Vecinos de Villa de Blanco en alerta por ampliación de avenida Recreo en Rancagua

-Los residentes, en su mayoría adultos de la tercera edad, acusan falta de participación ciudadana.

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Preocupación e incertidumbre existe entre los residentes de la Villa de Blanco, en la comuna de Rancagua, ante el proyecto de ampliación de 1,7 kilómetros de la Avenida Recreo, iniciativa que contempla expropiaciones de viviendas y modificaciones significativas en el entorno urbano del sector.

Los vecinos acusan falta de participación ciudadana y cuestionan el que fueron informados tardíamente sobre una obra que impactará directamente sus hogares.

Marcela Fuenzalida, residente del sector e hija de una de las afectadas, relató que la comunidad fue notificada recién en enero pasado, sin instancias previas de diálogo.

“No hubo participación ciudadana. No nos llamaron a ser parte del proyecto. Solo se nos informó que nuestras casas podrían ser expropiadas”, señaló.

Según explicó, la iniciativa contempla la ampliación de la avenida a 30 metros de ancho, incorporando doble vía y ciclovías en ambos costados. Sin embargo, advierte que esto dejaría a algunas viviendas prácticamente expuestas a la calle. “Hay casas que quedarían con apenas centímetros de distancia. Literalmente, uno abriría la puerta y saldría a la calle”, afirmó.

La vecina recalcó que no existe oposición al desarrollo urbano, pero sí a la forma en que se está ejecutando. “No estamos en contra del progreso, sino del progreso mal planificado. Pedimos una modificación de cuatro metros al proyecto para evitar que familias pierdan sus viviendas”, sostuvo.

Otro de los puntos que genera inquietud es el impacto que podría tener la intervención en el sistema de evacuación de aguas lluvias. “Nos preocupa si esto provocará inundaciones a futuro y si el proyecto cuenta realmente con todas las aprobaciones necesarias”, agregó.

Desde la comunidad también critican la falta de claridad respecto a las instancias de participación. Según Fuenzalida, en reuniones con autoridades se les indicó que sí existieron procesos participativos previos, situación que los vecinos desmienten categóricamente.

Por su parte, Luis Aceituno Arratia, fundador de la villa, puso énfasis en el valor histórico y social del sector, construido por trabajadores del Hospital Regional a partir de la década de 1960. “Aquí hay décadas de esfuerzo, que durante años juntamos dinero para comprar los terrenos y levantar nuestras casas. No hubo subsidios, todo fue con sacrificio”, explicó.

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Aceituno advirtió que la expropiación afectaría especialmente a adultos mayores, muchos de los cuales han vivido toda su vida en el lugar. “Estamos hablando de personas de más de 80 años que no pueden empezar de nuevo. ¿A dónde van a ir? ¿A un albergue? Esto no es solo una casa, es toda una vida”, cuestionó.

Actualmente, cerca de una decena de viviendas podrían ser expropiadas total o parcialmente, lo que implicaría el desplazamiento de familias completas.

Ante este escenario, los vecinos han sostenido reuniones con el municipio y esperan ahora establecer un diálogo con el Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu), organismo a cargo del proyecto. Además, solicitan que se revise la iniciativa y se retome una propuesta anterior (previa a la pandemia) que no contemplaba la demolición de viviendas.

“El llamado es a que las autoridades escuchen a la comunidad. Queremos participar en una mesa de trabajo y que se evalúe un proyecto que realmente beneficie a todos, no que perjudique a quienes hemos construido este barrio”, concluyó Aceituno.

Mientras tanto, en la Villa de Blanco persiste la incertidumbre, con vecinos que temen perder no solo sus casas, sino también el arraigo construido durante generaciones.

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