Vecinos de la Villa Rodolfo Cortés Ferrada de Rancagua denuncian una situación insostenible que afecta a más de 200 personas en el sector. Lo que comenzó como un cobro excesivo en las cuentas de agua, se ha transformado en una emergencia estructural: tras un reciente sismo, las cañerías colapsaron, provocando filtraciones que hoy inundan hogares y destruyen los muros de los departamentos.
María Elena González, residente y vocera de los afectados, relata con desesperación cómo la infraestructura del bloque, compuesto por 16 departamentos, ha cedido, ya que el origen del problema se hace evidente en las paredes, donde el agua ha comenzado a filtrarse a través del concreto.
«Los vecinos abrieron ciertas partes para ver qué pasaba y las matrices que van por dentro de las murallas están hechas a pedazos por todos lados», señala González.
La situación es crítica para varios residentes; en algunos casos, el agua ya está inundando el interior de las viviendas, dañando muebles y poniendo en riesgo la salubridad de las familias.
El «peloteo» administrativo
A pesar de la gravedad del problema, que se arrastra por casi cinco meses, los vecinos denuncian haber caído en un laberinto burocrático sin respuestas concretas. María Elena describe un recorrido estéril por diversas instituciones, ya que el Serviu los derivó a la Seremi de Vivienda, de ésta fueron enviados a la Municipalidad y al final los remitieron a las oficinas en el sector Chorrillos.
«He hablado con otras personas y no tienen solución, solo dicen que esperen», lamenta la vecina, que incluso, presentaron una carta dirigida al alcalde, pero la respuesta prometida para el pasado viernes nunca llegó, bajo la justificación de que la autoridad se encuentra en periodo de vacaciones.
A las filtraciones de agua que destruyen los muros se suma ahora una invasión de cucarachas atraídas por la humedad, mientras los vecinos (en su mayoría adultos mayores) denuncian un abandono total por parte de las autoridades de salud y el municipio.

Entre remedios, educación y cuentas impagables
Más allá del daño estructural, existe un drama económico profundo. Debido a las filtraciones, el prorrateo del agua (la división del gasto común del medidor general) ha alcanzado cifras exorbitantes que muchos no pueden costear.
La población afectada está compuesta en gran parte por adultos mayores que dependen de la PGU (Pensión Garantizada Universal) y familias con niños en edad escolar.
«Hay mucha gente que no tiene los medios. Entre comprar remedios y los niños en el colegio, no podemos pagar estas cuentas de agua», enfatiza María Elena.
Con las matrices internas destruidas y las cuentas subiendo día tras día, la comunidad de la Villa Rodolfo Cortés Ferrada hace un llamado urgente a las autoridades regionales para que intervengan antes de que el daño estructural en los edificios sea irreversible.

