Desde Rancagua a Licantén: Estudiantes de Santo Tomás viven experiencia transformadora en trabajos voluntarios

Las jornadas de voluntariado de verano permitieron fortalecer el vínculo con la comunidad, potenciar el trabajo en equipo y reafirmar los valores solidarios de la institución.

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Con un fuerte compromiso social y espíritu solidario, estudiantes de Santo Tomás participaron en los trabajos voluntarios de verano desarrollados en la comuna de Licantén, instancia que tuvo como objetivo mejorar las condiciones de vivienda y aportar a la calidad de vida de familias del territorio, a través del trabajo colaborativo y el acompañamiento comunitario.

Durante una semana de sus vacaciones, estudiantes de las sedes de la Región Metropolitana, Rancagua, Curicó y Talca pusieron sus conocimientos, tiempo y energía al servicio de la comunidad, realizando labores de mejoramiento de viviendas y compartiendo espacios de encuentro con un total de 31 familias beneficiadas. Más allá del aporte material, la experiencia se caracterizó por el vínculo humano, el respeto y la empatía, valores que forman parte del sello institucional de Santo Tomás.

Para Dominic Vidal Soto, estudiante de Contabilidad General de la sede Rancagua, esta experiencia tuvo un significado especial, al tratarse de su último voluntariado de verano. “Los trabajos voluntarios marcaron significativamente mi vida, no sólo por ser este de verano mi último, sino que también por lo que significó a nivel social y por todo el crecimiento humano que implican. Durante años formé parte de estos trabajos con un objetivo común: mejorar las viviendas y la calidad de vida de muchas familias, entregando no sólo trabajo físico, sino también compañía y respeto”, señaló.

En esta versión, Dominic asumió además el rol de sublíder de una de las comunidades en la localidad de Lora, tarea que definió como desafiante y enriquecedora. “Liderar y servir al mismo tiempo fue una experiencia que me enseñó el valor del trabajo en equipo, la empatía y la importancia de estar presentes para otros. Cierro esta etapa con emoción y gratitud, orgullosa también del reconocimiento recibido por mis años de entrega a Santo Tomás”, agregó.

Desde la mirada de quienes participaron por primera vez, la experiencia también dejó una huella profunda. Así lo expresó Jerson Pizarro, estudiante de Técnico en Veterinaria de la sede Rancagua, quien destacó el ambiente y la acogida de la comunidad. “Es mi primer voluntariado y la experiencia ha sido súper agradable. Conocí mucha gente, me reí mucho y las personas nos han tratado súper bien. Espero volver a los trabajos voluntarios de invierno”, comentó.

Los trabajos voluntarios de Santo Tomás en Licantén reafirmaron el compromiso de la institución con la vinculación con el medio y la formación integral de sus estudiantes, promoviendo instancias donde el aprendizaje, la solidaridad y el servicio se transforman en una experiencia significativa tanto para quienes participan como para las comunidades beneficiadas.

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