Con foco en el rol fiscalizador y ante el creciente malestar ciudadano, la Comisión de Infraestructura y Obras Públicas del Consejo Regional de O’Higgins abordó el lunes el estado de avance del proyecto de mejoramiento de la interconexión vial del eje avenida Sanchina -ex Escrivá de Balaguer-, una de las principales obras de conectividad entre Machalí y Rancagua.
En la sesión, expuso Serviu O’Higgins, participó CGE y el alcalde de Machalí, Juan Carlos Abud, en medio de un escenario marcado por retrasos, sobrecostos y cuestionamientos a la ejecución del proyecto a cargo de la empresa Tapusa S.A.
AVANCE BAJO LO PROYECTADO Y PLAZOS EN DUDA
La iniciativa, iniciada el 28 de diciembre de 2022, presenta a marzo de 2026 un 46,41 por ciento de avance físico y un 46,34 por ciento financiero, cifras que reflejan un progreso más lento de lo esperado para una obra que originalmente debía estar finalizada en 2024.
Con una inversión que supera los $13.700 millones -financiada principalmente por el Gobierno Regional-, el proyecto contempla la construcción de una doble calzada, ciclovías, veredas, iluminación y obras sanitarias en un tramo cercano a los 2 kilómetros.
Sin embargo, uno de los principales nudos ha sido la aprobación del proyecto de agua potable, lo que ha impedido avanzar en obras críticas como pavimentación y trabajos a nivel de terreno.
Actualmente, la fecha de término está fijada para el 10 de abril de 2026, aunque la empresa solicitó una ampliación de plazo de 360 días, lo que podría extender las faenas incluso hasta 2027 o más. “Se aumentó por 360 días por solicitud de la empresa constructora”, indicaron desde Serviu O’Higgins.
Sobre planteamiento del GORE de liquidar a la empresa, desde la repartición pública indicaron que “el tema está en evaluación tanto técnica como jurídica para proceder por parte de SERVIU”.

ACUERDOS: MESA TÉCNICA Y OFICIO AL SERVIU
El presidente de la Comisión de Infraestructura, el consejero regional Alex Ramírez, explicó que la sesión de este lunes tuvo como objetivo aclarar el estado real del proyecto y adoptar medidas concretas.
“Como Comisión de Infraestructura es clave cumplir y ejercer nuestro rol fiscalizador, sobre todo con esta obra tan importante para los vecinos de Machalí y Rancagua. Nos hemos enterado por la prensa que se estaba solicitando una extensión de plazo, lo que revive los fantasmas de lo ocurrido con la Carretera El Cobre”, señaló.
En ese contexto, explicó que ese adoptó dos acuerdos principales. “Uno de ellos es levantar una mesa de trabajo técnico-política con todos los actores involucrados para poder avanzar y empujar este proyecto. Por otro lado, acordamos oficiar al director de Serviu para solicitar su pronunciamiento respecto a la continuidad o eventual liquidación de la empresa”, detalló.
El consejero advirtió además la complejidad del escenario: “Hoy día tenemos que ver qué es lo menos grave para nuestros vecinos. Estamos frente a una situación compleja, donde cualquier decisión tiene consecuencias importantes”.

ALCALDE DE MACHALÍ: “EL PROYECTO ESTÁ AL DEBE”
Desde el municipio, el alcalde Juan Carlos Abud fue enfático en señalar el impacto que los retrasos han generado en la comunidad, “lo que nos pide nuestra población, es poder avanzar en el tema de conectividad. Este proyecto está al debe respecto a los plazos; ya se han duplicado. Un proyecto de este tipo debería durar dos a tres años, y ya lleva casi cuatro, y podría extenderse aún más”, afirmó.
El jefe comunal planteó además su preocupación ante una eventual paralización de las obras. “Ojalá, dentro de la normativa, no se liquide a la empresa. Si se liquida, fácilmente vamos a tener un año de obras paralizadas”, advirtió.
Asimismo, apuntó a deficiencias en la planificación inicial. “Claramente, se tiene que hacer una autocrítica de parte de Serviu de cómo se llevó adelante este proyecto. Hay temas de diseño que no estaban considerados y que han ido retrasando la ejecución”, sostuvo.
Más allá de los aspectos técnicos, el retraso del proyecto ha tenido un impacto directo en la calidad de vida de los vecinos del sector, quienes deben convivir a diario con congestión vehicular, desvíos, polvo y faenas inconclusas.
A ello se suma la preocupación de que la obra termine replicando experiencias anteriores en la región. “Esto es muy parecido a lo que pasó en la Carretera El Cobre”, advirtió el alcalde Abud, reflejando el temor a que la iniciativa se prolongue por años.
En este contexto, desde el Consejo Regional reconocen que el riesgo es alto. La eventual liquidación del contrato, nuevas ampliaciones de plazo o decisiones técnicas mal calibradas podrían seguir retrasando una obra considerada clave para la conectividad estructural entre Machalí y Rancagua.

ALTERNATIVAS EN ANÁLISIS PARA MITIGAR CONGESTIÓN
Durante la sesión también se abordaron posibles soluciones para mitigar el impacto vial, como la eventual apertura de avenida Hernán Ciudad, propuesta impulsada por el municipio de Machalí. “Nosotros tenemos toda la voluntad de avanzar en esa alternativa, pero existe oposición desde Rancagua. Lo que más nos interesa es generar nuevas conexiones que permitan descongestionar y mejorar la calidad de vida de los vecinos”, explicó Abud.
Con los acuerdos adoptados, el tema volverá a ser revisado en el pleno del Consejo Regional este miércoles, instancia en la que se espera ratificar la creación de la mesa técnico-política y definir los próximos pasos en una obra que, pese a su relevancia, sigue sin certezas claras respecto a su término definitivo.
