena González

Otra de las consultadas sobre la restauración que está siendo objeto la Catedral de Rancagua, fue María Elena González, quien calificó de “excelente”, porque es un avance en la fe, en la unión de toda la comunidad y así nos damos cuenta que como personas, tenemos un mundo espiritual riquísimo.

Sobre si sentía incomodidad al asistir a una iglesia que no es la Catedral, González fue enfática al señalar que “la fe mueve montañas y no nos cuesta movernos un par de pasos, para encontrarnos con Dios, que está en todas partes”.

María Inés Zamorano

Para María Inés Zamorano, quien salía de la Iglesia El Buen Pastor, donde el actual párroco de la Catedral, Marcelo Lorca, oficiaba la misa el pasado domingo, dijo que es maravilloso los trabajos que se realizan en el templo, porque va a quedar muy hermosa, como era en un principio.

“Estamos muy esperanzados e ilusionados que esto va a ser la Catedral de Rancagua y nos vamos a sentir orgullosos de ello”, expresó María Zamorano.

Confesó Zamorano que es un poco incómodo tener que asistir a otro templo que no es la catedral, pero “sabemos y vimos los planos que va a quedar maravillosa”.

Ruth Carvajal

Una dama de nombre Ruth Carvajal que salía de la Iglesia El Buen Pastor, donde acude gran cantidad de feligreses a escuchar el servicio religioso y que anteriormente asistía a la Catedral, dijo que le parece muy bien que la iglesia y el pueblo de Dios ayude a los templos, porque muchos llevan tiempo abandonados y no se reparan.

“Yo encuentro que la Catedral es nuestra mamá y la parroquia de nosotros de este sector, por supuesto de Rancagua y para nosotros los católicos es bueno”, indicó Carvajal.

Gladys Correa

También la señora Gladys Correa le pareció “muy bien” los trabajos que se está haciendo en la Catedral y que quede hermosa para seguir asistiendo a las misas.

Considera que el retraso en la restauración “es producto de los trabajos que se están haciendo, para que las cosas queden bien para nuestro Señor”.

Expectativa ciudadana

El retraso ha generado diversas reacciones entre los transeúntes del centro histórico. Para muchos, la Catedral no solo es un centro de fe, sino un símbolo arquitectónico de la ciudad que, al estar inhabilitado, altera el paisaje cotidiano y el turismo local.

La comunidad queda ahora a la espera de marzo, mes en el que se espera que Monseñor Guillermo Vera Soto aclare si los retrasos obedecen a complicaciones técnicas inesperadas, falta de recursos o ajustes en el diseño original del proyecto financiado por la Fundación Latens.

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Por ahora, el principal templo de Rancagua seguirá bajo llave, guardando el silencio de una restauración, que aún no ve la luz, al final del túnel.

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